4/9/2014

"MISIÓN MAQUETA"



En la Península Paraguaná, estado Falcón, existe el Complejo Habitacional Urbanismo Bicentenario Los Rosales. En una imagen de satélite parece una maqueta. Aproximadamente 1400 viviendas fueron construidas para ser asignadas a personas que perdieron sus viviendas en la vaguada del 2010, los sobrevivientes de la tragedia de Amuay y los casos más insólitos de exclusión social. Uno de ellos, el de María Pérez que antes vivía en un garaje con sus cinco hijos, nos contó que “con mucho calor, mucho problema”. Al preguntarle cómo fue mudarse ella dijo “fue muy bonito, cada uno quería su cuarto, fue una alegría… no querían ir a la escuela”. Una mente opositora quizás complete el testimonio diciendo que no quieren ir porque no les gusta estudiar, quieren todo regalado. Por interés comprensivo, preguntándole ¿Por qué sus hijos no querían ir a la escuela? Nos explicó “Yo no entendía por qué no querían ir hasta que les dije que tenían que ir y les insistí mucho y me di cuenta no querían ir porque el mayorcito me dijo que él y su hermano se estaban turnando para no dejar sola la casa, para que nadie nos la quite. Les dije que esa casa ya nadie no las va a quitar, que ya es donde vamos a vivir”.

Son miles los testimonios como éstos, por eso cuando los voceros de la oposición venezolana hablan de la Misión Maqueta, desconocen la vida, los sufrimientos, los anhelos de los habitantes de carne y hueso que han vivido los horrores y la barbarie del capitalismo, con sus lógicas del buen vivir para un porcentaje mínimo de la población, mientras todos los demás somos excluidos de mejores posibilidades. Decir que se trata de maquetas es una burla. Haga cualquier búsqueda en internet y escuche de ellos mismos su forma de hablar sobre la Gran Misión Vivienda Venezuela. Acordemos que cuando hablan así nos desconocen como pueblo. Nos vuelven muñecos de plástico que ellos ven asomándose desde arriba, jamás desde adentro. A ellos debemos decirles que en dado caso la Misión Maqueta es la que ellos tienen en sus cabezas, su maqueta mental que hace evidente la decisión de ignorar las realidades de miles de familias venezolanas.

Las viviendas existen, y si el apóstol Tomás u otros incrédulos, están leyendo, pueden estar tranquilos: que yo las vi, entré en ellas y recorrí sus calles. Sentí los testimonios de sus habitantes, me emocioné viendo las casas que están por construir. Constaté la inversión personal que han hecho para darles su toque personal a las viviendas. Conocí  los problemas que se plantean resolver y sus anhelos a futuro. Escuché atenta los asuntos que desean trabajar como comunidad. Nada que no ocurra en cualquier condominio de urbanizaciones de clase media: dificultades de comunicación, apatía y desinterés por lo común. Temas que desde el Proyecto Bolivariano estamos empeñados en construir y que lejos de desmotivar se convierten en causa para construir una nueva psicología que supere las miradas inútiles y la miopía política que les impide trabajar en realidades tan complejas.

Las viviendas existen, tanto en áreas rurales como en avenidas principales de las ciudades, retando al mercado con su valor de cambio. En terrenos nunca antes pensados viven familias que antes fueron excluidas de estos espacios ¿Cómo viven? ¿De qué viven? ¿Qué quieren? ¿Qué anhelan? Hay mucho trabajo por hacer. Construir sentido de comunidad, convivencia y ciudadanía es un eje transversal, pero no solo para estos nuevos urbanismos, también para los condominios privados a nivel nacional. Porque el sentido de comunidad es un proceso psicosocial que de existir en estos espacios, sería aliciente para protegernos juntos de la inseguridad y la violencia, por solo mencionar un ejemplo. Pero eso es tema de otro escrito. Convengamos insistentemente en internalizar que cuando la oposición se refiere a la Misión Maqueta está desconociendo y burlándose de la historia previa, los sueños, los anhelos de las familias que habitan las viviendas de la Gran Misión Vivienda Venezuela.  Pero no me crea, asómese desde adentro, pregúnteles a las familias dónde vivían antes, cómo fue mudarse, qué sintieron cuándo entraron por primera vez a la vivienda y qué se plantean para el futuro.

Y Para finalizar, mientras esta inversión del Gobierno Bolivariano nos convoca a trabajar desde la psicología y artes afines, a otros los carcome en su clasismo negador de las realidades más difíciles. Tomen su maqueta, que nosotros tenemos la nuestra propia, un proyecto político que decide conscientemente crear condiciones para transformar realidades, aunque sea difícil y sumamente retador. Sobre la psicología que requerimos, seguiremos hablando. La que tenemos, la estamos deconstruyendo.



