11/10/2014

LA SALUD: EL MEJOR MISIL CONTRA LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA




Guerra psicológica y salud

Mucho se ha escrito en este mismo blog sobre guerra psicológica y de cómo los rumores son su mejor y más efectiva arma, pues bien, en relación a la salud funciona de la misma manera, sólo que es un tema de mayor afectación y más vulnerabilidad.Como sabemos la guerra psicológica está diseñada para  generar angustias, zozobra, incertidumbre, en el área de la salud es muy fácil pues las enfermedades (con el modelo médico que tenemos internalizado y que forma parte de nuestras más claras y también ocultas creencias) son daños físicos que no dependen de nosotros, es decir,que nos tocan en cualquier momento por mas cosas que hagamos y que tienen una base ambiental imposible de controlar o bien genética u orgánica, donde tampoco tenemos incidencia para evitarlas, de manera que los síntomas son manifestaciones de enfermedades que se “curan” con medicamentos, que por lo general lo que hacen es ocultarlos o que químicamente contrarrestan los síntomas. Ante un dolor se da un analgésico, ante una inflamación un anti inflamatorio y así…de manera que al generar rumores de enfermedades o de escasez de medicinas es muy sencillo que se desaten compras nerviosas y al mismo tiempo se produzcan serios desequilibrios psicológicos, pues se desata la angustia de muerte. Esto tiene un impacto mayor que el de falta de un producto de limpieza o de alimento, esta área va directamente relacionada con la vida y no con el estilo o a las costumbres de la población. Preparado el terreno y desatadas las compras nerviosas, comienzan a jugar en el escenario de la guerra de cuarta generación otras acciones más rudas y mas “reales”.

Enfermedades y miedos

Ya pasamos, años atrás,  la crisis que se generó con el virus A1N1, enfermedad entonces desconocida que comenzó en otros países y que por razones extrañas llegó a Venezuela. El Gobierno tuvo que iniciar una campaña y controlar la crisis que podía hacer creer que vivíamos o podíamos vivir una epidemia, recuerdo que querían suspender las clases para evitar contagios masivos, mucha gente vivía aterrorizada y los hipocondriacos se desataron. Pues bien, ahora estamos frente a dos virus, uno nuevo que también apareció en nuestra zona geográfica de forma extraña, el chikungunya, y el conocido dengue, que ya se ha presentado en nuestro país generando síntomas muy fuertes y que ha llevado a la muerte a varias personas.

Dos virus transmitidos por un mosquito conocido y donde el Gobierno Revolucionario no ha detenido su lucha ni su campaña para disminuirlo y evitar la propagación de todas las enfermedades transmisibles por dicho vector. Sin embargo, a partir del dengue, ya podemos decir que es real y no solo un imaginario o parte de una campaña psicológica simple, en este caso real las personas sabemos que existe y que daña, así es que la entrada del miedo por uno parecido como el chikungunya y la presencia mayoritaria del dengue hace que los miedos y las angustias se eleven. Además, la medicación recomendada es un medicamento conocido, presente en casi todos los hogares y que además es muy económico: el acetaminofén (regulado y accesible)

El no tener acceso a medicamentos aumenta la angustia de muerte y además hace que los síntomas no se minimicen y esto haga que los reales y fastidiosos síntomas se mantengan y genere un malestar que, al no ser disminuido, la personas y sus allegados sientan la desprotección más clara, junto a impotencia, indignación que ocasiona además rabia, ira, y otras emociones negativas y de alto impacto en el bienestar psicológico de las personas y que termina en la culpabilización de la situación que vivimos en el país, lo que lleva irremediablemente a culpabilizar al gobierno nacional. Por si fuera poco, se generan rumores de enfermedades raras, desconocidas o extrañas que son mortales, como las denunciadas irresponsablemente  hace unas semanas en el estado Aragua o la posibilidad de la aparición del ébola.

A esto se suman los rumores y la escasez de medicamentos para  enfermedades  que constituyen las mas importantes a nivel nacional, las mayores causas de muerte y de mayor morbilidad, estas enfermedades no transmisibles son las que causas mayores riesgos y mayores problemas, nos referimos al cáncer, enfermedades cardiacas, endocrino metabólicas, es decir,  las enfermedades  que matan gente y que creemos que todos y todas podemos padecer indistintamente de clase social, raza , religión y postura política. Si faltan esos medicamentos, pues la muerte o su cercanía se hacen evidentes y ahí la angustia de muerte es real, las emociones que emergen ante esta injusticia es enorme y vuelve a direccionarse al Gobierno.

