25 jun. 2017

NI HÉROES NI MÁRTIRES, SÓLO NIÑOS Y ADOLESCENTES EMPUJADOS HACIA EL ABISMO.


Como investigadora en el área del desarrollo humano, no puedo dejar de analizar el comportamiento de los niños y adolescentes presentes en las manifestaciones que, durante los últimos meses han ocurrido, en nuestro país. Como persona, no me puedo quedar callada frente al abuso a los que están siendo sometidos por adultos inescrupulosos, irresponsables y culpables confesos, grupos etarios tan vulnerables a padecer alteraciones importantes en su psique.

Los niños son seres en constante desarrollo. Múltiples potencialidades alcanzarán su optimización, siempre que los microsistemas en los que interactúan, sus características heredadas y sus intereses así se los permitan. El sistema familiar constituye el medio ideal para adquirir todas aquellas destrezas, habilidades, valores, convenciones, creencias, que les facilitarán desenvolverse con independencia en los otros sistemas.

Los padres y otros familiares significativos, se convierten en los adultos responsables de que esos niños se sientan confiados, protegidos, seguros, valiosos y dignos de emprender el largo camino del ciclo vital. Para que esos adultos cumplan su papel con idoneidad, deben estar capacitados para la ardua tarea a cumplir, sin olvidar que ellos también deben seguir su desarrollo como personas y como profesionales.

No hay una educación formal que enseñe a ser padre; cada uno asume su rol tomando en cuenta su experiencia como hijo, las experiencias percibidas entre sus familiares cercanos, las lecturas hechas, lo observado en los medios, los consejos de quienes ya han asumido esa tarea, entre muchas otras fuentes de información. Un padre y/o una madre es un ser pensante, con creencias, actitudes, deseos, prejuicios e ideas sobre lo político, social, económico y religioso. Algunos padres consideran que su deber es ir internalizando en sus hijos lo que ellos piensan sobre algunos aspectos de la realidad inmediata, otros consideran que los niños lo irán descubriendo de a poco, otros ejercen la autoridad con mucha firmeza y obligan a sus niños a pensar como ellos. La forma como actúen los padres para lograr esos fines, es diferente y obviamente, los resultados serán diferentes.

Si el padre quiere que su hijo, quien pudiera tener entre 7 y 10 años, asuma sus ideas como propias, se encontrará con un niño que se caracteriza por tener un pensamiento lógico-concreto, donde ya no consideran que su punto de vista es único, donde las relaciones sociales son más amplias, pueden sumar, restar, llevar una conversación sobre algo que les interese, aprenderse poemas o discursos de memoria, fechas patrias, nombre de batallas, pero todavía dependen de las experiencias concretas directas para "fundar" su pensamiento. No pueden, por ejemplo razonar sobre lo que es la democracia, sobre lo que es la libertad, sobre los conflictos que se viven en una sociedad. En otras palabras, aún no pueden razonar respecto a contenidos abstractos que no se prestan para ejemplos concretos, aunque pueden memorizar declaraciones abstractas o definiciones que en realidad no comprenden.

Si a lo anterior, le agregamos que en su desarrollo socio-moral, los impulsos son controlados por la influencia de refuerzos y castigos. En realidad, el niño no comprende el significado y función de las normas, lo que prima en él es el satisfacer sus propias necesidades o intereses, cumpliendo en lo posible todas las reglas que están respaldadas por sanciones para evitar el castigo. Hasta los cinco años de edad, lo correcto es lo que dicen las autoridades, por lo que hay que eludir situaciones problemáticas o desagradables y evitar ser sancionado. Entre los 6 y 10 años, lo correcto es satisfacer las necesidades propias y ocasionalmente las de otros, con el fin de obtener recompensas y que los favores sean recíprocos.

La anterior descripción del desarrollo infantil es necesaria para contextualizar la participación de niños en actividades propias de adultos. Somos los únicos responsables de dirimir nuestras diferencias políticas, sociales y jurídicas, por lo que la presencia de niños en las mismas, es un indicador claro de abuso, irresponsabilidad e irrespeto de los que somos llamados a ser garantes de su protección, seguridad y desarrollo. Los niños son manipulados por adultos inescrupulosos para que actúen, ya sea por la promesa de recompensas materiales, ya sea por amenazas certeras. Los niños, por su desarrollo cognoscitivo, no pueden medir el riesgo de sus acciones, no comprenden el porqué de su accionar. Tampoco entienden el proceder de sus padres y/o representantes, sólo replican sus conductas, por medio del aprendizaje observacional, considerando que ellos son los modelos o ideales a seguir.

