25 ene. 2017

SHOW DE LA ASAMBLEA NACIONAL VENEZOLANA EN UN HOSPITAL DE CARACAS




El estar enfermo o sano es una realidad que psicológicamente tiene diferentes formas de vivirse. La idea o imaginario que sobre tener salud o estar enfermo se va conformando en cada ser humano, es el resultado de la interacción entre las vivencias personales, familiares, sociales, culturales y grupales, así como la forma en la que nuestro entorno (sociedad) actúa ante ellas y la información que la persona tenga.

En épocas pasadas, el estar enfermo se concebía como castigo de Dios por alguna falta o pecado, propia o de algún cercano, incluso por la acción del gobernante. En pleno Siglo XXI, esta idea aún genera el que se sigan percibiendo algunas enfermedades o trastornos como castigo de Dios, el que quienes las padecen se avergüencen o sientan culpa por estar enfermos y, que algunas familias se apenen de tener algún integrante con algún problema de salud o discapacidad.

El planteamiento que se realiza a continuación, en atención al intento de “Show de la Asamblea Nacional Venezolana en un Hospital de Caracas”, el día 10 de enero de 2017, trata de abordar, entre informalidad y formalidad, aspectos fundamentales de la percepción e ideas que predominan en la sociedad dominante sobre la salud o la enfermedad. Se reconoce el uso de estereotipos y generalizaciones que no siempre son válidas y mucho menos exactas, pero se hace para simplificar.
La invitación es a reflexionar sobre la concepción de Salud y Enfermedad, profundizar en el estudio, la documentación y la historia de la “medicina moderna”, que le permita generar sus propias ideas o imaginarios cercanos a la “realidad real” de la salud y de la enfermedad.

¿Es la restitución de la salud:
 a) Un derecho humano universal
b) Una mercancía como cualquiera
c) Un proceso costoso por el que hay que pagar
d) Una mezcla de todas las opciones anteriores
e) Una combinación entre las opciones a y c?

Si seleccionó la opción a), lea el primer párrafo;
Si seleccionó la opción b), lea el segundo párrafo;
Si seleccionó la opción c), lea el tercer párrafo;
Si seleccionó la opción d), lea el cuarto párrafo;
Se seleccionó la opción e) lea cada párrafo, indague, estudie y fórmese su propia opinión
Primer Párrafo:
Opción a) Usted tiene claro que la restitución de la salud es su derecho como ser humano y también tiene conciencia de que cuando ella falta o falla, debe el Estado y toda institución, sea pública o privada, garantizarle los medios y los servicios que le permitan volver a estar sano o controlar aquello que hace que su salud no sea plena. Así mismo, debe tener conciencia que cuando acude a un hospital o clínica es por una situación que se escapó de sus manos y, que cuando va al médico es para hacer su control y seguimiento de rutina. Ejemplo: evaluación ginecológica anual si es mujer o, examen de próstata si es hombre o, visita mensual si es responsable de una o de un bebe de 0 a 18 meses, con las respectivas vacunas o, semestral si lo es de un o una niña mayor de esa edad, entre otros. No hace dietas porque tiene hábitos alimenticios adecuados, ni hace ejercicios para estar en forma, porque forman parte de su rutina. También suele ser una persona solidaria con quien se enferma.
Segundo Párrafo:
Opción b) Usted es un convencido de la cultura dominante, considerando que lo importante es que todo tiene un costo y por ello todo tiene un precio, fíjese que no se hace referencia al valor. Por lo tanto, para usted la competencia es lo primero, tener y acumular para el futuro son los principios fundamentales. Suele ir a las “mejores” clínicas o se siente mal tratado cuando no le recetan el “último medicamento” y/o, se lamenta por no tener dinero, cuando, por eso del azar, le toca alguna condición geneticamente determinada, de la que sólo los “ricos” pueden costear su tratamiento. Incluso, puede llegar a dudar del médico que sólo le indica uno o muy pocos medicamentos para tratar sus “dolencias”, si entra en la categoría de “adulto mayor”.
Tercer Párrafo:
Opción c) Usted es una persona consciente, que asume como verdad absoluta que el desarrollo científico en el área de la salud es altamente costoso y, por lo tanto, hay que pagar por ello. Lo más probable es que tenga y/o exija un seguro de salud, denominado HCM, y esté dispuesto a pagar cuotas extras, que le garanticen el “mejor” tratamiento en caso de necesitarlo. Realiza sus respectivos “chequeos” médicos y en caso de un “siniestro” (o sea, de necesitarlo) acude a su médico y busca una clínica que le acepte su empresa aseguradora. Puede llegar a vender, hipotecar y/o endeudarse al extremo por la “vida” de un familiar, antes de ir o trasladarlo a un hospital. Confía ciegamente en las explicaciones (aunque no las entiende) del médico tratante.
Cuarto Párrafo:
Opción d) Usted pocas veces se ha cuestionado el tema de la Restitución de la Salud o de la SALUD misma. Puede tener un seguro colectivo o personal y acudir eventualmente, ante una “contingencia”, al médico o la clínica o el hospital según sus posibilidades. Independientemente de la edad que tenga, le recomiendo documentarse (o sea leer) sobre Salud. Aunque se sorprenda, Salud es mucho más que no estar enfermo o no tener una enfermedad.
Quinto Párrafo
Opción e) Usted está consciente de que la Salud no solo es ausencia de enfermedad. Conoce de los avances en materia de restitución de la salud. Reconoce términos como “Síndrome”, “Trastorno”; cuida su condición física y mental. Tiene sensibilidad ante el padecimiento de los demás y trata de ayudarles. Lee sobre “remedios naturales”; “alimentación sana”; “últimos tratamientos”, llegando a recomendarlos. En este sentido se puede advertir que existen, en términos generales, dos corrientes en el área de la “salud”, una vista como ausencia de salud o “sanación de la enfermedad”, en la que predominada la visión desarrollista occidental, que procura la máxima productividad y longevidad del ser humano y; otra, la “alternativa”, me atrevo a decir de inspiración oriental u originaria, que pone énfasis en los hábitos alimenticios, físicos, culturales y en las condiciones de vida del ser humano.

