14 jun. 2016

DECLARACION DE BUENOS AIRES POR LA PAZ Y LA ESTABILIDAD DEMOCRATICA DE AMERICA LATINA




La Unión Latinoamericana de entidades de Psicologia (ULAPSI), reunidos en asamblea general en la ciudad de Buenos Aires el 7 de junio de2016, en torno a la situación política y social de América Latina y el Caribe, manifiesta su posición en los momentos actuales en que el mundo y específicamente nuestro continente atraviesa por un aumento de conservadurismo e intento de recolonización, que impactan de manera directa en nuestras vidas, culturas y subjetividades.

En nuestros países se evidencia la manipulación mediática, dirigida por las grandes corporaciones de las mass media, que manejan la información política, económica, social y cultural de acuerdo a los intereses de dominación, tergiversando la realidad.

A través de diferentes instrumentos se intenta el derrocamiento de gobiernos progresistas y populares, valiéndose de mecanismos antidemocráticos no convencionales que habilitan estrategias de desestabilización, intervención y derrocamiento del orden constitucional en sus diferentes expresiones, golpes parlamentarios, legislativos y jurídicos, asfixia económica, injerencia de organismos internacionales, bloqueos financieros y económicos.

Se hace evidente la presencia de la guerra psicológica que genera incertidumbre, angustia, terror, zozobra y diferentes emociones negativas que confrontan a nuestras poblaciones y el aumento de la violencia en sus diferentes expresiones, atentando contra los derechos humanos, como ataques a los pueblos originarios, feminicidio, desapariciones forzosas, aumento de bandas organizadas, asesinatos de líderes comunitarios  y homicidio selectivo, como el caso del  colega Marcus Vinicius, luchador por las causas justas en las comunidades del Brasil, asesinado en el mes de febrero.

Sabemos que este tipo de acciones no son nuevas. El representante de la Psicologia de la Liberación Ignacio Martin Baro fue brutalmente asesinado en el Salvador en 1989, sin embargo, el aumento de este tipo de acciones en nuestro continente tiene características muy diferentes en los actuales momentos, nos enfrentamos a una guerra no convencional.

Como psicólogos y psicólogas reivindicamos nuestra independencia, autonomía en el ejercicio profesional basado en el rigor científico, ético y con compromiso social y condenamos el uso de las herramientas psicológicas para la dominación y el engaño.

En la construcción de la psicología latinoamericana que reconoce la historia de opresión y colonización de nuestros pueblos y que busca la transformación de sus condiciones de vida y la justicia social, manifestamos nuestro respaldo a los principios de soberanía y autodeterminación de los pueblos, así como la no injerencia de terceros en países cuyos gobiernos han sido elegidos de manera democrática con el voto popular.

Buenos Aires, 07 de junio de 2016

Entidades Presentes
Argentina
Aso­ciación Argentina de Estu­dio e Inves­ti­gación en Psi­co­di­ag­nós­tico (ADEIP)
Aso­ciación Argentina de Psi­co­di­ag­nos­tico de Rorschach (AAPRO)
Aso­ciación de Psicól­o­gos de Buenos Aires (APBA)
Aso­ciación de Psi­col­o­gos Lab­o­rales de Argentina (APSILA)
Fed­eración de Psicól­o­gos de la República Argentina (FePRA)
Aso­ciación Argentina de Psi­cología Jurídica y Forense (AAPJYF)

Bolívia
Cole­gio de Psicól­o­gos de Bolivia
Red Boli­viana de Psi­cología (Psico-Red)

