16/11/2014

DE LA CRUELDAD


 
                                      Sin embargo, las manos de uno de los señores estaban ya en su garganta, mientras el otro le clavaba el cuchillo en el corazón, haciéndolo girar dos veces.
Con ojos que se quebraban, K. vio aún cómo, cerca de su rostro,
aquellos señores, mejilla contra mejilla, observaban la decisión.
“Como un perro”, dijo; fue como si la vergüenza debiera sobrevivirlo.
Kafka, F. El proceso.

¿Qué decisión? Una sin juez, sin ley. No estábamos allí, esa noche en La Pastora, esa parroquia caraqueña, pero creo que un crimen que nos ha conmovido individual y colectivamente, como otros que le han  precedido, es  una huella imborrable de la crueldad de quienes quebrantaron algo precioso del vínculo social: el respeto a la vida y la dignidad del semejante. Pero no se trataba de una joven y un joven asesinados engrosando la lista de las muertes por violencia. En este caso el asesinato tiene  un sesgo  que apunta a la acción paramilitar,  a generar el miedo y la  desesperanza. Robert Serra era diputado, el diputado más joven de nuestra Asamblea Nacional.  

Días después otro hecho nos conmovió. De súbito, se nos presenta a los y las venezolanas, otra decisión sin  juez, sin ley.  Desde la fuerza  y en una repetición del “disparar primero y averiguar después”, algo que  pensábamos que  más nunca resucitaría, salta  a nuestras conciencias, esta vez en el sector de Quinta Crespo, al sur de  la Avenida Urdaneta de Caracas y esta vez,  por la acción de  agentes de la seguridad policial, mueren integrantes de un colectivo en una situación confusa que dejó muchas interrogantes.

Tanto una situación dolorosa como la otra son investigadas por el Estado  venezolano y confiamos que llegarán a su conclusión y esperamos, fervientemente, que haya  justicia,  para  poder decir: ganamos algo de humanidad, en este mundo convulsionado que nos ha tocado vivir.

Semanas después, la muerte de los estudiantes mexicanos y la desaparición de los 43 y recientemente  la noticia  del horror de su  destino,  agrega un hecho terrible a la lista enorme de desaparecidos  y asesinados en  México. Todos estos sucesos ocurridos en unas pocas semanas entre septiembre y octubre,  son  el  motivo para esta reflexión  sobre la desmesura, sobre ese  exceso  que es la crueldad.

Definida  la violencia como una acción sobre el otro, es imposible escaparnos de ella, la padecemos. La violencia es el acontecer mismo del sujeto en su cotidianidad ya que no tiene otra posibilidad de vivir que en esa dependencia respecto al otro. El otro es necesario e invasor a la vez. Pensemos solamente  en  la inmersión en la lengua, que  si bien nos hace humanos, es una forma de la violencia al sujeto. Aunque en nuestro horizonte esté la aspiración por la paz y la convivencia, debemos no cerrar los ojos y no olvidar que  en la sociedad hay una violencia estructural; pero la violencia no es la crueldad. Para la crueldad y la desmesura,  hay algo más que un paso. Cuando  esa violencia toma el carácter de saña, de un daño infligido con alevosía y exceso,  es cuando la tildamos de crueldad.  Es una acción que va dirigida al ser del otro. Y en relación  a la comunidad  lleva  un fin, el  de amedrentar y advertir, tal como en el caso de Robert Serra.

El lenguaje a veces nos hace una mala pasada, y calificamos de crueles  muchas acciones referidas a la hostilidad entre pares, por ejemplo, en el ambiente escolar a las acciones para ridiculizar, humillar, extorsionar, acompañadas o no de agresión física las calificamos de crueles y decimos: los niños y las niñas  son crueles. Es como si el sustantivo, tuviéramos  que situarlo en su contexto  para ir mas allá de la clasificación de ciertas acciones que en su desmesura  nos hacen preguntas sobre  quiénes son sus agentes. No es lo mismo calificar de crueles a los niños que enfrentarnos a esa desmesura de los actos crueles tal como los hemos conocido en estas semanas.

Freud en Consideraciones sobre la guerra y la muerte (1915) dice "…la acentuación del mandamiento <No matarás> nos ofrece la seguridad de que descendemos de una larguísima serie de generaciones de asesinos que llevaban el placer de matar, como quizá aún nosotros mismos, en la sangre. Las aspiraciones éticas de los hombres, de cuya fuerza e importancia no hay por qué dudar, son una adquisición de la historia humana y han llegado a ser luego, aunque por desgracia en medida muy variable, propiedad heredada de la Humanidad actual”.

