6/8/2014

COMUNICADO EN SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO DE PALESTINA




Nosotros, todos miembros del Colectivos “Psicólogos y Psicólogas por el socialismo”, queremos expresar públicamente nuestra posición ante la grave situación que se viene presentando en la Franja de Gaza.

Condenamos de la manera más enérgica, los ataques militares genocidas desatados por el Estado Sionista de Israel contra el Pueblo Palestino que ha causado hasta la fecha, más de 1700 personas muertas y más de 9000 heridas, de las cuales muchas son de extrema gravedad al punto que o bien aumentarán las cifras de fallecidos/as o en caso de sobrevivir presentarán secuelas físicas y psicológicas que les podría afectar el resto de sus vidas. La mayoría de estas víctimas son civiles, dentro de los cuales también hay un alto porcentaje de niños y niñas. Sumado a este horror, los ataques israelíes producen cada día la destrucción de barrios enteros así como escuelas, hospitales y todo lo que el ejército de Israel ponga delante de sus miras. Familias enteras han sido desmembradas, niños y niñas quedan abandonados a su suerte, los hospitales se han visto colapsados al tiempo que los palestinos tampoco cuentan con el suministro de alimentos y medicamentos necesarios debido al bloqueo que sufre esa zona hace más de 6 años por el genocida Gobierno Sionista. El terror y la muerte se han instalado en la población palestina como parte de su día a día. 

Denunciamos y rechazamos los gobiernos que apoyan al Estado Sionista de Israel, encabezados como es la costumbre por el imperio norteamericano, así como también la postura cínica e hipócrita de aquellos gobiernos que callan frente a esta barbarie haciéndose cómplices de estos hechos criminales que ocurren contra la nación Palestina.

Rechazamos también la posición de organizaciones y personalidades que hacen llamados al cese de la violencia en Gaza equiparando a ambas partes en la responsabilidad del conflicto. Dichos argumentos niegan y ocultan la verdad en tanto que es el Estado Sionista de Israel quien ha desatado y mantenido esta guerra profundamente desigual contra el Pueblo Palestino. Igualmente, con ello se niega y oculta también la historia de colonización, atropellos y masacres que el Estado Sionista de Israel viene acometiendo contra la población de Palestina, a la cual le ha quitado buena parte de su territorio, le ha conculcado su cultura y la ha sometido a vivir en terribles condiciones de aislamiento, violando todos los tratados internacionales, desconociendo todos los llamados y denuncias y contando con el apoyo hipócrita de los Estados Unidos y sus aliados.

Expresamos nuestro absoluto apoyo y solidaridad al Pueblo de Palestina en este momento aciago de su historia y exigimos el cese inmediato de la masacre por parte del Estado Sionista de Israel hacia el Pueblo Palestino, sumándonos así a la posición del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela , a todos los movimientos y fuerzas que defienden la libertad, la independencia de los pueblos, se oponen al imperialismo y todas sus formas de opresión.

Llamamos a impulsar y adherirse a la campaña por el boicot contra las empresas israelíes y las sanciones internacionales contra el Estado Sionista de Israel. Emplazamos a los pueblos del mundo a pronunciarse por el cumplimiento de las resoluciones internacionales que obligan a Israel a retirarse de los territorios de Palestina.
¡Qué viva Palestina libre!

2/8/2014

LA METÁFORA DE LA “TORRE DAVID”