Brasil
Asso­ci­ação Brasileira de Edi­tores Cien­tí­fi­cos em Psi­colo­gia (ABECIPSI)
Asso­ci­ação Brasileira de Ensino de Psi­colo­gia (ABEP)
Asso­ci­ação Brasileira de Ori­en­tação Profis­sional (ABOP)
Asso­ci­ação Brasileira de Psi­colo­gia do Desen­volvi­mento (ABPD)
Asso­ci­ação Brasileira de Psi­colo­gia Esco­lar e Edu­ca­cional (ABRAPEE)
Asso­ci­ação Brasileira de Psi­colo­gia Orga­ni­za­cional e do Tra­balho (SBPOT)
Asso­ci­ação Brasileira de Psi­colo­gia Política (ABPP)
Asso­ci­ação Brasileira de Psi­colo­gia Social (ABRAPSO)
Asso­ci­açao Brasileira de Roscharch e Méto­dos Proyec­tivos (ASBRo)
Asso­ci­ação Nacional de Pesquisa e Pós Grad­u­ação em Psi­colo­gia (ANPEPP)
Con­selho Regional de Psi­colo­gia 01ª Região – Dis­trito Fed­eral do Brasil
Con­selho Regional de Psi­colo­gia 02ª Região – Per­nam­buco / Fer­nando de Noronha
Con­selho Regional de Psi­colo­gia 04ª Região – Minas Gerais
Con­selho Regional de Psi­colo­gia 05ª Região – Rio de Janeiro
Con­selho Regional de Psi­colo­gia 06ª Região – São Paulo
Con­selho Regional de Psi­colo­gia 07ª Região – Rio Grande do Sul
Con­selho Regional de Psi­colo­gia 12ª Região – Santa Cata­rina
Con­selho Regional de Psi­colo­gia 14ª Região – Mato Grosso
Con­selho Regional de Psi­colo­gia 15ª Região – Alagoas
Fed­er­ação Latino-Americana de Análise Bioen­ergética (FLAAB)
Fed­er­ação Nacional dos Psicól­o­gos (FENAPSI)
Insti­tuto Brasileiro de Avali­ação Psi­cológ­ica (IBAP)
Insti­tuto Sil­via Lane (ISL)
Sindi­cato dos psicól­o­gos no Estado da Bahia (SINPSIBA)
Sindi­cato dos psicól­o­gos no Estado de São Paulo (SinPsi)
Sociedade Brasileira de Psi­colo­gia e Acupun­tura (SOBRAPA)
Sociedade Brasileira de Psi­colo­gia Hos­pi­ta­lar (SBPH)

Chile
Cen­tro de Pen­samiento y Acción Crítica de Val­paraíso (CEPAC)

Colom­bia
Cát­e­dra Libre Martín Baró

Costa Rica
Cole­gio de Psicól­o­gos de Costa Rica

Cuba
Sociedad Cubana de Psi­cología
Sociedad Cubana de Psi­cología de la Salud

Ecuador
Aso­ciación Ecu­a­to­ri­ana de Psi­cología Jurídica y Forense

El Sal­vador
Psi­cole­gas de El Sal­vador

Guatemala
Colec­tivo de Inves­ti­ga­ciones Sociales y Lab­o­rales (COISOLA)
Aso­ciación Guatemal­teca de Psi­cología (AGP)
Cole­gio de Psicól­o­gos de Guatemala

Hon­duras
Psico-Acción

Méx­ico
Aso­ciación Mex­i­cana de Alter­na­ti­vas en Psi­cología (AMAPSI)
Aso­ciación de Egre­sa­dos de Psi­cología Social (AEPSO)
Cole­gio de Pro­fe­sion­ales de la Psi­cología del Estado de Jalisco, AC
Colé­gio de Psi­col­o­gos de Tlax­cala en Movimiento
Fed­eración Nacional de Cole­gios, Sociedades y Aso­cia­ciones de Psicól­o­gos de Méx­ico AC (FENAPSIME)
Insti­tuto Inter­na­cional de Inves­ti­gación, Eval­u­ación y Reha­bil­itación en Retroal­i­mentación Biológ­ica y
Neu­roretroal­i­mentación Apli­cada

Paraguay
Sociedad Paraguaya de Psi­cología

Perú
Cole­gio de Psicól­o­gos del Perú

Puerto Rico
Asociacion de Psicologia de Puerto Rico (APPR)
Colec­tivo Boricua de Psi­cología de la Lib­eración

Uruguay
Aso­ciación de Psi­cología del Tra­bajo del Uruguay (ADEPTRU)
Coor­di­nadora de Psicól­o­gos de Uruguay (CPU)
Sociedad de Psi­cología del Uruguay
Sociedad Uruguaya de Análi­sis y Mod­i­fi­cación de la Con­ducta (SUAMOC)

Venezuela
Colec­tivo Psi­cól­o­gos y Psi­cólo­gas por el Socialismo

Con­ti­nen­tal
Aso­ciación Lati­noamer­i­cana para la for­ma­ción y la enseñanza de la Psi­cología (ALFEPSI)






1 jun. 2016

¡ESTO PODRÍA SER UN BUEN MOMENTO!