Fotografía: Giuliano Salvatore, 2014
Irene Faria
Psicóloga Social

27/8/2014

DESVÍOS. CONVERSACIONES CON OPOSITORES CERCANOS.




Las metáforas dicen y esconden al mismo tiempo. Nunca son suficientes para agotar lo que se quiere decir. Y es que  siempre hay algo que escapa al lenguaje. Por eso, sin pretensiones de recetas, quizás más desde la preocupación por la convivencia, conviene darle una vuelta más a las conversaciones entre opositores y chavistas. Esta vez viviéndolas como un viaje en una carretera sinuosa, con vegetación y muchos desvíos.

En esa carretera para llegar a alguna parte hay tres instrucciones: no aceptar desvíos,  preguntar en cada encrucijada y tolerar el silencio. Los desvíos son esos temas que una vez introducidos cambian el sentido del tema original y derivan en bifurcaciones y ramales de temas que convierten la conversación en un océano de temas con un 1 cm de profundidad. Y no es una descalificación, sino una profunda preocupación.  Hay opiniones increíbles. Alguien muy querido me dijo que antes los socialistas podían serlo y no les pasaba nada y mi pecho se apretó por tantos que fueron desaparecidos y asesinados por su ideología. Yo no lo viví, ni quiero vivirlo, tampoco quiero explotar de rabia por estas opiniones. La vocación rabiosa no ayuda.  Los desvíos se van haciendo más difíciles en la medida que avanza el viaje, son fácilmente reconocibles debido al enrojecimiento de la piel, golpe de rabia o de calor repentino. Eso rabioso que alerta un punto subjetivo neurálgico en el chavista o en el opositor. Deténgase.

Cuando aparezca un desvío, no caiga en la tentación de explicar, describirlo o persuadir, sólo pregunte. La pregunta es la oportunidad para un corte que llame a profundizar. Seleccione un significante, haga una frase y enciérrela en interrogación. Tenga paciencia. No llene la conversación de disertaciones históricas o filosóficas que descalifican y que no les gusta. Están centrados en una visión presentista. Ya en el desvío no les importa quién dejó el mapa o reflexionar sobre la importancia de planificar los viajes. Tenga paciencia y sapiencia.

El silencio ¡Cuánto nos cuesta! Es esa pausa incomoda, la ausencia de palabras que permite escuchar otras cosas. Evite precipitar la palabra, no complete a la persona. Déjela estar en silencio, mientras más dure mejor. El silencio es como un soplido, un respiro, una calma muy necesaria. Se cultiva y se le cuida. Es un recurso valioso en momentos verborreicos.

Estas metáforas no alcanzan para dar cuenta de lo complicado que puede resultar sostener conversaciones productivas entre opositores y chavistas. Seguiremos intentándolo. Porque quienes asumimos  una concepción problematizadora de la realidad, no podemos caer en angustias de malestares subjetivos que son insospechados por sus portadores. De tristes personas que, teniendo alacenas llenas de comida, pueden estar horas hablando sobre supermercados donde no hay comida y exaltarse cuando escuchan la palabra “contrabando”. Sabemos se trata de otra cosa subjetiva que colman y evitan desparramándose en estos temas. Usando preguntas, quizás el vacío, el silencio abismal y la respuesta contradictoria, acompañada de una nueva pregunta, sea mejor que actuar como una fábrica de explicaciones e interpretaciones. La experiencia probada dice que es mejor una palabra en mano que cien volando. Parafraseando, quizás una sola pregunta baste para comenzar a sanar la forma tan inútil de derivar temas y temas y temas sin tratar ninguno a profundidad.  Por los hijos, las hijas, pareja, padres, madres y amistades, vale la pena intentarlo. Si perdiésemos la ternura y la pregunta militante, seríamos otra cosa distinta a un lazo social desde el socialismo. No se puede tener una conversación sólo preguntando, pero hacerlo con mayor frecuencia es mejor que viajar a ninguna parte. No acepte desvíos. Y si usted es una persona opositora, ponga de su parte. También es su responsabilidad.

Irene Faria
Psicóloga Social

6/8/2014

COMUNICADO EN SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO DE PALESTINA




Nosotros, todos miembros del Colectivos “Psicólogos y Psicólogas por el socialismo”, queremos expresar públicamente nuestra posición ante la grave situación que se viene presentando en la Franja de Gaza.