El infante evoluciona hacia la Adolescencia. Etapa del ciclo vital que empieza en la biología y culmina en la cultura. Los púberes sufren muchos cambios físicos, particularmente derivados de factores endocrinos. Paralelamente, se van dando muchos cambios psicosociales, donde la cultura se encargará de reflejar el perfil deseado. La Adolescencia, como una etapa de transición, tiene como fin la construcción de una identidad personal. Lo esperable es que cada adolescente, pueda definirse y autodefinirse sin muchas complicaciones, para que pueda convertirse en un adulto responsable.

En el desarrollo cognoscitivo, resurge el egocentrismo, característica que hace que los adolescentes se consideren especiales y mucho más importantes en el medio social de lo que son en realidad. Se perciben a sí mismos y sus propias opiniones e intereses como las más importantes y válidas. La información que ellos tienen de algún aspecto es más importante en la formación de los juicios que hacen que los pensamientos de los demás y otra información relevante. Les resulta muy difícil comprender o que hacer frente a las opiniones de otras personas, y ante el hecho de que la realidad puede ser diferente de lo que están dispuestos a aceptar.

El egocentrismo deriva en dos tipos de pensamiento social: la audiencia o público imaginario y la fábula personal. La primera hace referencia a la actitud de pensar que ocupan el centro de la escena, que todos los ojos se centran en ellos, en lo que dicen o en lo que hacen. “Es como si los adolescentes actuaran frente a un público”. La fábula personal hace que el adolescente se considere único e invulnerable. La impresión de ser únicos les lleva a pensar que nadie puede entender sus sentimientos. Existen otras formas de presentarse el egocentrismo adolescente, como el mito de invencibilidad, el mito personal o en forma de fantasías, donde se creen “héroes” o “heroínas”. Aún recuerdo las palabras de un amigo que perdió la vida en un accidente de moto: “a mí no me va a pasar nada”.

En el desarrollo moral, el adolescente debería alcanzar un juicio moral convencional, donde la conducta esté orientada a cumplir el deber, respetar la autoridad y mantener el orden social. Actuar como una persona buena, dispuesta a ayudar, agradar y ganarse la aprobación social. Sin embargo, hay un consenso universal en que la mayoría de los adolescentes de hoy en día, se ubican en un nivel transicional entre el nivel preconvencional y el convencional, donde más del 90% de la sociedad adulta alcanza el nivel convencional. También, que el ideal del juicio moral, no se basa en principios conscientemente razonados. Algunas veces las personas son incapaces de justificar adecuadamente sus juicios morales, lo que sugiere que ciertas evaluaciones morales resultan de intuiciones viscerales.

Nuevamente, recurro a la extensa introducción de lo que es el adolescente para analizar su participación en las protestas violentas que han acaecido en los últimos meses. La adolescencia, por los muchos cambios que tiene, es una etapa vulnerable, que hace que el joven sea llevado a asumir un comportamiento mesiánico, sin tomar en cuenta el riesgo que corre. Está, al igual que el niño, siendo manipulado por personas inescrupulosas, para que se asuma como un “libertador”, “un héroe”, donde la grandilocuencia es exacerbada vilmente, al estimularle el mito de la invencibilidad. Fantasías que incorpora a su pensamiento abstracto, debido a su egocentrismo. Si a esto, le unimos el deseo de agradar, de ser aprobado por los demás, de “contribuir a la salvación de un país”, nos damos cuenta que estamos frente a un adolescente intentando ser lo que los adultos operadores de este infame comportamiento esperan.

