11 jul. 2017

FORO POR LA PAZ: “EL IMPACTO DE LA GUERRA PSICOLÓGICA EN AMÉRICA LATINA”


LA TRAMPA DE LA XENOFOBIA, EL ODIO COMO ARMA PSICOLOGICA EN LA GUERRA MEDIATICA

Venezuela está inmersa en una guerra despiadada y no convencional y toda guerra es una disputa política para la imposición de uno o unos sobre el otro u otros considerados enemigos, amenaza, objetivo militar. Pero esta disputa no es algo coyuntural, ni excepcional, si bien los medios nos han  focalizado en Venezuela sabemos qué hace parte de la geopolítica que pretende justificar e imponer la narrativa de opresión de los pueblos, de la dominación hegemónica  capitalista donde una pequeña elite se apropia del trabajo y el patrimonio de la inmensa mayoría, llegando a extremos insostenibles donde el 1% es dueño del 50% de la riqueza mundial mientras más del 40% vive con menos de 2 dólares diarios. La disputa esta entre la extrema riqueza contra la extrema pobreza, un sistema que pretende seguir siendo justificado y mantenido por todos los medios que puedan pagar los poderosos, enormes equipos de investigación, laboratorios de guerra, estrategias planificadas fríamente donde todo vale como lo han demostrado histórica y geográficamente. El poder del dinero se impone sobre la razón, la sociedad y la democracia. Para eso necesitan hacernos caer en la trampa, en su juego de la violencia irracional.

En esta guerra multifacética y multifactorial, la utilización de los mecanismos de control social, manipulación comportamental, vigilancia, alienación han sido una constante que se perfecciono y sistematizo después de la primera guerra mundial, siendo denunciados ya desde siglos pasados entre otros por Marx, Foucault, Reich y muchos más. Un sistema social basado en la esclavitud del hombre por el hombre, basado en la preponderancia del capital sobre los humanos, sistema que abandonó la utilización de las incomodas y poco estéticas cadenas físicas cuando aprendió a utilizar y aprovechar las cadenas mentales y espirituales. La manipulación del comportamiento individual y social para crear corrales virtuales que impidan que las masas se desborden para exigir sus derechos, equidad, justicia social y democracia. Crear escenarios controlados de guerra donde los factores que determinan el comportamiento sean manipulados para conseguir la sumisión y el doblegamiento de las mayorías.

Uno de los mecanismos más utilizados para este control social es la generación y utilización de las emociones del cerebro primario, odio, amor, miedo,  del cerebro límbico que compartimos con casi todos los animales y que nos ha permitido sobrevivir por encima de todo, mecanismo que es capaz de priorizarse aún por encima de todos los otros impulsos que nos hacen humanos, del neo córtex que nos da el pensamiento crítico, la diferenciación de emociones, la asignación de sentidos, el arte, la poesía, la razón. Es esta priorización, que logra desconectar la razón y el criterio y utilizar toda la energía vital ante situaciones extremas para la supervivencia, el que se manipula para lograr el comportamiento de masa, de manada, que solo pueden entenderse desde la psicología primaria, la de los instintos y los reflejos condicionados, los símbolos profundos del ello, los arquetipos.

Pero para ello es necesario crear ambientes, escenarios activadores, disparadores de este mecanismo comportamental primario, situaciones de guerra, escenarios de inestabilidad y peligro que se amplifican mediáticamente : hambre, inseguridad, carencias, incomodidad, rechazo y además identificar un enemigo, el otro o el símbolo del otro percibido como diferente, el extraño a mi espacio de confort o a mi cultura, configurándose entonces la xenofobia, el miedo y el odio irracional por el diferente, por los considerados extraños, descalificándolos,   promoviendo y exacerbando la intolerancia.

La promoción y utilización de la xenofobia dentro de estos escenarios reales o creados de desesperanza y crisis fue el principal mecanismo de manipulación de comportamiento utilizado por el nazismo, alrededor de ello funciono la maquinaria de propaganda, dándole una caracterización despreciable al extraño amenaza: judío y una magnificación del estado manada: el ario, restaurar la grandeza pasada. La xenofobia, basada como todas las fobias en el miedo y el odio irracional, es la única fobia en que se pretende desaparecer, aniquilar al supuesto causante, convertir la cotidianidad y la convivencia en algo extremo de vida o muerte, por eso ha sido tan utilizada en todas las guerras, el dios griego Fobos daba la fortaleza a los guerreros para evitar la cobardía y la huida en el combate, su traducción como “pánico” explica esa particular mezcla entre miedo y odio irracional, incluso de amor inconsciente por los identificados como mi manada, todo esto motiva la lucha aunque también puede ser la huida.