Quiero tomarme el atrevimiento de comenzar este artículo con la remembranza deun pasaje de mi niñez que, aunado a otros procesos y a la figura del comandante Chávez, me hizo comprender que “los indigentes” y “la gente pobre” no eran “malos”, que no se parecían a esa idea que ronda en el imaginario de algunos grupos sociales del país. Recuerdo pasar en carro al lado de la llamada “Torre David” rumbo a la Candelaria y escuchar el comentario de un co-pasajero del vehículo que decía – ¿Ustedes saben que hay en esta torre o quienes viven allí? Porque pasa algo extraño, cuando paso por aquí tempranito en la mañana veo gente saliendo súper acomodada, hasta enflusada que parecen ir a trabajar – a lo cual responde otra persona – ¿Si verdad?  Hasta donde yo sé allí viven indigentes – Ese breve intercambio de palabras, a mi corta edad, me hizo pensar que “los indigentes” no son solamente esas personas que están en la calle sin calzado, descamisados, o las que yo había visto que vivían bajo los puentes, sino que se abría para mí un mundo nuevo, aparecía otra idea totalmente desconcertante: “los indigentes” también trabajan, son personas que se parecen a mí, a mis padres, a mi familia.  
En el marco de la Operación Zamora, llevada adelante por el compañero Ernesto Villegas bajo la dirección del presidente Maduro, además de una mirada fugaz a este edificio hace un par de días, me hizo traer este recuerdo y verme en la necesidad de reflexionar desde mi praxis psicológica respecto al tema. La “Torre David” es uno de esos  espacios físicos donde se materializan dos grandes contradicciones, es una profunda metáfora, no porque nos sirva como recurso lingüístico o retórico para facilitar la comprensión de otros elementos de la vida social, sino porque en sí mima encierra y resume procesos encontrados, procesos en pugna, convirtiéndose en la cristalización de las miserias del sistema capitalista. Simbólicamente esta torre representa en primer lugar, la imponente idea moderna del progreso económico, y digo imponente no sólo por el carácter ideológico de ese ficticio “progreso”, sino porque además arquitectónicamente se convertiría en uno de los edificios financieros más altos del país y de América Latina, representando la sede del Grupo Financiero Confinanzas y el Banco Metropolitano.
Al mismo tiempo, esa torre simboliza la cara más miserable del sistema capitalista, el lugar más oscuro de nuestras miserias humanas, y no me refiero precisamente a las casi 1300 familias que habitan en ese espacio, o a las condiciones de vida que allí se reproduzcan, sino me refiero justamente es a la actitud de una sociedad indolente ante esa realidad, seguir el curso de nuestra vida cotidiana alrededor de ese acontecimiento, el transitar de miles de personas diariamente por sus calles aledañas, y a lo sumo, quejarse por lo “feo del edificio” o las “condiciones deplorables” del mismo, naturalizando de esta manera procesos históricos de exclusión, pero lo más indignante aún, pensarnos incapaces de modificar esta realidad. 
Paradójicamente, es entonces la misma torre que representó la ilusión de “avance” social en un “robusto” y sostenido “progreso” económico, la que alberga hoy a casi 1300 familias que habitan  en condición de pobreza, es el mismo espacio que quedó detenido en el tiempo luego de la crisis económica, moral, política y social de los años 80 y 90, el que fue ocupado por sus hijos naturales: un pueblo olvidado, desplazado, y explotado. Al respecto, me gustaría mostrar una reflexión hecha por el profesor polaco Bauman, el cual menciona que:
“Ésta es una sociedad de clases en el sentido de totalidad en cuyo seno los individuos son incluidos a través de su pertenencia a una clase, con la expectativa de que cumplan la función asignada a su clase en el interior y en beneficio del “sistema social” como totalidad. La idea de “clase marginal” no sugiere una función a desempeñar (como en el caso de la clase “trabajadora” o la “clase profesional”) ni una posición en el todo social (como en el caso de las clases “alta”, “media” o “baja”). El único significado que acarrea el término de “clase marginal” puede estar “en” la sociedad, pero claramente no es “de” la sociedad: no contribuye a nada de lo que la sociedad necesita para su supervivencia y su bienestar (…) son personas despojadas de los derechos que poseen los miembros reconocidos de la sociedad” (pp.11-12)
Traigo a colación esta breve cita, porque atento a las opiniones de las personas ante el tema del desalojo de la “Torre David”, me dispuse a conversar con algunas cuantas al respecto, coincidiendo casi todas en el espacio común para caracterizar a sus habitantes como “indigentes”, “vagos” y “delincuentes”, lo cual caracteriza esa “clase marginal” que describe Bauman, tornándose casi en un proceso deshumanizador, en donde los despojamos de toda característica humana que los haga acreedores de nuestra atención y de gozar de cualquier derecho como ciudadanos. Es precisamente allí que cobra sentido el desconcierto de algunos actores políticos de la oposición con la labor titánica que ha emprendido el Gobierno Bolivariano, o se convierta en un proceso que ante muchos pase por desapercibido, ya que la mudanza masiva que implica la Operación Zamora no adquiere el sentido del reparo de una deuda histórica que asume el proceso revolucionario para con su población, sino que por el contrario, al quitárseles su condición de ciudadanos descrita anteriormente, se puede cometer el grave error de comprenderlos como simples beneficiarios, que se cobijan con la manta de un Estado paternalista.
            Es en este punto donde cobra pleno sentido el recuerdo que vino a mi mente y con el cual comencé estas reflexiones, la sórdida pregunta de mi acompañante en el automóvil y mi gran descubrimiento, en donde hoy comprendo que observar políticas públicas que estén orientadas a superar las grandes contradicciones que nos dejó la manera entreguista de conducir el Estado venezolano, el empeño del comandante Chávez de desaparecer las brechas, tanto en lo material como en lo cultural, que han creado grandes desigualdades sociales y reconocer que ningún proyecto político es viable mientras exista un venezolano en condición de extrema pobreza. Acciones y decisiones  como la Operación Zamora, sólo son posibles en Revolución, más aún cuando en el momento actual que aparece recurrentemente el tema de la crítica y la autocrítica, debemos comprender que el reto asumido por el Presidente Maduro parte de la crítica transformadora, dándole prioridad al combate de la pobreza extrema que aún se manifiesta en nuestro país, concretándose en la creación de las Bases de Misiones o en la intervención de la “Torre David”

