11 dic. 2017

100 DIAS DE BARBARIE EN VENEZUELA.




En el mes de abril del año 2017 se inició en Venezuela una serie de sucesos, que desde la más absoluta perplejidad, asombro y  dinamismo, nos mostraron una sociedad que no conocíamos en este territorio. Estos sucesos finalizaron en el mes de julio,  120 días después. 

El mundo miraba desde los grandes medios de comunicación los fakes news, la post verdad, el silencio cómplice, la manipulación burda, la ausencia de la verdad. Desde la realidad cotidiana de los ciudadanos de algunas de nuestras principales ciudades, vimos calles cerradas por barricadas  de basura, árboles caídos, féretros obstaculizando vías, postes tumbados, autopistas trancadas por escombros, puentes derribados, fogatas, aceite en las vías para ocasionar accidentes, guayas degollantes  de metal, jóvenes enmascarados, fuego, disparos, heridos, muertes…

Las universidades sin clases apoyando el día a día de muerte y destrucción, gente asfixiada por el humo de la basura, los gases lacrimógenos, el miedo, la angustia y la ruptura de la cotidianidad generando desasosiego, ansiedad, niños sin clases, abuelos sin visitas, gente sin poder llegar a sus trabajos, un intento infructuoso de parar un país y subsumirlo al caos, el odio y la muerte.

Muchas heridas psicosociales encontramos, unas son cuantificables por lo menos aproximadamente, 5000 árboles tumbados, mas de  130 muertes, 29 personas quemadas vivas,  23 de ellas con intencionalidad,  decenas de linchamientos,  golpizas ( señalados como crímenes de odio,) evidencia de necrofilia social ( en conductas, verbalizaciones, acciones y placer ante el uso de las heces, de la muerte) destrucción de la infraestructura de entes públicos, 500 autobuses fabricados por el gobierno quemados, instalaciones privadas atacadas; servicios públicos saboteados impidiendo   las prestación de agua, luz, internet y aseo  en muchas comunidades, saqueos a comercios con pérdidas cuantiosas o totales, mas de 2000 heridos, estos algunos de los datos que se cuantifican y entran en estadísticas.

Pero hay otras secuelas que no se cuentan, heridas  que invisibles duelen, pesan y hacen nuevas historias de vida, cicatrices imposibles de olvidar, de desaparecer, familias desunidas, fisuras afectivas que pinchan el alma, familiares que no se hablan. Esos meses son interpretados por una parte de la población como una primavera y sus ideas, a veces delirantes,  de conquista  pesaronn más que el pasado de vida y que la historia común.  Vecinos que se mostraron desde los más bajos instintos, cuyo amor y convivencia se desvanecieron en las llamas del odio con miradas y gritos que permanecen presentes en el corazón y en el alma, palabras que hieren en lo más profundo. Por el resto de la población fue vivida dolorosamente y vista como desastrosa, insensata y llena de locura.

Delirios, angustias paranoides transformadas en casi alucinaciones que dañaron la salud mental de tantos!!!, heridas físicas que discapacitaron, heridas emocionales que discapacitaron aun mas , que afectaron la convivencia sana, la humanidad individual, que destruyeron o hirieron de muerte vínculos sagrados, heridas psicológicas, mentales, emocionales, heridas invisibles más profundas que no podemos ver a simple vista, heridas que a cuestas se llevan consigo guardadas, maquilladas para que nadie las note y que se crea que no paso nada…

La barbarie se define como una actitud individual o colectiva cuya actuación está fuera de las reglas sociales o culturales, su comportamiento es considerado salvaje, cruel, despiadado, con un desprecio a la vida del Otro, su accionar no lo rige ninguna ética humana y  atenta contra  la dignidad de los demás. Parte de esas secuelas encontramos a miles, por no decir millones, de personas con una sensación de soledad, desconfianza, dudas hacia personas cercanas, la fisura familiar, laboral, comunitaria, social está presentes desubicándolos en sus proyectos y formas de vida.

Rosa Luxemburgo, intérprete de las teorías de Marx, ha subrayado el punto de vista alternativo cuando señaló “Socialismo o  Barbarie".   Dio la opción,  se desliga de lo que puede ser un determinismo histórico y pone la posibilidad de decidir en la alternativa de vida y muerte. Lo contrario a la barbarie seria una sociedad de iguales, una sociedad cuyos derechos políticos, económicos y sociales serian iguales para todos. La barbarie es la destrucción y muerte, por el contrario una sociedad de derechos es la vida, la construcción colectiva.