  
     En 2000, los ancianos Hopi emitieron una profecía para los tiempos difíciles que están ahora sobre nosotros." Hay un río fluyendo muy rápido", dijeron. "Es tan grande y rápido que hay los que van a tener miedo. Ellos tratan de aferrarse a la orilla. Ellos sienten que se están rompiendo y sufrirán mucho. El mundo moderno es muy bueno, es el que nos muestra claramente la forma en que estás enganchado, atrapado en la mente fija, habitualmente montando la rueda de sufriendo. Estos tiempos están haciendo la opción de aferrarse a la orilla cada vez más desagradable”. Por lo tanto, los ancianos Hopi nos aconsejan: "Hay que empujar hacia el centro del río, mantener los ojos abiertos y la cabeza por encima del agua. Una vez allí, podremos ver a nuestros compañeros en el río y "celebrar". Los ancianos no se lamentan de lo que está sucediendo, por el contrario, dicen: "¡Esto podría ser un buen momento!" Pema Chodrom, CUANDO TODO SE DERRUMBA.

     Coincido plenamente con la sabiduría inconmensurable de Pema. Creo decididamente que este momento por el cual está pasando Venezuela signado por la Guerra Económica es una oportunidad maravillosa que debemos aprovechar. No creo que hayamos fracasado ni como pueblo ni como proyecto histórico, sabemos que la idea de fracaso es una idea que está enferma. El crecimiento no es lineal sino circular, así que vamos a encontrar problemas que creíamos haber resuelto, y nos los vamos a encontrar una y otra vez, hasta que los resolvamos finalmente.
     
Todo, absolutamente todo, puede utilizarse para el crecimiento, para aprender, para ser cada vez mejores. Se cuenta una hermosa historia del día en el Buda alcanzó la iluminación, las hijas del Demonio Mara comenzaron a lanzarle flechas, flechas que se convertían en flores al llegar donde estaba el Buda. Es decir, con la sabiduría podemos hacer que las cosas negativas se conviertan en positivas.

Este momento por el que transita nuestro país es una crisis, y toda crisis implica un crecimiento. Por eso se dice que crecer duele y, como dicen los ancianos Hopi, éste podría ser un buen momento. Un buen momento para evaluar qué cosas veníamos haciendo mal, para cuando salgamos de la crisis no volver a repetir los errores del pasado. Porque definitivamente de esta crisis vamos a salir, algún día, en algún momento, de alguna manera, pero vamos a salir, porque “No hay mal que dure cien años…”

A mi manera de ver hay algunos comportamientos que, como pueblo, merecen nuestra revisión, y que si les prestamos suficiente atención podemos transformarlos en cosas positivas que nos ayudarán a ser un mejor país. Esta crisis producto de la Guerra Económica nos puede ayudar a:

1. Darnos cuenta de todo lo que comprábamos y no necesitábamos. Esta crisis nos ayuda a darnos cuenta de cuánto despilfarrábamos. Por ejemplo, era una costumbre comprar un refresco para almorzar, y los médicos se cansaban de recomendarnos que evitáramos las bebidas gaseosas por todos los daños que causa. Este es un solo ejemplo de lo que comprábamos y no necesitábamos. 

2. Darnos cuenta que podemos cambiar de hábitos de consumo. Podemos cambiar de hábitos de consumo, podemos cambiar de conducta. Aquello que siempre soñamos ser y que por creer que no podíamos cambiar no lo hicimos, ¡SI lo podemos alcanzar! A partir de la crisis nos podemos dar cuenta que los hábitos no controlan nuestra vida y que la flexibilidad puede acompañarnos en la vida para vivir mejor.

3.  Darnos cuenta que cuando ganemos la Guerra económica ya no nos van a dominar jamás por la comida. Al hacernos dueños de la producción, distribución y comercialización de los alimentos les quitamos a la derecha una de las armas más efectivas que siempre tuvieron. Así como con el paro petrolero pudimos retomar la industria petrolera y de verdad hacernos dueños de PDVSA, así como con la Plaza Altamira pudimos hacer limpieza en las Fuerzas Armadas, así cuando ganemos esta guerra, el enemigo se irá quedando sin armas para dominarnos. ¡La victoria completa está cerca! 

4. Producir lo que comemos. Si comenzamos a producir lo que comemos podemos iniciar el camino de la autarquía y auto-mantenernos, en la medida de lo posible como pueblo, pero en definitiva seremos mucho menos dependientes. El Ché creía en una economía nacional, eso es un tema complicado pero no imposible, y cuando produzcamos lo que comemos de seguro no estaremos en una posición de desventaja más nunca.