Luego, viene el grupo de  la población más vulnerable, por supuesto la población con VIH, la diabetes, las enfermedades mentales y neurológicas y lo más alarmante, indignante, injusto e impactante, la mortalidad materna e  infantil.

Por otro lado en nuestras representaciones sociales el concepto de salud se relaciona con atención de la enfermedad, es decir al pensar en salud, pensamos en hospitales, medicamentos y aquellas cosas que en realidad atañe a las enfermedades.

La acción real

La guerra real transciende lo psicológico, pues esto solamente ya no da los resultados esperados, así es que partiendo de algo más real la creencia de lo que se quiere lograr es más contundente, las  acciones  refuerzan lo mediático, lo psicológico y  atacan directamente a las personas incrementando la angustia, confirmándola  pero  poniendo en riesgo real y físico a la población. Esto se hace de esta manera: en primer lugar  los laboratorios comienzan por  no fabricar medicamentos e insumos necesarios, los regulados y los más populares, luego el Gobierno comienza a buscarlos para ofrecerlos a la población y se va a licitaciones, entonces las trasnacionales  no venden  al  Estado alegando excusas que después descubrimos no son ciertas, los pocos medicamentos que se logran comprar llegan al país y comienza el saboteo en la   distribución, se sacan de contrabando o se les venden a los comerciantes informales que abusan con sus precios. A esto se suma que la cultura de los venezolanos y venezolanas es acudir a las farmacias mas cercanas y comprar lo que les dé la gana sin récipe, ni prescripción y sin haber acudido, muchas veces, a ningún médico o centro de salud, de manera que no teniendo el medicamento en las farmacias cercanas, además de la situación real de los servicios de salud pública donde las citas son tardías, el trato es ineficiente y el ambiente desalentador.

Resultados actuales
Ciertamente una gran cantidad de medicamentos no están en ninguna farmacia comercial, ni grande, ni pequeña, ni dentro de las grandes urbes o las rurales. Toda persona que se enferma (normal en esta época de lluvia, y de cambios de temperatura y con agentes alergénicos) tiene Chikunguya o dengue, no importa si es verdad o mentira, la percepción de esa realidad ya se posicionó en la representación social.
Por más esfuerzos del Gobierno de fabricar, comprar y distribuir medicamentos, la población desconoce dónde acudir  y no hay información efectiva al respecto.
La percepción de ineficiencia del Gobierno en esa área está posicionada, además el cambio de ministro de Salud generó un terreno más fértil para invadir y masificar la crisis mediáticamente. Mostró debilidades inciertas en el área, reforzando el imaginario que trataba de instalarse, al no informar sobre el control epidemiológico y la dotación de medicamentos en todas partes, entre otras cosas.

Algunas sugerencias
 Del análisis anterior, es posible derivar las siguientes sugerencias:

  • Se debe mostrar el proceso de fabricación de medicamentos,  cuáles están regulados y porqué,  cuáles son los más utilizados por los galenos y su relación comercial y ética con los laboratorios, Mostrar cuáles son los medicamentos que faltan y qué los origina
  • Hay que incrementar la producción de medicamentos por parte del Estado (SEFAR), debemos garantizar la soberanía en este rubro.
  • Dotar en los bicentenarios la venta de medicamento con un sistema de control real con prescripción médica y con registro. Ofrecer en farma patria los medicamentos que produce el SEFAR
  • Se debe hacer campaña para mostrar dónde buscar esos medicamentos y cuáles podemos sustituir por otros.
  • Iniciar la formación en acciones naturales, domésticas que ayudan y fortalecen nuestra salud y no seguir estimulando el culto a la enfermedad.
  • Acudir al médico, sobre todo al sistema de salud impulsado por la Revolución Bolivariana, que es gratuito, certero y además te dan las recomendaciones necesarias, incluso medicamentos de ser necesario.
  • Centrarnos en la salud y no en la enfermedad es parte del cambio de paradigma
  • Iniciar trabajo en las comunidades para la concienciación del modelo de salud pública y la corresponsabilidad comunidad estado, individuo gobierno
Ms Ovilia Suárez
Psicóloga del Desarrollo Humano

5/10/2014

ROBERT EN DOLOR MAYOR


 
Y si después de tantas palabras,
no sobrevive la palabra!
¡Si después de las alas de los pájaros,
no sobrevive el pájaro parado!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo y acabamos!...
César Vallejo





En la noche del 1 de octubre escuchamos con horror e indignación la noticia del asesinato del Joven Diputado revolucionario Robert Serra y su Compañera María Herrera, la incredulidad, el impacto de la muerte inesperada de dos jóvenes, uno de ellos conocido y querido masivamente por las filas del chavismo ha conmocionado a millones de personas, entre ellas nosotros psicólogos y psicólogas por el socialismo