Los que actuaron en esos 100 días son personas, en su mayoría jóvenes de clase media, nunca tuvieron excluidos de comodidades, mucho menos de derechos, sin embargo actuaron sintiéndose amenazados de perder cosas que para ellos pueden representar su identidad, ficticia sin lugar a dudas, pero su identidad, muchas veces  basados en referentes no reales, manipulados en algunos casos y otros con pleno deseo de destrucción, una gama de violencia de la más inocente e idealista a la más destructiva y patológica. Impulsados y reforzando características de personalidad y de carácter  encontramos un ejército bárbaro dispuesto a acabar con todo, con el tejido social y para acabar la estructura social había que destruir la familia, hacia allá, los grandes ataques conscientes e inconscientes, o dicho de otra forma racionales o irracionales.

Las operaciones psicológicas se dirigieron a acabar con la esperanza de muchos y  decidieron por la violencia, otros cuya esperanza es más fuerte fomentaron la vida y la construcción, dos modos de actuar y de accionar ante la circunstancias. Unos dispuestos a ayudar, a crear las condiciones para el nacimiento y la vida, otros para la destrucción y la muerte. 

En psicología nos toca “recoger los despojos,” este 2017 hemos visto los más duros, dolorosos y silenciosos despojos, hemos trabajado en medio de grandes dolores, en medio de una guerra silenciosa, que nos afecta a todos y todas, que nos ha herido a todos y todas, una guerra que sigue, que no ha cesado, una que mata silenciosamente como un gas letal, no se ve, no se huele, no se siente, pero mata.

No somos inmunes, los trabajos colectivos fortalecen la construcción de una nueva sociedad, la unión permite el avance, el amor nos da la fuerza, los vínculos en nuestro país son el centro, ahí la más grande herida. Nos toca sanarlas, sobarlas, aceptarlas, redimirlas y superarlas. No olvidarlas.
Nos toca ayudar en la reconciliación, en la reparación psicosocial, un trabajo duro, largo, doloroso y poco predecible. 

Vivimos un 2017, la gran resistencia, una guerra atroz, despiadada y terrible, ninguna trasnacional de la comunicación la vio, en  medio de los avances, de los esfuerzos para avanzar en una sociedad diferente vivimos  100 días de barbarie. La paz llegó con la Asamblea Nacional Constituyente, el trabajo siguiente es más difícil aún. Deberíamos mostrarle al mundo, mas allá de cualquier esfuerzo, lo que nos pasa para que no se olvide, para que pueda hacerse visible,  pero sobre todo para que no se repita jamás.

Msc. Ovilia Suárez.
 Psicología del desarrollo humano

4 dic. 2017

ANTE LAS ELECCIONES EN HONDURAS





 