Condenamos de la manera más enérgica, los ataques militares genocidas desatados por el Estado Sionista de Israel contra el Pueblo Palestino que ha causado hasta la fecha, más de 1700 personas muertas y más de 9000 heridas, de las cuales muchas son de extrema gravedad al punto que o bien aumentarán las cifras de fallecidos/as o en caso de sobrevivir presentarán secuelas físicas y psicológicas que les podría afectar el resto de sus vidas. La mayoría de estas víctimas son civiles, dentro de los cuales también hay un alto porcentaje de niños y niñas. Sumado a este horror, los ataques israelíes producen cada día la destrucción de barrios enteros así como escuelas, hospitales y todo lo que el ejército de Israel ponga delante de sus miras. Familias enteras han sido desmembradas, niños y niñas quedan abandonados a su suerte, los hospitales se han visto colapsados al tiempo que los palestinos tampoco cuentan con el suministro de alimentos y medicamentos necesarios debido al bloqueo que sufre esa zona hace más de 6 años por el genocida Gobierno Sionista. El terror y la muerte se han instalado en la población palestina como parte de su día a día. 

Denunciamos y rechazamos los gobiernos que apoyan al Estado Sionista de Israel, encabezados como es la costumbre por el imperio norteamericano, así como también la postura cínica e hipócrita de aquellos gobiernos que callan frente a esta barbarie haciéndose cómplices de estos hechos criminales que ocurren contra la nación Palestina.

Rechazamos también la posición de organizaciones y personalidades que hacen llamados al cese de la violencia en Gaza equiparando a ambas partes en la responsabilidad del conflicto. Dichos argumentos niegan y ocultan la verdad en tanto que es el Estado Sionista de Israel quien ha desatado y mantenido esta guerra profundamente desigual contra el Pueblo Palestino. Igualmente, con ello se niega y oculta también la historia de colonización, atropellos y masacres que el Estado Sionista de Israel viene acometiendo contra la población de Palestina, a la cual le ha quitado buena parte de su territorio, le ha conculcado su cultura y la ha sometido a vivir en terribles condiciones de aislamiento, violando todos los tratados internacionales, desconociendo todos los llamados y denuncias y contando con el apoyo hipócrita de los Estados Unidos y sus aliados.

Expresamos nuestro absoluto apoyo y solidaridad al Pueblo de Palestina en este momento aciago de su historia y exigimos el cese inmediato de la masacre por parte del Estado Sionista de Israel hacia el Pueblo Palestino, sumándonos así a la posición del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela , a todos los movimientos y fuerzas que defienden la libertad, la independencia de los pueblos, se oponen al imperialismo y todas sus formas de opresión.

Llamamos a impulsar y adherirse a la campaña por el boicot contra las empresas israelíes y las sanciones internacionales contra el Estado Sionista de Israel. Emplazamos a los pueblos del mundo a pronunciarse por el cumplimiento de las resoluciones internacionales que obligan a Israel a retirarse de los territorios de Palestina.
¡Qué viva Palestina libre!

2/8/2014

LA METÁFORA DE LA “TORRE DAVID”