José A Briceño Z
Psicólogo Social
Bauman, Z. (2011). Daños Colaterales. Desigualdades sociales en la era global. México: Fondo de Cultura Económica.

25/6/2014

¿Y QUE ESPERÁBAMOS?

Quejas. El caso de un psicoanalista porque sus analizantes van a su consultorio a quejarse. Una profesional de la oncología porque el 99% de sus pacientes tiene algún cáncer en desarrollo. Un médico otorrinolaringólogo porque debe ver narices y gargantas todos los días. Una arquitecta o arquitecto que tiene que diseñar bocetos para sus clientes. Si usted conoce a alguna persona con alguna situación similar, con quejas reiterativas de ese tipo, cabe la pregunta ¿Qué espera encontrarse un psicoanalista, arquitecta, oncólogo, otorrino en sus prácticas cotidianas? 

En la cotidianidad de quiénes hemos elegido la construcción del Socialismo son inevitables las contradicciones, tensiones, problemas, corrupción moral e intelectual, indolencia, justificaciones, traslado de responsabilidades, desmotivación, pesimismo… Si estamos cansados, aturdidos, dudosos cada vez que en nuestras caras vivimos estas situaciones, cabe la pregunta ¿Y qué esperábamos? ¿Encontrar disponibles los cargos, los proyectos, las iniciativas solamente esperando de nuestra probidad y buena voluntad para producir fluidamente los productos y resultados previstos teóricamente? La mayor negación al proyecto político socialista es evaluarlo con los mismos conceptos, indicadores y síntomas del capitalismo: fragmentación del ser humano, adebacle de angustias, división del trabajo, el malestar perenne por la incertidumbre… Viendo estas cosas pudiéramos decir que el socialismo es inviable. Pero allí lo que está expresándose es el capitalismo. 

Ante esas situaciones estamos viviendo lo que hay que vivir para dar lugar a algo nuevo. Y tal pretensión, es una osadía a contracorriente de la hegemonía del discurso capitalista que no puede estar al margen de las contradicciones, tensiones y malestares. No sólo las de los demás, sino las propias. Las que nos muestran como sujetos, a veces como objetos, del capitalismo. Si, ese sistema del que aun sin quererlo o elegirlo conscientemente, sabemos bastante porque toda nuestra socialización ha sido en capitalismo. Pero cuando ya nos hemos dado cuenta que ese sistema, es el responsable de la miseria, el hambre, la mercantilización hasta de las semillas, entonces, ya no hay marcha atrás. Eso que no tiene revés es la fortaleza que hay que cuidar y alimentar. Sin dudarlo.