Corolario del punto 4. Podemos ver crecer las cosas. La cultura petrolera nos alienó de la tierra y de sus procesos. Lo primero que nos podemos dar cuenta es que la felicidad no es automática y tampoco es inmediata. Tenemos una cultura de la inmediatez y NUNCA nos detenemos a pensar que todo tiene un tiempo para crecer, y que debemos cuidar y trabajar por aquello que queremos. 

5. Tener sanos patrones de consumo. Cuando hayamos vencido, ¿Vamos a volver a almorzar con Pepsicola?

6. Ser más eficientes en la distribución de alimentos en momentos difíciles. En estos momentos el enemigo nos está dando un curso gratis de supervivencia y de Economía de Guerra. ¿Se dan cuenta que ahora podemos enfrentar terremotos y desastres naturales con éxito?

7. Unirnos como personas y organizarnos como pueblo. Ahora estamos conformando Concejos Comunales. Chávez se cansó de repetirlo y no le hicimos caso. Ahora vemos como hasta la gente de oposición conforma Concejos Comunales, ¡Ojalá y sepan usarlos positivamente! Pero lo más importante es que salimos del aislamiento y comenzamos a interactuar con el otro, con las simpatías o antipatías que genera el contacto humano. Aprender a relacionarnos con el otro definitivamente nos va a hacer un país más hermoso.

8. Ser más respetuosos con la comida. Ya no veremos la triste imagen de botar la comida que se vence en la alacena o en la nevera. Será de mayor provecho y crecimiento psicológico para favorecer la madurez cuando algunas madres ya no tengan que cocinar dos o tres platos diferentes porque “Tú sabes que Freddycito no come caraotas”. Tendremos jóvenes más maduros y menos arrogantes. 

9. Entender la utilidad de las raciones alimenticias. Si tenemos que reducir las raciones alimenticias podemos aprender a comer por raciones ¿Alguna vez han comenzado una dieta? Sabemos que comemos mucho más de lo que realmente necesitamos. Una técnica muy efectiva para adelgazar es simplemente comer por raciones. Come solamente lo que necesitas, no vas a pasar hambre.

10.  Aprender la Técnica del Ayuno. Todo el mundo conoce las bondades del ayuno como depurador del organismo, como coadyuvante en el desarrollo de la templanza y como elemento inseparable de la oración para que sea efectiva ¡Los que han hecho ayuno y oración Saben de lo que estoy hablando! 

11. Tener un país mejor, ya sabemos por experiencia en carne propia que “La viveza criolla” nos hace daño, que los bachaqueros son enemigos del pueblo, que los que se colean son unos desalmados que no les importa el otro. A partir de esta crisis podemos darnos cuenta de la importancia de las leyes y la necesidad de cumplirlas. Nos podemos dar cuenta que respetar el semáforo no es cosa de tontos, que los motorizados pueden respetar las señales de tránsito (salvo honrosas excepciones). Que los camioneteros no tienen por qué comportarse como malandros con volante y ser respetuosos con los pasajeros (salvo honrosas excepciones) etc. El cambio está en nosotros, si soñamos un mejor país, podemos construir un mejor país. 


José Garcés

Psicólogo

13 may. 2016

LA CRISIS DE LA SOCIEDAD DE CONSUMO Y LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA




Consumo, sociedad de: Prodigioso envase lleno de nada.
Invención de alto valor científico, que permite suprimir las necesidades reales,
mediante la oportuna imposición de necesidades artificiales.
Eduardo Galeano