Por lo tanto el sistema disciplinador del capitalismo necesita mantener un ambiente precarizado y precarizador, de zozobra, de empobrecimiento cíclico, que mantenga esas características bien diferenciadas del ambiente ideal de éxito, una división mental marcada entre fracasados y pudientes, una falsa polarización que esconda, que enmascare la real, ante la evidencia de la ilegitima desigualdad de clases global, inducen la responsabilidad individual por el fracaso y la pobreza, la auto explotación, la auto discriminación, la auto condena y el autocastigo cuando no se ajustan al orden disciplinario establecido, lo que además permite usar el mecanismo de desclasacion fascista, donde las clases intermedias a pesar de ser explotadas defienden los intereses de sus explotadores en su aspiración de parecerse a ellos y alejarse de los “despreciables pobres” (por vagos y brutos, sanducheros, mal olientes, sin glamour, promiscuos).

Esto explica porque en Venezuela se ha dado tanto énfasis en la percepción de precarización del bienestar, porqué la importancia del boicot económico dentro de la estrategia militar de dominación, porqué el cierre obstinado y criminal de la libre movilidad, porqué la alteración de la paz social, porqué el ataque a la seguridad de toda la sociedad, al entorno inmediato, a los más preciado familiar, a los hospitales, los centros infantiles, es un patrón estratégicamente planificado por laboratorios de miles de técnicos,  a los que se les paga muy bien por sus productos, sofisticado software de escenarios y probabilidades estratégicas,  ejecutado inicialmente por paramilitares y sicarios pero que pretende y logra involucrar,  al lumpen, burgués o no, a los desclasados, motivados adicionalmente por la imagen de héroe, macho beta que reta al macho alfa por el dominio de la manada, aunque es evidente y claro que no tienen ninguna posibilidad de victoria militar, son usados como carne de cañón propagandístico, a sabiendas de que los xenófobos rara vez actúan de manera individual , solo lo hacen como manada y cuando tienen garantizado el anonimato, actuando como victimarios del crimen de muchedumbre.

Además de la guerra económica, la guerra mediática tiene el mismo objetivo, activar y mantener los desencadenantes de la xenofobia, el miedo y el odio irracional que anulen la razón y el criterio propio, que permitan, que abran la llave  del condicionamiento conductual directo y operante de Pavlov y Skinner, la disociación cognitiva, el aislamiento del entorno y de la realidad, aceptando una realidad virtual, un mapa conceptual, que no se corresponde con la realidad evidente, desde ahí se construye la pos verdad y la plus mentira, aprovechando, además un terreno fértil cultivado por acumuladores compulsivos y abusadores del poder desde hace milenios, una estructura de carácter del empobrecido,  debilitado, sumiso y una estructura de carácter del privilegiado, de las clases medias,  individualista, competitivo, territorial, cruel, excluyente, ellos serán el escudo y la cara bonita de la explotación inmisericorde. 