A partir de este deseo de matar, desconocido o negado en  nosotros mismos, Freud delimita una partición entre consciente e inconsciente. Si somos todos asesinos en potencia, nosotros sin embargo  no mataremos. Hay un espacio donde las cosas se deciden. Freud no creía en la bondad innata del ser humano, y al estar habitado, a causa de la pulsión, por deseos de destrucción, él debe desplazarlos y sublimarlos en la obra de la civilización.  Indudablemente, hay quienes lo logran, hay quienes no.

Si se mata por defenderse, también se mata por envidia, por odio, por crueldad, por dinero, por poder y también, como ha sido el caso, aquellos que matan en una situación de obediencia incondicional que los lleva a cometer crímenes extremos, obedeciendo ordenes insensatas (oficiales nazis,  Ruanda, Capriles animando a drenar la arr…., los llamados a “la salida”).  Dilucidar qué lleva a un ser humano  al asesinato, y sobretodo a la crueldad, no es  un ejercicio teórico, implica un abordaje a partir de los testimonios que pudieran recogerse de quienes  han cometido  tales crímenes.

La frase  que recoge  la periodista Alicia Herrera, "Nosotros pusimos la bomba, ¿y qué?", dicha  por uno de los terroristas, Freddy Lugo, quien junto con Hernán Ricardo, fueron los autores materiales de la destrucción del avión de Cubana de Aviación, en 1976, en Barbados donde murieron 73 personas, siendo Luis Posada Carriles y Orlando Bosch los autores intelectuales. Esta frase en su desparpajo y cinismo, revela a unos hombres  habitados por una pulsión destructiva, que más allá de obedecer  órdenes, se satisface en la crueldad. Especialmente nos referimos a Posada Carriles de cuya inclinación a la crueldad dan testimonio las víctimas de las torturas ejecutadas y dirigidas por él cuando pertenecía a la DISIP durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez. No hay duda que estos seres  piensan que  gracias a  su trabajo meticuloso las cosas quedaron bien hechas. Indudablemente  un sujeto capaz de no ser afectado por  la gravedad de sus acciones. Y si esto es grave, es más grave aún el que el sistema judicial y político  de los EEUU los haya cobijado e impedido  la extradición  de Posada Carriles.

Para terminar, estas situaciones  nos confrontan con la ética, primero reconociendo que como seres humanos estamos expuestos a recibir violencia y a ejercer la violencia. La tesis de Walter Benjamin: “Jamás se da un documento de cultura sin que lo sea a la vez de barbarie. E igual que él mismo no está libre de barbarie, tampoco lo está el proceso de transmisión en el paso de uno a otro”.

Vivir, entonces,  se convierte en una tarea ética, es decir, el conjunto de fuerzas y actos que resisten a la crueldad. Una gran y difícil tarea tenemos por delante.

María Antonieta Izaguirre
Psicóloga Clínica

DE GUARIMBAS Y ÉTICA




¡Ay de quien por necesidad requiera ponerse en manos de un profesional de la medicina en estos tiempos de polarización! Además de la angustia, del dolor y la incertidumbre, en lugar de la hospitalidad nos enfrentamos a la hostilidad. Si el o la paciente es vista, por su apariencia, ropa, color de su piel u otro rasgo que el profesional clasifique como una posible “chavista”, caerán sobre él o ella frases alusivas a lo mal que estamos, lo imposible de ejercer la medicina en estos tiempos, cuando no son frases de desprecio al gobierno, al país, o la “gente” que vota por  este gobierno, el de Chávez, el de Maduro. En el caso de tener los rasgos que, en la entendedera del profesional, lo lleven a considerar que el paciente piensa igual, hay que sufrir la andanada de frases y quejas revelando su amargura, el paciente entonces tiene que escucharlo y esperar que se desahogue. Solo nos resta, en uno u otro caso, pasar suave, porque no sabemos qué garantía tenemos que esa amargura no  se vuelque en el acto médico.