Quiero tomarme el atrevimiento de comenzar este artículo con la remembranza deun pasaje de mi niñez que, aunado a otros procesos y a la figura del comandante Chávez, me hizo comprender que “los indigentes” y “la gente pobre” no eran “malos”, que no se parecían a esa idea que ronda en el imaginario de algunos grupos sociales del país. Recuerdo pasar en carro al lado de la llamada “Torre David” rumbo a la Candelaria y escuchar el comentario de un co-pasajero del vehículo que decía – ¿Ustedes saben que hay en esta torre o quienes viven allí? Porque pasa algo extraño, cuando paso por aquí tempranito en la mañana veo gente saliendo súper acomodada, hasta enflusada que parecen ir a trabajar – a lo cual responde otra persona – ¿Si verdad?  Hasta donde yo sé allí viven indigentes – Ese breve intercambio de palabras, a mi corta edad, me hizo pensar que “los indigentes” no son solamente esas personas que están en la calle sin calzado, descamisados, o las que yo había visto que vivían bajo los puentes, sino que se abría para mí un mundo nuevo, aparecía otra idea totalmente desconcertante: “los indigentes” también trabajan, son personas que se parecen a mí, a mis padres, a mi familia.  
En el marco de la Operación Zamora, llevada adelante por el compañero Ernesto Villegas bajo la dirección del presidente Maduro, además de una mirada fugaz a este edificio hace un par de días, me hizo traer este recuerdo y verme en la necesidad de reflexionar desde mi praxis psicológica respecto al tema. La “Torre David” es uno de esos  espacios físicos donde se materializan dos grandes contradicciones, es una profunda metáfora, no porque nos sirva como recurso lingüístico o retórico para facilitar la comprensión de otros elementos de la vida social, sino porque en sí mima encierra y resume procesos encontrados, procesos en pugna, convirtiéndose en la cristalización de las miserias del sistema capitalista. Simbólicamente esta torre representa en primer lugar, la imponente idea moderna del progreso económico, y digo imponente no sólo por el carácter ideológico de ese ficticio “progreso”, sino porque además arquitectónicamente se convertiría en uno de los edificios financieros más altos del país y de América Latina, representando la sede del Grupo Financiero Confinanzas y el Banco Metropolitano.
Al mismo tiempo, esa torre simboliza la cara más miserable del sistema capitalista, el lugar más oscuro de nuestras miserias humanas, y no me refiero precisamente a las casi 1300 familias que habitan en ese espacio, o a las condiciones de vida que allí se reproduzcan, sino me refiero justamente es a la actitud de una sociedad indolente ante esa realidad, seguir el curso de nuestra vida cotidiana alrededor de ese acontecimiento, el transitar de miles de personas diariamente por sus calles aledañas, y a lo sumo, quejarse por lo “feo del edificio” o las “condiciones deplorables” del mismo, naturalizando de esta manera procesos históricos de exclusión, pero lo más indignante aún, pensarnos incapaces de modificar esta realidad. 
Paradójicamente, es entonces la misma torre que representó la ilusión de “avance” social en un “robusto” y sostenido “progreso” económico, la que alberga hoy a casi 1300 familias que habitan  en condición de pobreza, es el mismo espacio que quedó detenido en el tiempo luego de la crisis económica, moral, política y social de los años 80 y 90, el que fue ocupado por sus hijos naturales: un pueblo olvidado, desplazado, y explotado. Al respecto, me gustaría mostrar una reflexión hecha por el profesor polaco Bauman, el cual menciona que:
“Ésta es una sociedad de clases en el sentido de totalidad en cuyo seno los individuos son incluidos a través de su pertenencia a una clase, con la expectativa de que cumplan la función asignada a su clase en el interior y en beneficio del “sistema social” como totalidad. La idea de “clase marginal” no sugiere una función a desempeñar (como en el caso de la clase “trabajadora” o la “clase profesional”) ni una posición en el todo social (como en el caso de las clases “alta”, “media” o “baja”). El único significado que acarrea el término de “clase marginal” puede estar “en” la sociedad, pero claramente no es “de” la sociedad: no contribuye a nada de lo que la sociedad necesita para su supervivencia y su bienestar (…) son personas despojadas de los derechos que poseen los miembros reconocidos de la sociedad” (pp.11-12)
Traigo a colación esta breve cita, porque atento a las opiniones de las personas ante el tema del desalojo de la “Torre David”, me dispuse a conversar con algunas cuantas al respecto, coincidiendo casi todas en el espacio común para caracterizar a sus habitantes como “indigentes”, “vagos” y “delincuentes”, lo cual caracteriza esa “clase marginal” que describe Bauman, tornándose casi en un proceso deshumanizador, en donde los despojamos de toda característica humana que los haga acreedores de nuestra atención y de gozar de cualquier derecho como ciudadanos. Es precisamente allí que cobra sentido el desconcierto de algunos actores políticos de la oposición con la labor titánica que ha emprendido el Gobierno Bolivariano, o se convierta en un proceso que ante muchos pase por desapercibido, ya que la mudanza masiva que implica la Operación Zamora no adquiere el sentido del reparo de una deuda histórica que asume el proceso revolucionario para con su población, sino que por el contrario, al quitárseles su condición de ciudadanos descrita anteriormente, se puede cometer el grave error de comprenderlos como simples beneficiarios, que se cobijan con la manta de un Estado paternalista.
            Es en este punto donde cobra pleno sentido el recuerdo que vino a mi mente y con el cual comencé estas reflexiones, la sórdida pregunta de mi acompañante en el automóvil y mi gran descubrimiento, en donde hoy comprendo que observar políticas públicas que estén orientadas a superar las grandes contradicciones que nos dejó la manera entreguista de conducir el Estado venezolano, el empeño del comandante Chávez de desaparecer las brechas, tanto en lo material como en lo cultural, que han creado grandes desigualdades sociales y reconocer que ningún proyecto político es viable mientras exista un venezolano en condición de extrema pobreza. Acciones y decisiones  como la Operación Zamora, sólo son posibles en Revolución, más aún cuando en el momento actual que aparece recurrentemente el tema de la crítica y la autocrítica, debemos comprender que el reto asumido por el Presidente Maduro parte de la crítica transformadora, dándole prioridad al combate de la pobreza extrema que aún se manifiesta en nuestro país, concretándose en la creación de las Bases de Misiones o en la intervención de la “Torre David”

José A Briceño Z
Psicólogo Social
Bauman, Z. (2011). Daños Colaterales. Desigualdades sociales en la era global. México: Fondo de Cultura Económica.