Saben bien que su poder no está en la verdad, sino en su manipulación, creando matrices de información sesgada que demuestren  mediblemente su incidencia en el manejo de la opinión pública y que  logren disparar el mecanismo de urgencia límbico que desactive la razón, luego que se consigue esto, ya no importa si lo que se dice es un rumor sin fundamento, una acusación temeraria, fusilan mediáticamente a todo aquel que sea declarado objetivo militar, generan histeria colectiva para mantener el pánico. Basan su estrategia en la activación y uso de la irracionalidad del cerebro primario, no les interesa ninguna propuesta que implique usar el criterio o la razón consensuada, un nuevo pacto de convivencia como la Constituyente o las asambleas comunitarias, no les interesa la democracia directa o la organización social respetando todos los actores, eso desactivaría la urgencia límbica, necesitan sembrar el rumor, la cizaña, aumentar la desconfianza, la inseguridad, exacerbar la xenofobia, mostrar al empobrecido, sus valores y sus líderes como una amenaza para su civilización de las castas y las desigualdades justificadas por sus dioses. Aprovechan el miedo a la libertad que nos cuenta Erich Fromm y el síndrome de abstinencia que les causa pensarse sin cadenas y sin amos, Han utilizado el viejo cuco del comunismo, el socialismo y ahora hasta de la democracia efectiva. Necesitan mantener el estado de  emergencia emocional para que puedan desestabilizar y desarmar los tejidos sociales, las instituciones democráticas, el Estado Nación, derrotarnos como sociedad organizada, borrarnos y exterminarnos como sucede en Libia o Palestina, convencernos de que no nos merecemos este país con sus recursos, que debemos ser echados de nuestro territorio como  los millones de migrantes del medio oriente que recorren miles de kilómetros con sus familias pidiendo compasión o como los millones de judíos que saltaron resignados en los hornos crematorios nazis.

Al igual que la dinamita, el problema no es el odio, el miedo o el amor, el problema es su manipulación, el uso que se haga de ellos, la fobia no es en sí misma una patología, es un mecanismo de defensa y sobrevivencia,  son expresiones de vitalidad y no debemos ni podemos suprimirlas, pero si racionalizarlas evidenciándolas colectivamente, procesándolas dentro de las dinámicas sociales, canalizándolas como creadoras y no como destructoras, hay amores que matan, hay odios que reviven, el miedo debe ser nuestro aliado, la poesía, la solidaridad, son muestras de esa canalización creativa constructiva. La evolución del conocimiento humano debe ser una apuesta por aprovechar nuestra inteligencia colectiva para el bienestar de las grandes mayorías, un mundo mejor es posible solo si logramos vencer la perversidad de los impotentes enfermos de poder, de los que prefieren el amor por el poder antes que el poder del amor. Un mundo mejor es posible si logramos vencer la mañosería de la elite financiera con su aparato guerrerista multinacional, si logramos utilizar todo el conocimiento evolucionado de la humanidad para el beneficio de todos y no para manipular y seguir abusando del 99%, para sanarnos nosotros y a nuestros pueblos  y no para seguir propagando las enfermedades, en especial la enfermedad emocional de la esclavitud disfrazada de libertad consumista. Un mundo mejor es posible solo si logramos recuperar nuestra razón colectiva por encima del individualismo excluyente, si logramos unirnos desde la racionalidad del bien común restableciendo nuestras potencialidades y funcionalidades, nuestro contacto con la realidad evidente, con nuestro sustento planetario, si desaprendemos la mentira y temor irracional por el otro, si recuperamos la capacidad y el placer de abrazarnos, de conocernos y reconocernos, de aceptarnos en nuestra maravillosa diversidad,  si logramos superar el espíritu de la confrontación por el del reencuentro y del compartir, si logramos reencontrar el espíritu de amor sinérgico con el otro y con el entorno que nos enseñaron nuestros ancestros y el que debemos mejorar colectivamente, si recuperamos la alegría colectiva de la minga, el amor por el taita inti, el odio racional y fundamentado por el verdadero enemigo sin rostro, invisible que nos carcome la alegría, controlándolo y superándolo socialmente. Otro mundo mejor solo es posible si revolucionamos la mentira, el oprobio, la opresión, la ideología necrófila capitalista empobrecedora, liberando la alegría comunitaria, creando, potenciando y redistribuyendo las enormes riquezas, no solo la financiera, que son y deben ser patrimonio colectivo de la humanidad. No es tarea fácil, pero estamos comenzando, Venezuela y sus colectivos comunales son un gran ejemplo de ello, por eso también son un gran peligro para el capitalismo y ellos lo saben, también debemos saberlo y acompañarlo nosotros.
MS. José Ariza R.
Psicólogo Social y Contracultural.
Activista en Colectivos de Solidaridad, Comité Antimperialista de Solidaridad con Venezuela, Casa de los Pueblos, Colectivo Iniciativa Quito, Movimiento Animalista.
Integrante de la Red por una Psicología “Nuestramericana”.
Email: josermano@gmail.com  -  comunicacionsur2@gmail.com






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