Es más fácil descansar la construcción del socialismo en el Presidente Nicolás Maduro y en cuanto ministro veamos. Ellos tienes sus responsabilidades y sus decisiones son relevantes. Pero en el día a día, lo que no hemos hecho, lo que no resistimos de las realidades, habla más de un tránsito personal y colectivo, la subjetivación de la posición política, no ante un partido, sino ante la vida. La queja como lógica, el pesimismo como tonalidad y corporalidad y la criticadera como ejercicio intelectual en las conversaciones, no expresan a un socialista preocupado, crítico; sino a alguien aturdido por los síntomas propios del capitalismo. Un sistema cuyo discurso ha prometido el progreso y la evolución del ser humano, sin decirnos, que si lo hace pero solo para algunos, unos pocos seres humanos, a costas de todos los demás. Construir un lazo social con lógicas distintas al capital es el reto. De eso saben mucho más los Movimientos Sociales, sustentados en una lógica de Lo Común, que los que estamos desde la academia, instituciones públicas, alcaldías, gobernaciones y otras instancias que son brazos, piernas y cuerpo del capitalismo. Podemos aprender de ese saber, ilocalizable en disciplina alguna. Construir una especie de arte anímico de la vida cotidiana que pueda acompañar la puesta en práctica de nuestros modelos teóricos con lo que eso significa a nivel personal, familiar, comunitario y laboral. Más nos vale, ir consumando la caída de los ideales, para dar lugar a las realidades, vivirlas, pensarlas y poder hacer con ellas, cara a cara, como podamos, con disciplina y rigurosidad anímica. Jamás en solitario, siempre en colectivo. Esa es la fuerza que pone a temblar los cimientos capitalistas. 