PRONUNCIAMIENTO DE LA RED POR UNA PSICOLOGIA NUESTROAMERICANA
ANTE LAS ELECCIONES EN HONDURAS

        En estos momentos, cuando quienes dominan el "orden" mundial se encuentran sumidos en la más profunda crisis del sistema que controlan a su antojo, los pueblos de América Latina resistimos incluso respetando las reglas impuestas por ellos. Y cuando no les conviene el triunfo de quienes luchan por sus pueblos, sin justificación recurren a prácticas del pasado como el bloqueo comercial y financiero,  la represión militar, las operaciones psicológicas, acciones que maltratan a la población con excusas mediáticamente creadas.
Hoy, especialmente en Honduras, recurren a la violencia contra un pueblo que se manifestó pacíficamente en las urnas, mediante el ejercicio del voto, que busca en la calle defender la transparencia de dicho proceso, evitando que se repita la violencia y violación del derecho a elegir a sus gobernantes, como sucedió en 2013.
Desde la Red por una Psicología Nuestroamericana  alertamos a la opinión pública mundial sobre el uso de operaciones psicológicas en nuestra hermana Honduras, mediante el cerco y la manipulación de la información para crear dudas sobre la victoria del pueblo, estimulando la incertidumbre y la angustia con la tardanza de los resultados y las maniobras que afectan la transparencia del proceso en el que se manifestó la voluntad popular; con la presencia de militares que busca reforzar el miedo, la desconfianza y la frustración mediante la represión a las expresiones genuinas en defensa de la voluntad nacional. El estado de sitio y la suspensión de garantías como instrumento del terror y de la muerte.
Denunciamos el uso de la psicología para la dominación de los pueblos y la condenamos, ya que nos constituimos en red para avalar el uso de nuestra psicología para el bien estar, el buen vivir y el beneficio del ser humano y de la sociedad, así como para brindar nuestro apoyo a la participación protagónica, el empoderamiento y la liberación de los pueblos para su autodeterminación.
Nosotros, psicólogos y psicólogas de Nuestra América, hemos presenciado y vivido este tipo de artimañas para evitar que los pueblos sean libres, por ello tenemos la confianza y la convicción que así será, a pesar de todo lo que haga el imperialismo para evitarlo.
El silencio cómplice de los Organismos internacionales, lacayos del imperio ante semejante injusticia, hipocresía, descaro y fraude denunciamos como movimiento social los atropellos a la ciudadanía y condenamos la violencia en todas sus formas.
Ante la situación de desesperanza, destrucción y muerte a la que quieren arrastrar al hermano pueblo hondureño, invitamos a la organización, la movilización y la conciencia que permita la resistencia global por la conquista de la independencia y la paz de los pueblos.
Es la hora de los pueblos, es la hora de la esperanza y de la paz, exhortamos a los movimientos sociales, intelectuales, gremios, organizaciones internacionales libres a pronunciarse y acompañar la lucha de los hermanos hondureños por su derecho a vivir en libertad.


ARGENTINA – BRASIL – CUBA- ECUADOR – EL SALVADOR – CHILE –GUATEMALA – HONDURAS - MEXICO - URUGUAY - VENEZUELA

7 nov. 2017

LA GUERRA NO CONVENCIONAL EN VENEZUELA, UNA AFECTACION A LA SALUD SOCIAL






Texto: Laura V. Mor, Resumen Latinoamericano Corresponsalía Cuba.
Fotos: Yaimi Ravelo Rojas. 


La Casa de las Américas fue escenario de debate sobre la guerra no convencional, táctica del imperialismo en nuestros días contra la región, que tiene como epicentro a Venezuela Bolivariana.
Organizada por la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en Cuba, la conferencia concitó la asistencia de venezolanos, cubanos y amigos solidarios provenientes de Puerto Rico, Palestina, Chile, Colombia y Argentina entre otros.  

La conferencia Método de influir psicológicamente en las masas, Guerra Económica y Psicológica en Venezuela,  fue abordada de manera magistral por la Dra. Ovilia Suárez, especializada en Clínica y con Maestría en Desarrollo Psicológico Humano, referente del   colectivo "Psicólogos por el Socialismo”, el Mayor General Pascualino Angiolillo Fernández, Máster en Ciencias en Seguridad y Secretario de la Comisión para la Defensa de la Nación y el Lic. Mario Silva, comunicador popular, constituyentista y moderador del programa "La hojilla".

Cada uno fue abordando el tema desde una arista poco usual: la psicología de masas y su afectación a la salud de la población objeto, la sociedad venezolana.

"El objetivo es ocupar las mentes y los corazones", explicaba la psicóloga Suárez, "desde la instalación de una representación mental rígida que no permite ser cambiada ante la evidencia de la realidad".

A diferencia de una guerra convencional, las llamadas guerras no convencionales no implican una declaración formal,  haciéndose por tanto, más peligrosas al acontecer silenciosamente. La estrategia es clara: generar condiciones de desestabilización política, económica y social, con el objetivo del derrocamiento del gobierno en países con importancia geopolítica y/o que poseen grandes recursos naturales, escasos en otras partes del mundo, como los propios Estados Unidos, cuyas reservas se agotarán en apenas décadas.

Como explicaba la Dra. Suárez la base de este tipo de guerra es el quiebre en la estructura social de la población, que tiene a la familia como eslabón principal y es hacia dónde se apunta.

El MG Angiolillo Fernández por su parte, realizó un resumen de los ejercicios militares de Estados Unidos en la región, solo durante este año: Barbados, Santiago de Chile,  Colombia, Perú y Brasil. La forma en que detrás de ONGs y Fundaciones de supuesta “ayuda humanitaria”, esta potencia extranjera injiere en asuntos internos de países sobre los cuáles tienen intereses geoestratégicos, acompañando la guerra psicológica, cuyo objetivo principal es hacer ver al gobierno de Venezuela tanto interna como externamente como “un estado fallido, o estado forajido”.  Todo una andamiaje de decretos imperiales, declaraciones y sanciones, que incluyen desde EEUU a la Unión Europea, preparan el terreno para dar credibilidad y sostén a una posible intervención.