No es casual que durante las protestas se utilicen los símbolos patrios, ya sea para deformarlos o idolatrarlos, héroes de nuestra independencia para desvalorizarlos, sustituirlos o emularlos. Por ejemplo, es frecuente que aparezcan en algunos dorsos de adolescentes, petos usados por nuestros libertadores, sin ninguna insignia, o parte de uniformes de los héroes con nuevas insignias. También, que se titulen las protestas con nombres de batallas, donde los jóvenes fueron los héroes, por ejemplo: “A la Victoria”. Se les olvida que en tiempos de independencia, los niños nacían para ser soldados, se preparaban para ello y la expectativa de vida no era mayor a los 30 años de edad. Los tiempos son otros, las armas son otras, las personas son otras.

Otro elemento importante es el efecto de las series de criminalística, en la mente del adolescente. Los que siguen esas series, se darán cuenta que la resolución de problemas está fundamentada en la combinación de pruebas digitales, bioquímicas y demás. Cualquier muestra es sometida a prueba, en envases contentivos de mezclas de sustancias. Y, eso es lo que vemos en las combinaciones que hacen los adolescentes, cuando preparan sus armas. No será lo mismo, pero al ser el estilo de aprendizaje preferido el visual-motor, en la mayoría de nosotros, la imagen de las soluciones es lo que nos queda y así se los colocan en sus cuarteles.

Para finalizar, muchos de esos adolescentes son hijos de madres y padres adolescentadas. Vale decir que la adolescencia, desde hace más de 20 años, ya no es solo una etapa de desarrollo humano, es también un estilo de vida muy valorado en nuestra sociedad. Observemos las duplas madres-hijos, padres-hijos, en las manifestaciones y veamos si nos es fácil diferenciar entre quien es el adulto y quien es el o la adolescente, según la conducta asumida por cada uno de ellos.

Ms. Carmen Liliana Cubillos
Psicóloga del Desarrollo Humano
Junio 10 de 2017

23 jun. 2017

DECLARACIÓN I FORO INTERNACIONAL DE PSICOLOGÍA


 






I FORO INTERNACIONAL DE PSICOLOGÍA
“VIOLENCIA Y OPERACIONES PSICOLÓGICAS EN VENEZUELA”

1.   Asumimos que en la realidad venezolana se está dirimiendo un conflicto esencialmente político, dentro del cual se utilizan estrategias de guerra no convencional que incluyen operaciones psicológicas destinadas a alterar la psiquis individual y colectiva con el fin de generar condiciones propicias para la desestabilización.

2.   Destacamos el profundo valor ético que tiene la paz para la convivencia humana y reivindicamos el valor psicológico que también tiene la paz para el desarrollo de toda sociedad. En este sentido, asumimos y planteamos el uso de la psicología para la paz, la promoción de la salud mental y el desarrollo pleno e integral del ser humano y de la sociedad y a tales fines, proponemos la creación de laboratorios para la paz con el fin de contribuir de manera persistente a alejarnos de la lógica de la guerra.

3.   Frente a la situación actual caracterizada por altos y complejos niveles de conflictividad que han producido una importante dosis de sufrimiento y heridas a la población, consideramos necesario promover todos los esfuerzos posibles que conduzcan al establecimiento de la verdad con el objetivo que pueda impartirse justicia. La verdad y la justicia no solo representan una exigencia ética sino que aportan un inestimable valor de reparación psicológica a las personas y a la sociedad en su conjunto. 

    En tal sentido, queremos resaltar y reafirmar que la venganza no debe tener la menor oportunidad dentro de una sociedad, bajo ninguna de sus expresiones y mucho menos como instrumento sustitutivo de la justicia. Al mismo tiempo, consideramos que es necesario fortalecer el significado simbólico y material del concepto de autoridad como elemento regulador de la convivencia; lo cual obviamente debe inscribirse bajo los principios humanistas y éticos con los que estamos comprometidos.

4.   Vemos signos alarmantes que requieren una urgente atención y que podemos considerarlos como efectos muy recientes de estas operaciones psicológicas. Se observa un creciente nivel de intolerancia política y social con sus correspondientes expresiones de odio y violencia, la cual puede llegar a naturalizarse, legitimarse e incluso, glorificarse. Mención especial merece el impacto que todo esto tiene en la población infantil y juvenil, especialmente en niñas y niños, por lo que hacemos un llamado urgente para implementar estrategias de prevención y protección frente a estos efectos.