Irene Faría
Psicóloga Social

21/6/2014

LECCIONES DEL 2014….POR AHORA



Desde que comenzó el año las y los venezolanos nos hemos sometidos a nuevas experiencias, nuevas en formas, en acciones, en respuestas, en sentimientos, en sorpresas, en capacidades, en estilos, en todo.
Quizás estamos experimentando una nueva cultura sin darnos cuenta, comenzamos con un llamado a la violencia que desestimamos la mayoría de las personas de buena voluntad en este país, pacifico, solidario, amable, tranquilo, alegre y valiente, pues esa violencia nos sorprendió nos mostró el odio, la sin razón, lo absurdo de acciones que a todas luces eran violentas y descaradamente destructivas, sin embargo las llamaban pacificas, creo que comenzamos a entender otro lenguaje, se cometieron acciones atroces, se violentaron pre escolares, niños pequeños,  ¡ni en los momentos de una guerra armada eso ocurre!, es decir nuevas formas de expresar la rabia con inocentes, echaron aceite, tachuelas, bombas, alambres para decapitar y los autores no se conmovían, los testigos tampoco, bueno a veces sí…
La guerra económica hizo que surgieran de nuevo todos los sentimientos de la guerra psicológica, desaliento, desesperación, desconsuelo, incertidumbre, pero también que la creatividad renaciera de las tinieblas, comenzamos a inventar recetas, y formas de limpiar… pero lo mejor, sin querer los dueños de las empresas que nos someten a la ausencia de los productos que estamos acostumbrados, los venezolanos comenzaron a hacer cosas increíbles, porque gracias a la ausencia de productos que culturalmente consumíamos comenzamos a cambiarlos, ejemplo de ello la pasta dental “Colgate” conocimos la pasta dental “oral b” y se descubre que es mejor, más sabrosa, da menos sed, es decir ahora no se  compra por marca sino por necesidad, la harina de maíz es el mejor de los ejemplos, ya la harina pan dejó su reinato, se conocen muchas marcas y hay mejores que la ya citada de las empresas polar. Eso es un golpe al consumismo y al monopolio y por supuesto al capital. La forma de comprar también cambia antes se comparaba  gaveras de cerveza , ahora les da por no vender sino al detal, así es que ahora como cuesta más, se puede tomar menos y gastar menos, eso es otro golpe al consumo.
Otro aspecto positivo de esta guerra , se  retoman las galletas hechas en casa, como siempre las que se aprenden  de las abuelas, de las madres y que se enseñaron con placer y se trasmiten de generación a generación, a los hijos e hijas y amigas, hecho que hace   juntarse, acercarse, en acciones y gustos más sabrosos y amorosos. Los dueños de las empresas y los políticos despiadados e indolentes nos quieren desesperar pero podemos darle la vuelta y gozarse la jugada, con la convicción de que no nos derrotarán.
En mi experiencia,   cada vez entiendo más lo que es el Socialismo y cada vez estoy más consciente que es  "Socialismo  o Barbarie", esta vez no en un texto, no en un discurso, sino en la práctica, en vivencias, porque la indolencia, el descaro, las rabias, que no son otra cosa que los demonios sueltos, son la expresión más franca del capitalismo, con sus valores que los sustentan.
Mucho aprendizaje en lo que va de año,  aprendí que somos frágiles pero valientes, perseverantes y resistentes como pueblo, eso se traduce en conciencia política y social, en convicciones firmes. Aprendí que la cultura gringa está muy, muy presente y que parte de la población es verdaderamente esclava del imperio sin darse cuenta, que hay muchas personas que creen que ser felices es tener el papel higiénico que les gusta, o el desodorante de una marca,  que sin esos productos se sienten infelices, fracasados y desesperados, (si trabajaran en la Procter & Gamble serian muy felices, sueño de vida pues) sólo con tener productos de consumo diario son felices y están en paz, sus pesadillas son no tenerlos y sueñan con viajar a otros países a comprar jabón, papel  higiénico y sonreír tomándose fotos para mostrar  que ellos si pueden tenerlos, en su poder individual y de clase social pudiente, su felicidad es tan simple sólo eso los hace fuertes. En sus fantasías quieren vivir en otro país donde puedan siempre tener esos productos, con eso les basta para ser felices y estar en paz, no importa que  no tengan a sus seres queridos, sus estudios, su música, sus paisajes, sus frutas, sus panas, sus costumbres, sus metas, su vida, o peor sus metas se terminan limitandose a las galletas, harinas y vainas que compran sin colas porque sólo ellos pueden comprarlas.
También aprendí que por  esa ilusoria felicidad venden hasta su madre, y que además creen que el pueblo entero piensa así, creen que es mejor irse al fin del mundo, pasar por cuatro estaciones, otro idioma, otras costumbres pero teniendo el papel higiénico de la marca que quieren, y lo que quieren comprar al costo de lo que sea, hasta de su madre.
Aprendí que esas personas jamás entenderán el significado de la palabra Patria, que jamás amaron, ni amarán a Bolívar o a Sucre o a nadie, que su historia se basa en programas de televisión y anacronismos, aprendí que les duele la abdicación del rey de España pero no la muerte de un motorizado decapitado por unos salvajes irracionales, psicópatas que desconectados de los sentimientos prefieren creer que la culpa fue del motorizado y no de ellos.
Aprendí que hay venezolanos y venezolanas que no les importa el sufrimiento de  nadie, que si alguien muere porque cierran una calle es entendible porque son los costos sociales, que si muere porque no venden un medicamento tampoco importa, si entran a un preescolar y provocan ataques de pánico se sienten valientes y héroes, son insensibles al dolor humano porque como en la televisión gringa el fin justifica los medios, siempre y cuando ellos no sean el fin,
Aprendí que el absurdo no tiene límites, que hay miles de realidades y que los paradigmas se resquebrajan cuando tratamos de explicar, desde la psicología, lo que pasa en este país donde lo desordenan, lo desabastecen, lo gritan, lo ofenden, lo maltratan, difunden las peores emociones, sentimientos, pensamientos y después la culpa es de Nicolás.(del otro pues)
Aprendo que amo este país más que nunca y que por él, por su historia, por sus valores y por verlo próspero, grande, independiente y soberano podemos dar la vida millones de personas no sólo los nacidos en esta tierra, porque entendimos que lo mejor que tenemos somos nosotros mismos, organizados y juntos, porque nadie podrá jamás con el poder popular a pesar de todo lo que quieran hacer los dueños de los medios de producción que siguen estando en manos de los capitalistas, los oligarcas y que ellos seguro jamás dejan de tener ninguno de sus productos y no hacen ningún esfuerzo  por tenerlos.
Aprendo día a día que tenemos Patria y que pase lo que pase la seguiremos teniendo, desde cada espacio laboral, cada espacio de vida hagamos lo mejor, demos lo mejor de  nosotros, hagamos lo que tengamos que hacer para impedir el saboteo, el avance de la revolución es indetenible, con la conciencia que estamos en una guerra, sin balas, sin aviones, sin bombas como las de siempre, sino con las psicológicas, las que afectan la paz, la tranquilidad, la seguridad y la certeza.  Si alguien duda de a dónde vamos, miren a su alrededor, más allá de lo que se ve, hay un pueblo que lucha, que crece, que es feliz y que ama su historia, su  identidad  que se siente orgulloso de ser venezolano y venezolana y que ese orgullo lo lleva con la cabeza en alto, que jamás se derrota y que como Bolívar y Chávez se crece en las dificultades.