El Lic. Silva evidenció cómo por medio de la reducción de la producción y la elitización del producto, se generan efectos en la psicología popular.
Grandes empresas oligopólicas como Johnson & Johnson,  Procter & Gamble,  Unilever, Firestone, por citar sólo algunas, utilizan esta técnica para generar desabastecimiento y surgimiento del mercado negro y con él, incertidumbre y desestabilización social.

Pero no sólo las multinacionales son parte de esta guerra. La empresa nacional Polar por ejemplo, productora de alimentos base para la sociedad venezolana, también entra en este juego maquiavélico. Cumpliendo con la producción anual estipulada, eliminan tipos de empaques y líneas de productos básicos, bajo el ala protectora de dirigir esfuerzos hacia sectores más productivos; cuando al observar detenidamente los reportes de ganancias asociados a la producción se hace evidente su aumento, en detrimento del pueblo consumidor. Silva asimismo, valiéndose de reportes de las propias empresas analizadas, evidenció la relación estrecha entre la adrede disminución de la producción y acontecimientos importantes en el país, como las elecciones o anuncios en temas sociales de gran alcance.

"El capitalismo hace esto... Lo hizo en Chile, lo hizo en Guatemala, lo hizo en la Unión Soviética", sentenció Silva, sin quitar razones a los propios errores de los procesos progresistas; pero atendiendo a esa manipulación consciente de los hábitos y opiniones  de las masas.

Edward Bernays, artífice de la propaganda política, decía que "quienes manipulan este mecanismo oculto de la sociedad constituyen el gobierno invisible que detenta el verdadero poder que rige el destino del país", como la mano invisible de Adam Smith en un siglo en donde además se cuenta con un amplio acceso a las redes sociales, que sirven como herramienta de viralización de relatos manipulados en cuestión de segundos. 

La construcción de opinión pública negativa, instalando la idea de un gobierno ausente, genera la sensación de incertidumbre social que ejemplificaba la Dra. Suárez como medio para eclosionar un gobierno constitucional. Lo que en décadas pasadas se lograba con intervención militar directa, hoy se busca con los llamados "golpes blandos", construyendo legitimidad a la necesidad de intervención y evitando así, el repudio generalizado. La guerra híbrida de Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela, puesta en práctica desde 2015  es una combinación perversa de este imperialismo decadente, que cambia de forma pero no de objetivos.

Recomendamos subir a las redes sociales las presentaciones de los tres ponentes, que pueden solicitarse a: psicologosporelsocialismo@gmail.com  no sólo para comprender la guerra que se hace desde todos los lugares a Venezuela Bolivariana y su legítimo gobierno, sino para esclarecer a los que desde el arco progresista suelen confundirse cuando analizan la realidad del proceso emancipador del país de Bolívar y Chávez.   