5.   Es también imprescindible generar todos los mecanismos y procesos necesarios que contribuyan al reconocimiento del otro en el marco de la conflictividad y de la convivencia. Se deben hacer todos los esfuerzos posibles para que todas y todos puedan hacer visibles sus heridas y sufrimientos, así como también sus ideas, sus propuestas, sus creencias y toda la diversidad de perspectivas y puntos de vistas como en la sociedad existan. Para ello, consideramos que es fundamental promover y estimular actitudes basadas en sentimientos de aceptación y respeto y en información objetiva y libre de prejuicios y estereotipos.

Es necesario promover y estimular en forma intensiva la capacidad de reflexión crítica de toda la población con el fin de neutralizar los efectos perversos de la manipulación mediática. Proponemos que, por un lado, se hagan todos los esfuerzos para suministrar en forma clara y transparente información precisa y objetiva que ayude arrojar luz sobre los aspectos más críticos que en este momento representan núcleos de conflictividad. Por otro lado, se deben desarrollar estrategias comunicacionales que tengan un marcado enfoque pedagógico y crítico que estimule el discernimiento ponderado.

Adicionalmente, consideramos fundamental generar espacios de discusión, debate y dialogo que estimulen el intercambio dentro de las reglas éticas de convivencia para la sana confrontación de ideas. Todo ello representa un poderoso instrumento que contribuye al desarrollo de la salud mental individual y colectiva, al rescatar lo comunitario y lo público como un espacio para el encuentro y el uso de la razón como máximas expresiones de la cualidad humana.

6. Dentro de la dimensión comunicacional recomendamos estudiar y evaluar las estrategias comunicacionales actuales con el fin de determinar con base científica los efectos que están causando en la población venezolana. Asimismo, es necesario diseñar estrategias comunicacionales orientadas al plano internacional con el fin de neutralizar la manipulación mediática en el exterior y hacer visible la verdad de lo que ocurre en Venezuela.

7. Recomendamos desarrollar programas y estrategias orientadas a estimular conductas, pensamientos y sentimientos positivos que sirvan de base para fortalecer la convivencia en la diversidad y la resolución pacífica de los conflictos.

8.   Decidimos, a partir de este foro internacional, la creación de una red de psicólogos y psicólogas de Latinoamérica, el Caribe y de otras latitudes, orientada a la producción, sistematización, difusión y formación en materia de psicología al servicio de la causa de la liberación de los pueblos.

9.   Por último, queremos concluir renovando nuestra apuesta para construir la esperanza como horizonte fundamental de la vida humana, porque donde hay esperanza se excluye la posibilidad del aniquilamiento y desaparición del otro. Estamos convencidos que otro mundo mejor es posible y la psicología tiene mucho que aportar en este viejo anhelo de esta parte del continente que ha mantenido una histórica lucha por su independencia y liberación definitivas. 


Caracas, 14 de junio de 2017

7 jun. 2017

EL ODIO



1
Ayer, en una humilde y casi vacía funeraria caraqueña se llevó a cabo el velorio de Orlando Figuera, el joven que fue golpeado, apuñaleado y quemado vivo, el 20 de mayo, en una marcha opositora en los alrededores de Altamira. Sin duda uno de los crímenes de odio más grotescos que hayamos presenciado en la última década. Ante el abominable asesinato los dirigentes opositores, autores de las revueltas callejeras, incluyendo ésta que segó la vida de Figuera, han guardado un escandaloso silencio. En las redes sociales, por contraste, circula la imagen de su cuerpo en llamas atravesando casi invicto la indiferencia de la muchedumbre. Su cuerpo lastimado que no advertía los últimos golpes que los cobardes atestaban en vano a su terquedad de vivir. Y con esa imagen viajan comentarios que dicen el horror, la inhumanidad y lo que es aún peor, la falacia. Se ha dicho que el motivo de la furia fue la sospecha de que era chavista. ¿Importa si lo era? Un periodista, alarmado, recomendaba en sus redes sociales averiguar antes afiliación política para no cometer estos errores. Semejante apología al crimen expresa lo poco que podemos llegar a ser cuando abandonamos la responsabilidad de pensar. “¿Quién lo manda a ir a esas marchas?” dijo otro connotado. Pero el “error” de Orlando no fue precisamente parecer lo que no era o haber estado en el lugar y momento equivocado, sino el hecho involuntario de ser pobre y “negro”. Dígase lo que se diga, nada borrará la verdad: quienes lo mataron, digo bien, sus verdugos, sus espectadores, quienes callan para no celebrar y quienes rebuscan razones para lo injustificable; no podrán ocultar el profundo contenido racista de esta atrocidad. El linchamiento de Figuera es sintomático de un primitivismo social que está lejos de ser superado por la humanidad, ciertamente, pero que no actúa por determinismo sino bajo condiciones muy puntuales. La derecha ha empleado sofisticadas estrategias de propaganda de guerra que naturalizan la violencia fratricida, el racismo y el odio de clase.