Me han pedido en varias oportunidades intervenir sobre la ética de la revolución, del revolucionario, la ética socialista, del misionero, de las actuaciones del ciudadano,  por ejemplo. Para ello, revisando documentos, releyendo autores, he comenzado a plantear algunas disertaciones…
La crisis del capitalismo trae consigo la crisis profunda de la sociedad de consumo. Asumida como la base indispensable para sustentar ese sistema, la sociedad de consumo tiene principios y valores deshumanizados que desviaron el libre y sereno desarrollo humano por el no tan libre y angustiante desarrollo de tener y acumular, tener a través del consumo y a través de las pertenencias, consolidar una identidad basada en lo que se tiene.
La identidad de las personas en la sociedad de consumo parte de lo que se tiene y con ello se siente o se asume el poder. Mientras más tienes, más poder tienes y el sentirse poderoso hace tener relaciones interpersonales siempre en condiciones desiguales y de dominación. El acento de la sociedad de consumo se centra en tener.
Erich Fromm, en su obra Del Tener al Ser (1991), plantea que tener puede ser parte de  la naturaleza humana,  pero siempre que ese tener se asocie a la  “propiedad funcional”, que le sirva a la persona en su propio desarrollo. El tipo de propiedad que sustenta ese tener exclusivo la denomina “propiedad no funcional o  muerta” y genera desviaciones que producen alteraciones en la personalidad, afectando también la sociedad.
La Revolución Bolivariana, pese a la gran deuda social que hereda y consciente de  satisfacer necesidades elementales para saldarla, inicia un proceso identitario, amoroso, auténtico, contrario a la sociedad de consumo. El Comandante Chávez lo inicia rescatando valores y principios vencidos en la sociedad de consumo. Rescata los valores de responsabilidad en aquel “Por ahora”; retoma los ideales de Bolívar, mancillados por la Cuarta República e invisibilizados en los textos escolares; da vida a nuestras raíces, no sólo con Simón Rodríguez, Ezequiel Zamora, sino con las luchas de nuestros aborígenes, nuestros afrodescendientes, nuestras mujeres, nuestros próceres. Nos devuelve el orgullo de ser venezolanos y venezolanas, nos devuelve el amor a la Patria tan desgastado con un país destruido y lleno de pobreza. El proceso Bolivariano inicia un proceso humanista, basado en el Ser.
Chávez y la revolución no prometieron objetos, ni servicios. Ofreció hacer junto al pueblo un proceso constituyente que nos permitiera refundar la patria, ser patriotas y tener la patria sustentada en los valores de Bolívar, nuestro Padre Libertador. Ofreció hacer con el pueblo, por el pueblo y para el pueblo, a través del poder popular, dando poder al pueblo de verdad y no en el ejercicio del voto cada cinco años… y lo hizo.
Las necesidades elementales se convirtieron en satisfacción y acceso a derechos sociales, se reconocieron los derechos fundamentales para el buen vivir y con ello el pueblo empoderado se activó, participó, se hizo protagonista de su historia, no se le dieron dádivas, el pueblo junto al gobierno abrió el espacio para ser a plenitud. Lo social y el ser humano reaparecieron, se hicieron visibles, y también el inicio del trabajo para cambiar ese paradigma asistencial, tan difícil de transformar.
Así, el venezolano estudió convertido en patriota, en vencedor, en triunfador, en cultor, cada derecho reconocido fue apropiado y el pueblo comenzó a construir el poder popular, comenzó a hacer y haciendo, comenzó a ser de nuevo.
La sociedad consumista, en medio del sistema capitalista, reaccionó más allá de las miles de estrategias de guerra psicológica, económica, mediática, financiera, política. Más allá, reaccionó, confundiendo y reforzando elementos culturales internalizados desde el capitalismo, desde la dominación, desde el poder instaurado en cada ciudadano y ciudadana. Perder lo que tienes, desear lo que no tienes, reforzar la identidad ficticia, reforzar y reproducir valores y principios individualistas, egoístas, propios de la sociedad capitalista, de la sociedad de consumo,  de la sociedad competitiva en torno a lo que se tiene, al poder de tenencias, al poder burgués, al poder lleno de propiedades muertas, sin fines de uso, sin poder hacernos seres humanos, solo teniendo cosas que se pierden. Reforzando y confundiendo sobre los tipos de  propiedades: individuales, privadas, de medios de producción, de enajenación.