25 oct. 2017

CRÍMENES DE ODIO, UNA OPERACIÓN PSICOLÓGICA




Los sentimientos humanos nunca están en estado puro. Todos, absolutamente todos los seres humanos presentamos una compleja mezcla de afectos, donde no hay nada químicamente “no contaminado”. Todos, entre otras cosas, amamos y odiamos. El sentimiento de odio no es, necesariamente, un cuerpo extraño, una “patología”. 
El amor, del mismo modo, no es algo que “nos sobre” eternamente, que nos desborde, del que tengamos reservas inagotables. La carga de amor -igual que la de odio- es siempre limitada. Pero más aún: el amor, si somos rigurosos en términos científicos (tomemos los desarrollos del psicoanálisis, por ejemplo: Jacques Lacan, 1991), encierra siempre una cuota de engaño: “Amar es, esencialmente, desear ser amado” (…) “Como espejismo especular, el amor es esencialmente engaño”. En tal sentido, no estamos obligados a amar al otro. Eso es un imposible, porque se ama muy puntual y selectivamente, y siempre hay una cuota de engaño (¿insatisfacción?) en esto. Los amores totales, eternos, desbordantes… duran poco. En nombre del amor… se pueden cometer las peores atrocidades. Por tanto, no podemos ni estamos obligados a amar absoluta y eternamente al otro, ¡pero sí a respetarlo!
La convivencia humana -que es, en definitiva, el hecho civilizatorio, el lazo social- nos permite establecer reglas de juego que fijan el marco dentro del cual nos movemos y vivimos en colectivo, en sociedad. La ley puede ser molesta, inoportuna, pesada… pero resulta imprescindible, absolutamente. Sin ley, sin orden, sin marco regulatorio que establece lo que se puede y lo que no, sería imposible vivir. O, en otros términos, la vida sería un caos. La ley, definitivamente, no siempre es justa: es un ordenamiento que se hace desde el ejercicio de un poder. “La ley es lo que conviene al más fuerte”, dirá el griego Trasímaco de Calcedonia hace dos milenios y medio. Efectivamente, es así: la ley ordena el caos, aunque sea en beneficio de un pequeño grupo. Pero sin ley no podemos vivir. Y, por supuesto -esa es la buena noticia- las leyes cambian en la historia. La propiedad privada, por ejemplo, es ley… ¡pero puede cambiar!
En el medio de ese marco de prohibiciones, los seres humanos desplegamos nuestra humanización, nuestro proceso de ingreso a las normas sociales, que es decir: nuestra socialización. En ese proceso se da esa enorme, interminable y compleja variedad de sentimientos. El odio es uno de ellos.
Nadie vive amando todo el tiempo, ni nadie, tampoco, puede vivir odiando todo el tiempo. Esos son momentos puntuales, pasajeros. En tal sentido, podríamos llegar a decir que el odio hace parte de la normalidad, en tanto un momento de la afectividad.
Ahora bien: ¿qué pasa si ese sentimiento en particular se manipula? Porque, y aunque parezca patéticamente imposible, eso sucede. De hecho, es parte de ciertas operaciones psicológicas que tienen por finalidad promover determinadas respuestas.
La guerra psicológica existe, es una realidad. Para decirlo en palabras de un autor especialista en el tema, el estadounidense Steven Metz: “Busca generar un impacto psicológico de magnitud, tal como un shock o una confusión, que afecte la iniciativa, la libertad de acción o los deseos del oponente; requiere una evaluación previa de las vulnerabilidades del oponente y suele basarse en tácticas, armas o tecnologías innovadoras y no tradicionales”.
Esa Psicología, como parte de un complejo entramado de acciones político-militares, tiene por objetivo controlar poblaciones enteras. Es, ni más ni menos, un eslabón de una estrategia de dominación a favor de grupos poderosos. De hecho, los estrategas estadounidenses, desde hace unas décadas, la vienen denominando “guerra de cuarta generación”. Es decir: una guerra donde el oponente es una población completa a la que se “bombardea” con mensajes ideológico-culturales. Una guerra sin bombas y sin sangre, pero igualmente dañina. ¡O más aún!, por cuanto ni siquiera permite percibir que se es parte de un enfrentamiento feroz. Una guerra, en definitiva, hecha con sutiles técnicas de manipulación psicológica que hasta pueden resultar placenteras a quien es objeto de ellas. Y ahí, en medio de esa despiadada guerra (que entra por las pantallas de televisores, computadoras, teléfonos celulares, videojuegos) se puede inocular odio.