Seguiremos venciendo, seguiremos teniendo patria.
Ovilia Suárez

HUGO CHÁVEZ LA INSPIRACIÓN DE UN NIÑO, EL AMOR HECHO MILLONES


¿Qué de mí?
De lo que fuiste
Lo que dejaste.
Cinco de marzo
Apágose el fulgor de tu vida.
Corazones rotos,
Sacudón de vidas.

¡Consternación! ¡Angustia!
Eran, son millones las Ilusiones enlazadas.
Revolución de Esperanzas
Bolívar había vuelto a desenfundar su espada. 
También yo, ayer niño, cifré esperanzas
Cómo no hacerlo.
Venezuela toda se trepó en el cabalgo de tu canto.

Día aquél
Tras tu caravana
Corrí con la sola pasión que abraza a un niño.
Era la carta de mi vida
Puño y letra, lágrimas caídas.
Solo pedí, Comandante amigo
Hacer lo que ya señalaba tú destino

Nación y Patria
Te has ido, pero has cumplido.
No hay pueblo huérfano.
Padre responsable,
Duro Trabajaste
Mucho sembraste,
¡Hoy segamos!

Estruendo de voces sollozan tu partida
La Patagonia,
El Cabo de Hornos,
El viejo continente
Inhóspitos confines de esta tierra
Donde quiera hubo lugar
Donde quiera palpitar,
Donde quiera existió un hambriento,
Tu mensaje FUE ALIENTO.

COMANDANTE AMIGO admiro tu grandeza,
Sorprendiste al mundo
Por tu bravura.
Con tú sinergia reuniste pueblos
Hermanasteis amistades allanadas por la insolencia del tío
Vestiste siempre de Arrojo y coraje
Para el rescate de oprimidos y olvidados. 
Desolados pueblos les preñaste de esperanzas
Han parido la confianza
Hoy te dan gracias.

Neruda dijo de Bolívar que volvía cada un siglo
Diremos de ti que nunca te fuiste.
No hubo destierro
No hubo tormento
Se te pagó con amor
No araste en el mar.
No le llores sultana del Ávila
No lamentes su partida
Su innata capacidad
Poseído de virtudes
Presagió su inevitable marcha
No pensó en agonías
Desterró el sufrir
Dedicóse a vivir.

Pueblo él te amó
Recordarán generaciones de este tiempo,
De otros siglos
Gobernante digno,
No por sus excesos
No por sus mazmorras
No dio cuartel
Contra la pobreza
Hecha hambre,
Hecha desdichados,
Hecha desterrados.

¡Qué desconsuelo!
La Venezuela que encontraste
Vivir como menesteroso,
Extraño en tu propia tierra.
Tu mi Venezuela
Pobres en una tierra preñada de riquezas
Yugo tiránico
Sometimiento
Amor fingido
Democracia mancillada  
Condenados,
Mi pobre país rico
Riquezas: ¿De quién para quién?
El derecho de saber

¡Qué glorias!
La Venezuela que dejaste
Acaso trescientos años no bastan, dijo aquel recordado majadero,
¿Acaso 40 años de ignominia no son suficientes?
Se preguntó este majadero de nuestro tiempo.
Hubo respuesta,
¿Quién espera?,
Cuando el rezar ya no basta.
Te hizo libre,
Quebrantó tu yugo,
 Te devolvió lo que nunca debiste perder.
Libertad, soberanía, dignidad y hambre
Hambre no de pan
Hambre de vivir,
Hambre construir

¡Vamos carajo!
A transitar con generosidad,
Estando emancipados,
Vivamos  en justicia su legado.
Tu majadero de nuestro tiempo,
Sosegando tu espíritu te hiciste terco,
Te hiciste incrédulo
La patria te premie y el cielo no te olvide

La poesía y el Canto
De Neruda, de Benedetti, de Alí
Penetraron en la piel de tu pueblo
Tus palabras llanto
Tu llanto  romance
Tu proeza se hizo poema,
El Samán de Güere fue testigo,
Tu poesía fueron obras
Tus obras la dignificación de un pueblo que dice: Hugo gracias por tanto. 
Autor: Jackson Galindo