Agudizándose las contradicciones, se comenzó a olvidar lo que somos, lo que hacemos y se le dio fuerza nuevamente a lo que tenemos, a necesidades ficticias. Se vendieron personas, estilos, principios, se traiciona, se fomenta el consumo y con ello se hiere a la Revolución y principalmente a la sociedad humanista, a la humanidad socialista que aun no termina de nacer. Para agudizar las contradicciones se comienza a atacar las necesidades básicas y la confusión y el equilibrio se agudizan.
Debemos reforzar lo conquistado, impulsar la vida auténtica, “el vivir bien como persona, no como instrumento, es el fin supremo de los propios esfuerzos” (p.149) tanto individuales como sociales y de la Revolución Bolivariana. El buen vivir centrado en el ser será garantía de la suprema felicidad social. Debemos ser productores, estudiantes, trabajadores, padres, madres, hacedores, ser lo que nuestra naturaleza nos exige y producir para todos y todas para poder existir desde lo colectivo, con los valores de la solidaridad como impulso de la trasformación individual y social; solo así lograremos una sociedad humanista, bolivariana, socialista.
Estamos en una época de cambios paradigmáticos, incomprensibles por muchos, aferrados en viejos esquemas y conocimientos vencidos. Prácticas cómodas ya aprendidas e internalizadas. Debemos avanzar hacia una sociedad diferente, esa que emerge de un sistema que se resquebraja, que se niega a morir y que es defendido por aquellos que sólo ven superficialmente, desde la comodidad, del consumo, de lo conocido, desde la propiedad para acumular, desde la identidad frágil centrada en tenencias pasajeras.
En este momento de grandes dificultades, donde las necesidades reales y las ficticias se desdibujan, y donde alcanzar el equilibrio  - en medio de rumores, provocaciones, acciones incomprensibles, muchas de ellas promotoras de violencia- se hace difícil debemos preguntarnos sobre quiénes somos, qué hacemos, qué hemos desarrollado o alcanzado como meta de realización en la vida y con las fortalezas internas, estoy segura que logramos vencer las cotidianidades tan complejas desde la autenticidad.
Lo trascendental es lo verdaderamente autentico, no lo pasajero, eso va y viene y además cambia de acuerdo a las modas, situaciones económicas, sociales y culturales.
La idiosincrasia del venezolano y la venezolana siempre es creativa, con grandes iniciativas positivas y con aportes colectivos, la sociedad de consumo nos atrapa, la sociedad humanista nos libera, es momento de crear, de juntarse, de impulsar, de concentrarnos en construir y producir, es momento de  vencer.
Son dos grandes paradigmas que se confrontan y queriendo o no estamos inmersos en ese combate, con vista larga podremos vislumbrar el futuro de la humanidad,  una nueva  más humana, con valores más sanos o la destrucción basada en competencias desalmadas y un individualismo basado en principios destructivos de lo colectivo.  Debemos aprender a ver desde más allá de lo racional, que nuestras emociones no  transformen lo que vemos, el caos se sitúa en un lado de la vida no en toda, la prueba de realidad frente a lo importante nos da sosiego y paz,   la cotidianidad con los valores y principios del consumir nos da incertidumbre y angustia. Ejemplos sobran en el mundo, basta mirar lo que sucede con los gobiernos neoliberales cuyo objetivo es mercantil e inhumano y los intentos de hacer un gobierno de justicia social cuyo objetivo central es el ser humano, la comunidad y el buen vivir. Debemos tomar conciencia de la realidad interior y exterior de uno mismo para poder avanzar al mundo que soñamos.
Ante las difíciles circunstancias actuales debemos fortalecer la organización, la cooperación, las redes solidarias, la creatividad, la paciencia y principalmente la convicción que son momentos pasajeros…. pasarán, debemos afrontarlos con fe y amor por el prójimo, por nuestras acciones, por nosotros como pueblo y por la patria.
La revolución Bolivariana es esperanza.