La geoestrategia de Washington, desde hace tiempo, tiene puesto sus ojos (o sus garras) en Venezuela, dadas las inconmensurables riquezas naturales que anidan en el país. La nación bolivariana es poseedora de las cinco fuentes principales de energía natural: petróleo, gas, carbón, hidroelectricidad y solar. A lo que habría que agregar la orimulsión. De hecho, contiene en su subsuelo las reservas petroleras probadas más grandes del mundo: 300.000 millones de barriles, suficientes para 341 años de producción al ritmo actual. Además, de sus entrañas surgen importantes recursos minerales, como hierro, bauxita, coltán (una de las reservas más grandes del mundo), niobio y torio (quinta reserva mundial. Y valga decir que un kilogramo de torio equivale a 3.000 toneladas de petróleo). A lo que habría que agregar enormes yacimientos de oro y de diamantes. Junto a ello hay que destacar que es el noveno país del mundo en biodiversidad en su Amazonia (53.000 km2 de selvas tropicales) -utilizable para la generación de medicamentos y alimentos- y décimatercera fuente de agua dulce (la enorme cuenca del Río Orinoco).
Todo ello la convierte en un preciado botín para los gigantescos pulpos multinacionales, estadounidenses en lo fundamental, que ansían no perder esas riquezas. Claro que… ¡esas riquezas son venezolanas!, y ahora, desde hace casi 20 años, con la Revolución Bolivariana en curso, tales recursos son administrados por un gobierno nacionalista y popular, que ha elevado significativamente el nivel de vida de las grandes mayorías eternamente olvidadas. Esto es lo que tiene en jaque al imperio, a los grandes capitales corporativos que ven perder sus negocios futuros.
Eso es lo que explica la agresividad que desde hace años se viene dando contra Venezuela, y desde la llegada a la presidencia de Nicolás Maduro, creciendo con una fuerza inusitada. Por lo pronto, está en marcha una intrincada operación político-psicológica-militar para detener el proceso bolivariano y volver a colocar los recursos en manos de una oligarquía vernácula tecnocrático-petrolera afín a los dictados de la Casa Blanca. Ello constituye la Operación Venezuela Freedom-2 . En pocas palabras, lo que se pretende es:
1. provocar desabastecimiento de productos de primera necesidad
2. impulsar el mercado negro
3. fomentar la inflación
4. crear violencia callejera con bastantes muertos (es lo que se hizo en meses anteriores, con el saldo de 120 personas fallecidas)
5. difundir mundialmente una matriz mediática que muestre al país como un caos total manejado por una dictadura sangrienta que hambrea a su población
6. inducir una división tajante dentro de Venezuela entre chavismo y visceral antichavismo
7. buscar una guerra civil
8. pedir airadamente por todos los medios posibles (incluyendo la ONU y la OEA) una intervención extranjera para “restablecer la democracia”, robada por la actual “dictadura”
9. no está escrito en el plan, pero es el objetivo real: quedarse con las distintas reservas, las petroleras en principio.
Todas estas estrategias, según formula una estudiosa de asuntos internacionales  Ana Esther Ceceña, ya están debidamente probadas en varios lugares, siendo altamente eficaces: “Métodos [terroristas y desestabilizadores] han sido usados en Libia y Siria. Siempre aprovechando y atizando las contradicciones ya existentes y llevándolas a un nivel de confrontación absoluta, que propicia la introducción de fuerzas adicionales (fuerzas especiales de mercenarios), de operaciones encubiertas o incluso de bombardeos del exterior, que no sólo elevan la tensión sino que garantizan el acaparamiento de los lugares estratégicos (pozos petroleros, puertos, pasos o rutas).
Para lo que nos interesa ahora: ¡fomento del odio! Como se decía más arriba, todos los seres humanos estamos cortados por la misma tijera, por lo que todos, dadas las circunstancias, podemos odiar (la Madre Teresa de Calcuta también; no existe la “bondad pura”). Incluso todos, dadas esas circunstancias, podemos matar al otro en nombre de algo. Transformando el otro de carne y hueso en un “enemigo” se le despersonaliza y se autoriza su eliminación. El ideal en nombre del que se le elimina puede ser loable incluso (guerra revolucionaria), o deleznable (el racismo, por ejemplo), pero siempre funciona.
El odio, repitámoslo una vez más, es parte de nuestra constitución psicológica. Las interminables luchas religiosas que se han dado a lo largo de la historia de la humanidad, por ejemplo, lo patentizan en forma plena. O lo que sucedió en la Alemania nazi, donde se fomentó el odio de una manera demencial. ¿Quiénes eran los “locos”, “desequilibrados” y “fanáticos”: los jerarcas del régimen, o una población que en muy buena medida se quiso creer lo de “raza superior” despreciando/odiando a los “inferiores”? ¿Y por qué se da cualquier forma de racismo si no fuera a partir de un odio que está latente y se puede explotar?