Qué terrible que la ética  profesional de cualquiera de los o las profesionales de la salud, incluso de la salud mental, quede de lado. Ni un pensamiento  sobre si aquellas frases, el gesto o la acción hieran al paciente, lo perturben y no ayuden para nada a resolver su problema, a confiar en quien lo asiste, cambiar su dolor por  alivio, la angustia por la calma, la enfermedad por la curación. Nada de eso importa ante la demostración “militante” de la oposición. Y cuando se trata de un hospital público no hay ninguna consideración de que el salario devengado proviene del mismo pueblo, del mismo gobierno del que se despotrica.  Ni una consideración que desde la posición de “poder”, supuesto, por cierto, esta actitud   humille al semejante que no ha hecho otra cosa que padecer, enfermarse y no saber qué le acontece.

Si las guarimbas callejeras buscan paralizar, desestabilizar, violentar la vida ciudadana, esta situación aquí descrita también la podemos llamar guarimbas. Aunque la guarimba del juego infantil era un refugio para lograr seguridad y un momento de apaciguamiento en medio del agite del juego,  esta acepción  de guarimba es el espacio desde  donde se dispara la  palabra  dañina. Recibir desprecio y humillación ¿será el precio a pagar por la atención  médica?  Algunos podrán  elegir, cambiarse de hospital, clínica, de médico, de tratante, de terapeuta, pero muchos no pueden. En ese caso, solo les quedará  ¿“morir callados”? 

Digámosle NO a esa humillación. 

   María Antonieta Izaguirre
Psicóloga Clínica



22/10/2014

ESCASEZ, CRISIS Y OPORTUNIDADES




La escasez de productos en Venezuela no es algo gratuito, la selección de productos que desaparecen no parece responder a un simple aumento de demanda, tampoco a una falta de entrega de dólares, es curioso que desaparecen aquello productos de uso masivo y que son propios de nuestras costumbres. Parece haber una selección estudiada, como si el producto que no tenemos fuese el más deseado. ¿Cómo pasa esto?   

Podríamos decir que se hacen estudios de mercado y los de mayor aceptación se desvanecen, pero en realidad no es así, estas faltas de productos son estudiadas desde la psicología social, o desde la sociología, estudiada con mucha seriedad desde nuestra cultura, costumbres, idiosincrasia, lo que sustenta esa forma de ser de los y las venezolanas,  comienzan a desaparecer productos que generan emociones, sensaciones y conductas predecibles, estimuladas y reforzadas con un fin determinado.

Por ello ya veníamos advirtiendo cómo desaparecen productos en algunos sectores pero no sus derivados y de cómo no encontramos las materias primas para nuestro consumo pero no escasean en los grandes negocios. Ejemplo de ello es  el azúcar faltó por meses pero no ningún dulce, tampoco cerró ninguna pastelería,  la harina de trigo tampoco la conseguíamos pero ninguna panadería cerró sus puertas, ni dejó de vender pan, muy por el contrario encontrábamos solo el producto más costoso no el regulado. Es decir desaparecen los productos que la gran mayoría de los habitantes de este país utilizamos, es decir harina para hacer arepas, café, el queso criollo, mantequilla, lo que es nuestro, lo que hace que nos sintamos venezolanos y venezolanas. Están desapareciendo productos relacionados con nuestra identidad, nuestro reconocimiento, nuestra idiosincrasia.

La harina de maíz pre cocida es parte de nuestra cultura, es el pan de los venezolanos, desapareció, solo  la regulada, sobre todo marcas conocidas, pero la mezclada y más costosa es más fácil de conseguir, aparecen sus modalidades, con arroz, más suave, con vitaminas, las especiales para empanadas, o para frituras o de harina amarilla, o cualquier calificativo engañoso que permite venderla más cara. Ocurrió igual con el café. El interés es vender más caro, la ganancia excesiva, la usura,  no el pueblo.

Por supuesto esto genera un abanico de emociones, angustia, decepción, ansiedad, desesperación, rabia, tristeza, hastío, cansancio, incertidumbre. El descontento siempre afectará al gobierno y no a los empresarios. Los compradores van de un lado a otro buscando los productos de interés y generando más colas. Pero no pueden desaparecer todos los alimentos, eso sería demasiado, y además el gobierno se activa y repone, compra a sus aliados internacionales, a los medianos y pequeños productores.

Entonces comienza la desaparición de productos de primera necesidad y de consumo masivo como el papel sanitario, toallas sanitarias, servilletas, mismo rubro diferente necesidad. Luego van apareciendo poco a poco, ¡no pueden desabastecer para siempre todos los productos y al mismo tiempo!