Las causas de este horrendo crimen son políticas, se asesinó con premeditación y alevosía a dos personas, pero además por lo poco que podemos leer e interpretar fue un asesinato lleno de crueldad, ensañamiento, de alto nivel de violencia, e inmenso odio. Planificado y ejecutado de tal manera que se piensa en acciones paramilitares colombianas. Hechos como este van mas allá de la inseguridad propia de nuestros países, de la violencia conocida, es una “macabra encomienda” con sello político, esto hace que las emociones que emergen sean muy intensas, polarizadas, que confronten el modelo de país y de vida que se tiene y sobre todo, que de manera masiva, trascienda el dolor mayor ante la pérdida de un ser querido.

Al igual que el asesinato de Danilo Anderson y de Eliecer Otaiza  las filas chavistas nos sentimos además de tristes, estamos indignados, la injusticia, la desprotección, la incredulidad se agigantan, el dolor por la pérdida de un líder querido de esta forma duele, duele en el alma. Sin embargo, mas allá de las tendencias políticas el asesinato de un ser humano con tal nivel de crueldad, de maldad, de tortura,  de saña, de  violencia hace que todo ser humano de buena voluntad  se sienta afectado.  Ningún ser humano bueno puede alegrarse, o celebrar esta pérdida y esta acción inhumana, llama la atención cómo los medios no condenan de manera unánime este tipo de acciones. Más aun, en las redes sociales encontramos comentarios francamente fascistas, llenos de la más absoluta irracionalidad, de odio intenso, insensibles y perversas expresiones  de satisfacción por la muerte de Robert.

Ese dolor y ese horror lo sentimos en cada uno de los horrendos actos que podemos ver a diario en acciones del hampa común, del sicariato, del terrorismo, en nuestro país y en cualquier otro, a ninguno lo justificamos, y a ninguno terminamos de comprenderlo plenamente.

Desde la psicología podemos decir que hechos como este son ejecutados por personas muy dañadas emocional y psíquicamente , los autores materiales y los intelectuales, son personas realmente afectadas por experiencias muy duras, condiciones de vida  que destruyeron la esencia humana más pura. Pero el celebrar, alegrarse o simplemente no sentir la mas mínima empatía por el dolor de los otros refleja también una condición humana  muy deteriorada, estamos frente a un ser humano lleno de odio y perversión. ¿Debemos estudiar la pedagogía del horror ,la psicología de la crueldad? ¿para llegar a comprender este tipo de acciones, este tipo de respuestas?

El presidente Nicolás Maduro habló de los niveles de justicia e hizo un llamado a la paz, exige y organiza todas las formas posibles para llegar hasta ellas, claro de las intenciones, sabe que detrás de comentarios insanos y perversos solo se busca la confrontación, la guerra, detrás de esas acciones se busca el desequilibrio del país. El comandante Chávez nos enseñó siempre ver cómo  el águila, desde la distancia que nos permite ver todo el panorama, el pueblo venezolano entiende lo que querían hacer, mas allá de matar a Robert y a su Compañera, entiende mas allá de lo que él representa, entiende lo que en el fondo desean hacer y obtener,  sabe que debe seguir luchando cada vez con más fuerza, multiplicándose,  confiar en el Estado que se construye, en su gobierno que enfrenta los mil demonios, en organizarse y combatir al enemigo real que lo único que quiere es que nos confrontemos y nos destruyamos entre nosotros.

Este pueblo hijos de libertadores y libertadoras debe incrementar la conciencia, la vigilancia, el debate y aun en dolor mayor, luchar por la alegría de la vida, con justicia social y paz.

La muerte de Robert nos golpea, nos horroriza, nos impacta,  su vida nos da fuerza, ánimo, lucha, debemos honrarlo con la perseverancia con la lucha permanente en nuestros ideales. El mundo debe conocer contra qué tipo de seres humanos e intereses nos enfrentamos y después tomar partido si se está con quien hace algo como eso o con quien lo combate.

Nosotros apoyamos el amor, la paz, la justicia social, la equidad, la vida, como Bolívar, como Chávez, despreciamos y condenamos contundentemente el odio encarnado en estos asesinos.

Robert y María, mártires de la revolución bolivariana, su lucha sigue.
Venceremos!