Lo patéticamente desgarrador es que en ese maquiavélico plan urdido para Venezuela, el punto 6) (“inducir una división tajante dentro de Venezuela entre chavismo y visceral antichavismo”) se ha venido cumpliendo a la perfección. Hoy, sin que un ciudadano antichavista pueda explicar por qué, “odia a muerte” a un chavista, odia a muerte el chavismo. Las supuestas razones son tan opacas como el sentimiento en cuestión: “el chavismo es castro-comunismo”, “te van a expropiar tu casa y pondrán a vivir otra familia en tu sala”, “te habrán de secuestrar los hijos y enviarlos a un campo de entrenamiento comunista en Cuba”, “el país lo están dirigiendo los cubanos y los chinos”, “Raúl Castro -y antes su hermano Fidel- escuchan todas tus conversaciones privadas a través de las lámparas ahorradoras de procedencia cubana que tienes instaladas en tu casa”, etc., etc.
El sueño de la razón produce monstruos”, inmortalizó Francisco Goya en su pintura. Absoluta verdad: eso es lo que busca esta malintencionada operación psicológica fomentando el odio entre venezolanos. En nombre de esa irracional lógica, se puede linchar y prender fuego a un chavista (eso ya ha pasado varias veces) por la sencilla razón de ser eso: un chavista. Cuando el odio prima, la razón, la civilización, las normas sociales caen. Así, de ese modo, un chavista pasa a ser la representación del mal por antonomasia. Todo lo que haga el chavismo -para el caso, el presidente Nicolás Maduro, o cualquier chavista- es malo.
Esa irracionalidad se ha venido imponiendo en Venezuela con estas arteras manipulaciones. Oponer al odio inoculado un amor sin límites es improcedente. Tonto quizá… ¡o suicida! A los balazos y a las bombas no se le pueden oponer flores. Como dice el colombiano Estanislao Zuleta: “No oponerle a la guerra, como han hecho hasta entonces casi todas las tendencias pacifistas, un reino del amor y la abundancia, de la igualdad y la homogeneidad. (…) Es preciso, por el contrario, construir un espacio social y legal en el cual los conflictos puedan manifestarse y desarrollarse, sin que la oposición al otro conduzca a la supresión del otro, matándolo, reduciéndolo a la impotencia o silenciándolo”. 
De lo que se trata es de desarmar la campaña político-mediática-psicológica en juego. Desarmarla, descomponerla en sus elementos, enseñar con precisión científica cómo está fundamentada. Resuenan ahí las enseñanzas del creador de todas estas manipulaciones psicológicas, el Ministro de Propaganda del régimen nazi, Joseph Goebbels: “Miente, miente, miente… Una mentira repetida mil veces se transforma en una verdad”. Lo que debemos mostrar es cómo está estructurado el plan, por qué se fomenta ese odio visceral, irracional, “loco”, entre los venezolanos. Mostrar a quién sirve este “divide y reinarás”.
No debe olvidarse al respecto que esta nueva generación de “guerras preventivas” que nace en la geoestrategia de Washington a partir de la montada operación propagandística de la caída de las Torres Gemelas, tiene como objetivo básico: 1) fomentar un odio quasi irracional contra los musulmanes (supuesta encarnación del mal absoluto), para poder invadir los países donde anida ese “terrorismo sanguinario” antes que ellos ataquen a las “civilizadas” naciones occidentales, sin decir que a esos países “terroristas” se les puede 2) arrebatar (¡robar!) el petróleo que “casualmente” tienen en sus subsuelos. El fomento premeditado del odio al que hoy asistimos tiene agenda oculta. No olvidar nunca, como dijo Raúl Scalabrini Ortiz, que “nuestra ignorancia está planificada por una gran sabiduría”.
Es sabido que las masas no son, precisamente, racionales. Las masas se mueven por sentimientos primarios, inmediatistas, pasionales. Por eso son tan fáciles de manipular. “Una masa”, dijo el psicólogo de las multitudes, el francés Gustave Le Bon, desprovista de toda facultad crítica, no puede ser más que excesivamente crédula”. De ahí que esta Psicología que mencionamos apela a la maleabilidad de las masas para conducirlas hacia donde desee. En vez de fomentar la actitud crítica (que sería típica del socialismo), el capitalismo engaña, miente, manosea a los colectivos. Por eso hay modas, por eso se repiten clichés, por eso se pueden fomentar los sentimientos que se desee: el “amor” por el ídolo de moda (el actor, el cantante, el deportista) o, en nuestro caso, el odio contra el chavismo y todo lo que represente cambio a favor de las mayorías.
A la inoculación del odio, a ese adormecimiento de la racionalidad, a esa lógica de muerte que se pretende enseñorear, a los crímenes de odio que estamos viviendo hoy día, hay que oponerles la Verdad. Desenmascarar racional y críticamente lo que está atrás de todo esto es el único camino.
Marcelo Colussi es Argentino,
Psicólogo y Licenciado en Filosofía. 
Psicoanalista, investigador social, catedrático universitario.