Comienza la arremetida en otra condición propia de nuestra cultura, aquello denominado de aseo e higiene personal y del hogar, es decir a las venezolanas nos gusta estar arregladas, bonitas, atractivas, olorosas a aromas ricos agradables, creemos que todo el mundo es así, pero no, las venezolanas les gusta arreglarse, bañarse, mostrar la limpieza y  el arreglo personal, comparen y verán de donde viene la fama de nuestras mujeres, no es por estereotipos de belleza es por su condición natural y su cuidado personal, el hombre también, afeitado, oloroso, limpio, entonces no hay jabón de bañarse, ni champú, acetona, cremas hidratantes, de limpieza facial, no hay desodorantes, tampoco afeitadoras, ni cremas de afeitar:

En cuanto al hogar desaparecieron desinfectantes de olor, cloro, y demás productos para limpiar, el jabón de lavar ropa…es decir afectada la personalidad de los hombres, mujeres y del hogar, representaciones sociales claramente identificadas como importantes para nuestra población, necesidad que refuerza quienes somos, qué nos gusta y qué nos importa.

Estas desapariciones no son nuevas , solo que han sido sistemáticamente más frecuentes y prolongadas, unidas a la guerra de rumores, aumento del poder adquisitivo que permite su acceso, disminución de cajeras que hace mayores colas y la sensación de caos y de ingobernabilidad. Los productos aparecen a cuenta gotas y se activan las comunicaciones y redes y de inmediato se acaban, trayendo además la molestia de las colas y de la frustración de no llegar a tiempo. El que los produce sigue ganando. Coloca menos pero con venta absoluta en tamaños familiares y precios aumentados.

Las noticias mediática y eficazmente manejadas y esta realidad galopante hacen ver la realidad como  caótica y sentimos la crisis cada vez que salimos a comprar algo que no se consigue o que se logra encontrar tras largas excursiones de comercio en comercio, o a costos francamente especulativos. Esto también responde a la representación social de paz, libertad, y calidad de vida, que se relacionan con la libertad individual y la compra - venta como la máxima felicidad, imaginario construido desde el capital y sus aparatos ideológicos, al punto que los opositores al gobierno comentan cuando no consiguen un producto “pero tenemos patria”! Anclados en valores individuales, superficiales y banales con una asquerosa certeza que la patria se relaciona con la manera en que compras lo que nos venden desde afuera, con la más absoluta ignorancia sobre lo que significa la independencia, la soberanía y la más descarada descalificación de su propia historia e identidad nacional.

La crisis puede verse como el fin  o como la gran oportunidad, el comandante Chávez lo sabía y cada vez que lo golpeaban salía fortalecido, así mismo deberíamos hacerlo hoy. En este país de olores y sabores extraordinarios, llenos de una flora hermosa y abundante, de frutas  exóticas con las más variadas y efectivas propiedades, con profesionales, creadores populares y con todas las posibilidades reales de crear deberíamos iniciar industrias en esos rubros que escasean actualmente, ¿no hay en Venezuela cremas humectantes para las mujeres, jabones, cremas de afeitar, cosméticos? Cultivamos la sábila usada en las grandes trasnacionales de la belleza y no producimos productos de belleza nuestros? Tenemos frutas propias el coco, lechosa, limón, piña, lima, durazno, mango, guanábana, ciruelas, guayaba, hierbas aromáticas como el romero, yerba buena, menta, tomillo, especies,  como el anís, canela, clavo de olor,  pimienta guayabita, árboles como el pino, el eucaliptus, arbustos como el jazmín, sin contar con las flores y sus aromas extraordinarios todos con  propiedades envidiables para hacer desinfectantes, cremas, jabones, champús, aromatizadores, perfumes, ¿dónde están los venezolanos y venezolanas creativos, ingeniosos, emprendedores, dispuestos a hacer?… es la oportunidad para independizarnos de las grandes transaccionales, de hacer lo nuestro con calidad de exportación, accesibles a todos, que no se paren o saboteen por intereses políticos, que quieran impulsar el buen vivir en colectivo, no para hacerse ricos sino para conseguir la soberanía y vivir de nuestro trabajo, mostrando lo que podemos hacer, en esta tierra de gracia, de libertadores, luchadores y luchadoras  todo es posible,  vista larga y paso corto pero el momento es ahora.

Inventamos o Erramos, estoy segura que venceremos.