4/9/2014

"MISIÓN MAQUETA"



En la Península Paraguaná, estado Falcón, existe el Complejo Habitacional Urbanismo Bicentenario Los Rosales. En una imagen de satélite parece una maqueta. Aproximadamente 1400 viviendas fueron construidas para ser asignadas a personas que perdieron sus viviendas en la vaguada del 2010, los sobrevivientes de la tragedia de Amuay y los casos más insólitos de exclusión social. Uno de ellos, el de María Pérez que antes vivía en un garaje con sus cinco hijos, nos contó que “con mucho calor, mucho problema”. Al preguntarle cómo fue mudarse ella dijo “fue muy bonito, cada uno quería su cuarto, fue una alegría… no querían ir a la escuela”. Una mente opositora quizás complete el testimonio diciendo que no quieren ir porque no les gusta estudiar, quieren todo regalado. Por interés comprensivo, preguntándole ¿Por qué sus hijos no querían ir a la escuela? Nos explicó “Yo no entendía por qué no querían ir hasta que les dije que tenían que ir y les insistí mucho y me di cuenta no querían ir porque el mayorcito me dijo que él y su hermano se estaban turnando para no dejar sola la casa, para que nadie nos la quite. Les dije que esa casa ya nadie no las va a quitar, que ya es donde vamos a vivir”.

Son miles los testimonios como éstos, por eso cuando los voceros de la oposición venezolana hablan de la Misión Maqueta, desconocen la vida, los sufrimientos, los anhelos de los habitantes de carne y hueso que han vivido los horrores y la barbarie del capitalismo, con sus lógicas del buen vivir para un porcentaje mínimo de la población, mientras todos los demás somos excluidos de mejores posibilidades. Decir que se trata de maquetas es una burla. Haga cualquier búsqueda en internet y escuche de ellos mismos su forma de hablar sobre la Gran Misión Vivienda Venezuela. Acordemos que cuando hablan así nos desconocen como pueblo. Nos vuelven muñecos de plástico que ellos ven asomándose desde arriba, jamás desde adentro. A ellos debemos decirles que en dado caso la Misión Maqueta es la que ellos tienen en sus cabezas, su maqueta mental que hace evidente la decisión de ignorar las realidades de miles de familias venezolanas.

Las viviendas existen, y si el apóstol Tomás u otros incrédulos, están leyendo, pueden estar tranquilos: que yo las vi, entré en ellas y recorrí sus calles. Sentí los testimonios de sus habitantes, me emocioné viendo las casas que están por construir. Constaté la inversión personal que han hecho para darles su toque personal a las viviendas. Conocí  los problemas que se plantean resolver y sus anhelos a futuro. Escuché atenta los asuntos que desean trabajar como comunidad. Nada que no ocurra en cualquier condominio de urbanizaciones de clase media: dificultades de comunicación, apatía y desinterés por lo común. Temas que desde el Proyecto Bolivariano estamos empeñados en construir y que lejos de desmotivar se convierten en causa para construir una nueva psicología que supere las miradas inútiles y la miopía política que les impide trabajar en realidades tan complejas.

Las viviendas existen, tanto en áreas rurales como en avenidas principales de las ciudades, retando al mercado con su valor de cambio. En terrenos nunca antes pensados viven familias que antes fueron excluidas de estos espacios ¿Cómo viven? ¿De qué viven? ¿Qué quieren? ¿Qué anhelan? Hay mucho trabajo por hacer. Construir sentido de comunidad, convivencia y ciudadanía es un eje transversal, pero no solo para estos nuevos urbanismos, también para los condominios privados a nivel nacional. Porque el sentido de comunidad es un proceso psicosocial que de existir en estos espacios, sería aliciente para protegernos juntos de la inseguridad y la violencia, por solo mencionar un ejemplo. Pero eso es tema de otro escrito. Convengamos insistentemente en internalizar que cuando la oposición se refiere a la Misión Maqueta está desconociendo y burlándose de la historia previa, los sueños, los anhelos de las familias que habitan las viviendas de la Gran Misión Vivienda Venezuela.  Pero no me crea, asómese desde adentro, pregúnteles a las familias dónde vivían antes, cómo fue mudarse, qué sintieron cuándo entraron por primera vez a la vivienda y qué se plantean para el futuro.

Y Para finalizar, mientras esta inversión del Gobierno Bolivariano nos convoca a trabajar desde la psicología y artes afines, a otros los carcome en su clasismo negador de las realidades más difíciles. Tomen su maqueta, que nosotros tenemos la nuestra propia, un proyecto político que decide conscientemente crear condiciones para transformar realidades, aunque sea difícil y sumamente retador. Sobre la psicología que requerimos, seguiremos hablando. La que tenemos, la estamos deconstruyendo.



Fotografía: Giuliano Salvatore, 2014
Irene Faria
Psicóloga Social