2
Sí. Venezuela es quizá el laboratorio moderno donde se han puesto en práctica todas las técnicas para envilecer al ser humano. Hoy vemos sus malditos frutos. En un poema titulado “El odio” Enriqueta Arvelo Larriva dice:

No quiero mirar ese sitio
ahí está el odio.
Tiene los ojos curtidos
de mal fuego.
Lo esquivo.
No quiero saber siquiera
como hace sus incendios.
No quiero ver su factoría.
Le rehúyo abiertamente.
Y yo no soy su blanco

Hoy, lamentablemente, todos somos su blanco. Ahora, salvo hacia este poema, no hay donde huir.

3
¿Que quedará de Figuera? ¿Los formularios forenses que sirven para sepultarlo? ¿Las maniobras de la prensa que distraen de su sepulcro? ¿El mutis de los dirigentes de la barbarie, su tumba tormentosa? ¿La insólita actuación de la fiscal negándole el derecho a ser reconocido como víctima del odio político y racial? Nada de eso. Ese cuerpo en llamas se niega a ser sepultado. Ese cuerpo atravesará nuestra historia como un incendio y avergonzará a este país para siempre porque a diferencia de sus verdugos y cómplices, luchó por la vida sin transgredirla. No. Ni los papeles forenses, ni la indolente fiscal, ni el silencio hipócrita, ni las lágrimas de los conmovidos, darán cuenta del significado de este cuerpo que no se dejó derribar, ni humillar por el monstruo humano. Que su vitalismo sea nuestro ardimiento incurable. Que nos arda la conciencia, el verbo y el alma nacional hasta que cese el odio o nos volvamos su ceniza. Digamos amén.
Laura Antillano
Escritora