Ms Ovilia Suárez
Psicóloga del Desarrollo Humano

11/10/2014

LA SALUD: EL MEJOR MISIL CONTRA LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA




Guerra psicológica y salud

Mucho se ha escrito en este mismo blog sobre guerra psicológica y de cómo los rumores son su mejor y más efectiva arma, pues bien, en relación a la salud funciona de la misma manera, sólo que es un tema de mayor afectación y más vulnerabilidad.Como sabemos la guerra psicológica está diseñada para  generar angustias, zozobra, incertidumbre, en el área de la salud es muy fácil pues las enfermedades (con el modelo médico que tenemos internalizado y que forma parte de nuestras más claras y también ocultas creencias) son daños físicos que no dependen de nosotros, es decir,que nos tocan en cualquier momento por mas cosas que hagamos y que tienen una base ambiental imposible de controlar o bien genética u orgánica, donde tampoco tenemos incidencia para evitarlas, de manera que los síntomas son manifestaciones de enfermedades que se “curan” con medicamentos, que por lo general lo que hacen es ocultarlos o que químicamente contrarrestan los síntomas. Ante un dolor se da un analgésico, ante una inflamación un anti inflamatorio y así…de manera que al generar rumores de enfermedades o de escasez de medicinas es muy sencillo que se desaten compras nerviosas y al mismo tiempo se produzcan serios desequilibrios psicológicos, pues se desata la angustia de muerte. Esto tiene un impacto mayor que el de falta de un producto de limpieza o de alimento, esta área va directamente relacionada con la vida y no con el estilo o a las costumbres de la población. Preparado el terreno y desatadas las compras nerviosas, comienzan a jugar en el escenario de la guerra de cuarta generación otras acciones más rudas y mas “reales”.

Enfermedades y miedos

Ya pasamos, años atrás,  la crisis que se generó con el virus A1N1, enfermedad entonces desconocida que comenzó en otros países y que por razones extrañas llegó a Venezuela. El Gobierno tuvo que iniciar una campaña y controlar la crisis que podía hacer creer que vivíamos o podíamos vivir una epidemia, recuerdo que querían suspender las clases para evitar contagios masivos, mucha gente vivía aterrorizada y los hipocondriacos se desataron. Pues bien, ahora estamos frente a dos virus, uno nuevo que también apareció en nuestra zona geográfica de forma extraña, el chikungunya, y el conocido dengue, que ya se ha presentado en nuestro país generando síntomas muy fuertes y que ha llevado a la muerte a varias personas.

Dos virus transmitidos por un mosquito conocido y donde el Gobierno Revolucionario no ha detenido su lucha ni su campaña para disminuirlo y evitar la propagación de todas las enfermedades transmisibles por dicho vector. Sin embargo, a partir del dengue, ya podemos decir que es real y no solo un imaginario o parte de una campaña psicológica simple, en este caso real las personas sabemos que existe y que daña, así es que la entrada del miedo por uno parecido como el chikungunya y la presencia mayoritaria del dengue hace que los miedos y las angustias se eleven. Además, la medicación recomendada es un medicamento conocido, presente en casi todos los hogares y que además es muy económico: el acetaminofén (regulado y accesible)

El no tener acceso a medicamentos aumenta la angustia de muerte y además hace que los síntomas no se minimicen y esto haga que los reales y fastidiosos síntomas se mantengan y genere un malestar que, al no ser disminuido, la personas y sus allegados sientan la desprotección más clara, junto a impotencia, indignación que ocasiona además rabia, ira, y otras emociones negativas y de alto impacto en el bienestar psicológico de las personas y que termina en la culpabilización de la situación que vivimos en el país, lo que lleva irremediablemente a culpabilizar al gobierno nacional. Por si fuera poco, se generan rumores de enfermedades raras, desconocidas o extrañas que son mortales, como las denunciadas irresponsablemente  hace unas semanas en el estado Aragua o la posibilidad de la aparición del ébola.

A esto se suman los rumores y la escasez de medicamentos para  enfermedades  que constituyen las mas importantes a nivel nacional, las mayores causas de muerte y de mayor morbilidad, estas enfermedades no transmisibles son las que causas mayores riesgos y mayores problemas, nos referimos al cáncer, enfermedades cardiacas, endocrino metabólicas, es decir,  las enfermedades  que matan gente y que creemos que todos y todas podemos padecer indistintamente de clase social, raza , religión y postura política. Si faltan esos medicamentos, pues la muerte o su cercanía se hacen evidentes y ahí la angustia de muerte es real, las emociones que emergen ante esta injusticia es enorme y vuelve a direccionarse al Gobierno.