Mg. Ovilia Suárez
Erich Fromm. Del tener al ser, 1991, Paidós. Barcelona

5 abr. 2016

COMUNICADO CONTRA LA LEY DE AMNISTÍA Y RECONCILIACION NACIONAL



El Colectivo Psicólogas y Psicólogos por el Socialismo acuerda expresar su más firme rechazo a la Ley aprobada por la fracción Mayoritaria Parlamentaria de la oposición venezolana  ante la Asamblea Nacional,  y a la vez alertar a los ciudadanos y ciudadanas sobre las consecuencias de dicha ley en la sociedad venezolana.

Una ley de amnistía se propone, generalmente, después de un conflicto que ha afectado de manera amplia a una Nación y es producto de un proceso de diálogo, de negociaciones y acuerdos. Esto no ha sucedido con la mencionada ley, sino que ésta ha sido producto de una oferta electoral que no busca la paz ni la reconciliación nacional, sino que tiene otras intenciones políticas.

Una ley que pretende la “reconciliación nacional”, comprende aspectos éticos, morales, emocionales e históricos que impactan directa e indirectamente en la sociedad. Algunas consideraciones contempladas en esta ley recientemente aprobada, afectarán de manera grave aspectos psicosociales relacionados con la convivencia; el respeto a la autoridad, las normas y leyes que sustentan a toda Nación, y en un sentido más particular, pueden afectar también a las familias,  comunidades y al comportamiento humano en general.  

Todo hecho doloroso y violatorio de la integridad física, moral, psicológica y social exige una restauración a las víctimas, que no siempre puede darse como se espera, en tanto la pérdida de la vida, de la calidad de vida, del equilibrio y bienestar familiar no siempre es posible restaurar.  En consecuencia se necesita, por el valor de la justicia, una sanción, un castigo para resarcir el daño ocasionado. Cuando la acción es intencional, la sociedad espera por parte del ejecutante el reconocimiento de dicha acción, de manera que pueda asumir frente al mundo las consecuencias de sus actos, lo que señala el valor de la responsabilidad, tan requerido en nuestros tiempos.

Por ello, un aspecto básico de las leyes de amnistía es el perdón y el reconocimiento a las víctimas del conflicto. Esto no se menciona en la presente ley, lo cual va en detrimento de una verdadera justicia y al contrario, promueve el olvido de los actos y hechos allí mencionados. Si se pretende llegar a una reconciliación nacional, ésta debe partir del diálogo, la verdad y la justicia, lo cual implica el reconocimiento de hechos y acciones que ocasionaron grandes sufrimientos, pérdidas y dolor a muchos ciudadanos y ciudadanas.

La Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional, lejos de generar reconciliación, refuerza las percepciones de injusticia, odio, desesperanza y falta de credibilidad en las normativas humanas y espirituales que rigen la convivencia. En psicología, para poder encontrar la salud mental se requiere que quien haya cometido un delito, lo acepte o niegue haberlo cometido, pero lo que no puede es callarse ante el mismo. Lo que plantea la mencionada ley es olvidar los hechos y borrar el proceso social ocurrido en nuestro país en los últimos 18 años. Esto trae consecuencias importantes a considerar: eximir de responsabilidad a los responsables, es pretender olvidar sus actos, el daño y el sufrimiento causado de forma directa e indirecta. Esto constituiría la anomia absoluta y ello está fuera de toda paz social y reconciliación. Reconciliar no es olvidar, es reconocer y respetar las diferencias, es reconocer las heridas, y es el avance del proceso social el único que puede permitir la reconciliación real, profunda y duradera.

Los hechos que ocasionaron grandes pérdidas y sufrimientos profundos, señalados sorprendentemente como actos a ser excusados de justicia en la mencionada ley, no pueden ser restaurados, ni reparados, por ello no debemos olvidarlos. Al contrario, debemos recordarlos permanentemente para poder resarcir el daño y para que no se repitan. La sociedad universal hace actos conmemorativos permanentes para que no se olviden sucesos como esos. La historia está llena de casos que produjeron terror y muerte: las Madres de Plaza de Mayo, la conmemoración del Holocausto, estan para recordarlos de forma permanente, por mencionar solo algunos. Los esfuerzos que hace la humanidad para preservar el testimonio, a pesar de su fragilidad y su dolor, no tiene solamente el propósito de impedir la repetición, sino de imponer la condición ética de la esencia humana.

La ley promulgada deja el perdón, la reconciliación, la verdad y la justicia fuera del debate social y su significación debe ser discutida, evaluada y analizada por el poder popular. Esta ley produciría más fragmentaciones sociales, morales y emocionales, aumentaría el clima de conflictividad social y transmitiría un mensaje de impunidad que tendría consecuencias psicosociales y legales inmensas para el país.

Por todo lo antes expuesto, el Colectivo Psicólogas y Psicólogos por el Socialismo rechaza la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional y propone:

  1. La NO aprobación de esta ley, por parte del poder popular, el poder judicial y el poder ejecutivo bajo ninguna circunstancia, por el daño moral, ético, emocional, legal, psicológico y social hacia la Patria. 
  2. Apoyar discusiones nacionales donde se evidencien las intenciones de esta ley y sus implicaciones psicológicas y sociales para la Nación.
  3. Apoyar movilizaciones nacionales y locales en contra de la aprobación de esta ley.
  4. Abrir el debate en las comunidades sobre las consecuencias de esta ley para analizar a profundidad las implicaciones en el desarrollo humano y la familia .