AL MUCHACHO DE LA CAPUCHA VERDE




Qué hermosa la juventud que lucha, que se rebela contra lo que considera injusto, que no
desmaya en su afán de exigir un mundo a su medida.
Así son los guerreros de la resistencia en Venezuela. Jóvenes, muchachos y muchachas
alentados y sostenidos por su dirigencia, por sus mayores, por todo el que clama contra la
dictadura chavista. Ellos combaten –con diferentes grados y recursos de violencia- contra
las fuerzas de orden público, a su vez, bien entrenadas y bien equipadas para el ejercicio
de la violencia, todo claro. Mientras tanto, las madres se organizan para garantizarles la
comida; se toman calles y se gritan consignas en familia; los hermanos en el exilio
gestionan crowfounding para enviar a los muchachos implementos de defensa; otros les
facilitan el transporte y los que menos, se bajan de la mula en medio del tráfico.
Así que, entre semejanzas y diferencias tremendas, puedo encontrarme en tu juvenil
espíritu. Puedo sentir tu convicción de lucha en mi pellejo. Entiendo el calor de la
escaramuza, tu acción que es más voluntad colectiva (esa mala palabra), entiendo las
ganas de someter al adversario en medio de la refriega. Llega otro video (cuánto aguanta
la memoria de un teléfono):
Tu mano enciende un yesquero y las llamas cubren otro cuerpo joven como el tuyo.
Miro una y otra vez: un hombre es atacado por la turba en medio de una manifestación
opositora.
Lo golpean.
Lo tiran contra el pavimento.
Lo apuñalan mientras trata de levantarse.
Un chamo le baña con un líquido brillante.
Y tú, con el rostro cubierto por tu capucha verde, adelantas el brazo con el que prendes
fuego a un ser humano, mientras con el otro sostienes el casco pintado con la bandera
nacional.
A partir de allí te pierdo de vista, hipnotizado por los gritos de ese hombre que corre
dejando en el camino pedazos de piel.
¿Qué hiciste después? ¿Pensaste que habías vencido a un enemigo? ¿Sentiste orgullo por
tu aporte a la lucha contra el régimen? ¿Gritaste tú también? La desesperación de aquel
hombre ¿te alcanzó?
Vuelvo a esa fotografía que muestra el momento previo a que su vida y la tuya cambiaran
para siempre. Allí estás, como cualquier amigo de mis hijos. Como mi hijo.
Tu viejo ¿Estaba contigo, en la retaguardia de la manifestación? ¿Lloró por ti?
Tu madre ¿Qué dijo al reconocerte en el video de su grupo de whatsapp?
¿Comentaron la noticia en el desayuno del día siguiente?
¿Le pareció a tu familia que el tipo se lo buscó?
¿Sintieron horror?
¿Has podido encender un cigarrillo?
Dije que yo podría verme en ti. Entonces ¿sería yo capaz de prender a otro hombre en
fuego, como tú?
Orlando Figuera. Así se llama el hombre al que prendiste en llamas, porque era ladrón. O
chavista. Da lo mismo porque todo chavista es un ladrón y un maldito y si yo pudiera les
prendería fuego a esos hijos de puta ¿no?
Muchacho de la capucha verde: ya pudiste.
Orlando Figuera murió finalmente hoy. Y una parte de ti murió hace dos semanas, cuando
cometiste ese acto abominable.
Te pienso: tan joven y ya con carne muerta en el corazón. Con la historia de una muerte
horrenda que será tuya toda la vida.
Te pienso y parte de esa muerte tuya es mía también.
Alex Campos
Caracas, 4 de junio de 2017.

"TIENE QUE MORIRSE ESE CHAVISTA"





 Te queman por ser negro, te queman por tener cara de pueblo, te queman porque no te "pareces" a ellos, te queman porque no usas sus ropas, perfumes y zapatillas, te queman porque hueles a grasa y tienes los dientes torcidos, te queman por tus espinillas y tu nariz chata, tu pelo planchado y tus ojos pardos, te queman por tu rostro sudado, tu pies descalzos y por tus uñas llenas de tierra, no porque seas "chavista"!
Cuando entiendas eso quizás entiendas que la guerra es de clases y no es culpa del bigote de Maduro o la verruga de Chávez !! Pero puede ser tarde y ya estarás ardiendo en una calle de Venezuela!"
*Yasser Kase