Luego, viene el grupo de  la población más vulnerable, por supuesto la población con VIH, la diabetes, las enfermedades mentales y neurológicas y lo más alarmante, indignante, injusto e impactante, la mortalidad materna e  infantil.

Por otro lado en nuestras representaciones sociales el concepto de salud se relaciona con atención de la enfermedad, es decir al pensar en salud, pensamos en hospitales, medicamentos y aquellas cosas que en realidad atañe a las enfermedades.

La acción real

La guerra real transciende lo psicológico, pues esto solamente ya no da los resultados esperados, así es que partiendo de algo más real la creencia de lo que se quiere lograr es más contundente, las  acciones  refuerzan lo mediático, lo psicológico y  atacan directamente a las personas incrementando la angustia, confirmándola  pero  poniendo en riesgo real y físico a la población. Esto se hace de esta manera: en primer lugar  los laboratorios comienzan por  no fabricar medicamentos e insumos necesarios, los regulados y los más populares, luego el Gobierno comienza a buscarlos para ofrecerlos a la población y se va a licitaciones, entonces las trasnacionales  no venden  al  Estado alegando excusas que después descubrimos no son ciertas, los pocos medicamentos que se logran comprar llegan al país y comienza el saboteo en la   distribución, se sacan de contrabando o se les venden a los comerciantes informales que abusan con sus precios. A esto se suma que la cultura de los venezolanos y venezolanas es acudir a las farmacias mas cercanas y comprar lo que les dé la gana sin récipe, ni prescripción y sin haber acudido, muchas veces, a ningún médico o centro de salud, de manera que no teniendo el medicamento en las farmacias cercanas, además de la situación real de los servicios de salud pública donde las citas son tardías, el trato es ineficiente y el ambiente desalentador.

Resultados actuales
Ciertamente una gran cantidad de medicamentos no están en ninguna farmacia comercial, ni grande, ni pequeña, ni dentro de las grandes urbes o las rurales. Toda persona que se enferma (normal en esta época de lluvia, y de cambios de temperatura y con agentes alergénicos) tiene Chikunguya o dengue, no importa si es verdad o mentira, la percepción de esa realidad ya se posicionó en la representación social.
Por más esfuerzos del Gobierno de fabricar, comprar y distribuir medicamentos, la población desconoce dónde acudir  y no hay información efectiva al respecto.
La percepción de ineficiencia del Gobierno en esa área está posicionada, además el cambio de ministro de Salud generó un terreno más fértil para invadir y masificar la crisis mediáticamente. Mostró debilidades inciertas en el área, reforzando el imaginario que trataba de instalarse, al no informar sobre el control epidemiológico y la dotación de medicamentos en todas partes, entre otras cosas.

Algunas sugerencias
 Del análisis anterior, es posible derivar las siguientes sugerencias:

  • Se debe mostrar el proceso de fabricación de medicamentos,  cuáles están regulados y porqué,  cuáles son los más utilizados por los galenos y su relación comercial y ética con los laboratorios, Mostrar cuáles son los medicamentos que faltan y qué los origina
  • Hay que incrementar la producción de medicamentos por parte del Estado (SEFAR), debemos garantizar la soberanía en este rubro.
  • Dotar en los bicentenarios la venta de medicamento con un sistema de control real con prescripción médica y con registro. Ofrecer en farma patria los medicamentos que produce el SEFAR
  • Se debe hacer campaña para mostrar dónde buscar esos medicamentos y cuáles podemos sustituir por otros.
  • Iniciar la formación en acciones naturales, domésticas que ayudan y fortalecen nuestra salud y no seguir estimulando el culto a la enfermedad.
  • Acudir al médico, sobre todo al sistema de salud impulsado por la Revolución Bolivariana, que es gratuito, certero y además te dan las recomendaciones necesarias, incluso medicamentos de ser necesario.
  • Centrarnos en la salud y no en la enfermedad es parte del cambio de paradigma
  • Iniciar trabajo en las comunidades para la concienciación del modelo de salud pública y la corresponsabilidad comunidad estado, individuo gobierno
Ms Ovilia Suárez
Psicóloga del Desarrollo Humano