El sábado 20 de mayo vimos por las imágenes de la televisión un acto horroroso, en realidad es un acto que no tiene definición en  palabras, un joven de 20 años, Oscar Figuera,  pasó por las manifestaciones del municipio Chacao, urbanización Altamira, zona de clase media alta de la ciudad de Caracas.  Él, un muchacho negro, humilde, fue identificado como infiltrado, como chavista y comenzaron a agredirlo, golpes, piedras, puñaladas y finalmente le echan gasolina y lo prenden, los jóvenes que lo atacaban y presenciaban   este acto gritaban arengas violentas: Otro Joven tambien quemado  cerca de ahi afirmaba lo mismo y estando en recuperacion en el hospital afirmaba que : Tenían palos, piedras, bombas", “Uno de ellos decía: 'Mátalo, mátalo, mátalo' y otro decía: 'No, mano, ¿para qué? Ya ves cómo lo estamos dejando'". Los bomberos presentes en el lugar pedían que cesara la agresión, los violentos le gritaban: "Tiene que morirse ese chavista". Esas acciones espantosas nos permitieron ver a Orlando encendido y luego en el mismo centro de salud y otros  se encontraron varios jovenes hospitalizados por quemaduras, golpes, heridas... a todos los llamarosn, infiltrados, chavistas, ladrones, malandros, todos son pobres, negros...  el racismo, el clasismo presente naturalizado a traves del salvajismo opositor, dirigido por el odio extremo .
Con Orlando Figuera se llego al extremo, a lo mas horroroso, a lo peor, los ojos de millones de personas no podíamos creen cómo un ser humano podía llegar a ser agredido de esa forma, pero eso no fue todo!!! Mientras caminaba buscando auxilio, quemado, apuñalado, golpeado, otros seguían pegándole, incluso vimos con perplejidad cómo ya apagado se le acercaba un joven con un encendedor para quemarlo nuevamente.
Tal nivel de saña, de crueldad extrema, nunca lo habíamos visto de esa forma en Venezuela, nadie de buena voluntad, ninguna persona buena puede justificar tal acción!!! Sin distinción de raza, credo, ideología, posición política,  nadie, NADIE aprueba acciones como esas, solo las personas malas, crueles, torturadores, asesinos, esos cuyo perfil psicológico los define como personalidades muy psicopáticas, perversas, espiritualmente malignas y condenados  por la eternidad.                  
Lo mataron físicamente, lo trataron de matar moralmente al decir que era un malandro, ladrón, infiltrado para justificar ante una sociedad burguesa y malandra sus actos salvajes. Cómo si eso tuviese alguna justificación!!!
Los que alguna vez trabajamos con personas quemadas sabemos el sufrimiento, sabemos el proceso, ver al joven encendido, luego declarando y su familia. Nos duele profundamente, nos duele por él, por sus allegados, sus conocidos, nos duele por nosotros, por vivir en un mundo donde hay seres humanos capaces de hacer eso, de presenciarlo y no hacer nada, por justificarlos y  perdonarlos, nos duele profundamente por los mismos victimarios que son monstruosos y que no podrán cambiar jamás. ¿Cómo un ser humano puede llegar a convertirse en eso? No tengo calificativo para definirlo.
Este joven de 20 años murió anoche, tenía amigos, amigas,  una esposa, hermanas, unos padres humildes. Los asesinos y los cómplices están en sus casas bien acomodadas, con sus seres queridos, algunos  hasta se sienten orgullosos de haber matado a ese joven, no tienen empatía, ni solidaridad, ni amor por nada ni por nadie, hacen las cosas más viles a nombre de los valores y sentimientos más sublimes y hermosos, su destino está escrito, asesinar tiene consecuencias profundas, hacerlo así más aun, presenciarlo, justificarlo también, y los que se alegran por cosas así su condena será mayor, lo digo desde mis creencias espirituales y espero que desde la justicia de los hombres también tendrán su condena.
Hoy me duele más que nunca lo que pasa en esta tierra, un pueblo que se atreve a soñar en un mundo mejor y que golpean hasta los extremos para impedirlo. Nosotros y nosotras los que luchamos para que todos y todas tengamos una sociedad de justicia y de derechos, los que nos regimos por principios humanistas, socialistas, feministas y bolivarianos y que como consecuencia de ello somos chavistas nos duele hasta los tuétanos cada muerte, las violentas duelen con mayor intensidad y la de este joven duele infinitamente. Los responsables ideológicos, materiales y los cómplices venezolanos son gusanos diabólicos, sátrapas imperiales que no pueden ver más allá de su confort, de su miedo de perder lo que tienen como una especie de delirio, sin darse cuenta que en Revolución más bien sus pertenencias han crecido y su comodidad es igual. No soportan que los pobres puedan tener sus mismos derechos…
Por cada lágrima derramada y cada dolor de este pueblo, que sufre y ha sufrido siempre, ese que lucha y ha luchado siempre, ese que ama y amará siempre, por cada esperanza y cada sonrisa de cada uno de nosotros no dejaremos de luchar, desde nuestro amor y desde nuestras raíces y con absoluta convicción seguiremos luchando para conseguir ese mundo al que tenemos derecho, ese sueño de patria grande, ese sueño posible.  
Este país no es así, su gente no es así, este pueblo mayoritariamente es amoroso y solidario y este pueblo no apoya, no acompaña ninguna acción violenta, esos que destruyen, trancan, fracturan, amenazan, golpean, hieren, profanan, maltratan, asesinan, queman vivas a personas… Nadie y nada puede justificar lo que hacen.
Ellos están del lado de la muerte, de la destrucción, nosotros del lado de la vida y del amor. En medio del dolor, la lucha es por la alegría.
No pasarán!!!


Ovilia Suárez 
Psicóloga