La contradicción en el Proceso Revolucionario Bolivariano en materia de la salud es que no se ha logrado la síntesis entre ambas visiones. Entre otras razones porque no hay consenso sobre: ¿quién y cómo se paga el valor de la restitución de la salud o de la cura de la enfermedad?; ¿Cómo se distribuyen los recursos, en un proceso de transición, entre la promoción de la “salud integral” y la “cura de la enfermedad”?; ¿Cómo combatir o competir con las grandes empresas “prestadoras de salud”, “sanadoras de enfermedad” e intermediarias financieras?; ¿Cómo enfrentar a los grandes monopolios del área?; ¿Cómo construir una cultura de la prevención y mantenimiento del ser humano sano y al mismo tiempo, atender a quienes se enferman?.

Para responderse este conjunto de preguntas, y formarse su propia idea, se debe buscar mucha información, contrastarla, identificar cuál es su posición y sobre todo, analizar la historia del desarrollo de la medicina “moderna” occidental. Comparar los sistemas sanitarios de diferentes países del mundo y responder ¿quién debe pagar el valor y costo (no precio) de los servicios de la promoción y restitución de la salud como derecho humano universal?

La falta de una política que logre la síntesis entre ambas visiones, puede ser la causa tanto de los grandes errores cometidos, como falta de una política de control y gestión hospitalaria, adquisición de equipamiento de “última generación”, compra de medicamentos recién sacados por los monopolios farmaceúticos, dotación de equipamiento sin responder a una necesidad diagnosticada, dificultades en la articulación de los cientos de prestadores de salud pública, entre otras. También el avance en el ámbito de la atención de salud en las comunidades, la disminución de la mortalidad infantil, el aumento de la esperanza de vida media, el mejoramiento de los indicadores de nutrición, el incremento en la talla y peso promedio de las y los venezolanos, entre otras.

La realidad es demasiado compleja para tener explicaciones sencillas o simples, aunque las explicaciones sencillas permiten al ser humano tener certezas y no abrumarse con la complejidad del conjunto de relaciones, intereses y elementos que intervienen en una situación real.
Reiteramos la invitación a reflexionar sobre nuestras ideas de salud y enfermedad, a estudiar el tema y actuar en consecuencia.

NOS HAN DOMINADO MÁS POR LA IGNORANCIA QUE POR LA FUERZA
Simón Bolívar

Isaliv Matheus Spíndola
Psicóloga clínica

3 nov. 2016

REPETICIÓN Y NEGACIÓN



Hoy,  28 de octubre, nos  encontramos con una mala noticia: tres  oficiales de policía   heridos y un policía muerto, con motivo de la llamada Toma de Caracas programada por la oposición.  Merecen que los nombremos: Dani Mendoza, Laya Deivi, el Comisionado/Jefe Miguel A Cuevas, y José Alejandro Molina, fallecido, todos cuatro  pertenecientes a Polimiranda.

Nunca crearemos inmunidad frente a la muerte y al duelo que conlleva  y  el sufrimiento de los familiares de aquellos asesinados por la delincuencia común, el paramilitarismo, el sicariato y ahora, y desde hace rato, la guerra.

Pero estas muertes, igual que las del 2013 y  2014 se producen con otros factores en juego, otros factores  las rodean.

De nuevo siento resurgir la indignación, de nuevo tenemos que  enfrentar la arremetida fascista, ese cultivo de la muerte del otro. No importa quien caiga, solo quieren  adueñarse del país y sus riquezas. ¿Escuchamos alguna disculpa, el  asumir responsabilidad de parte de quienes  empujan, con un imperativo violento e impaciente,  a la salida del gobierno, a un “vete ya” pisoteando  la Constitución? Lo que escuchamos es la negación, el desmentido continúo, la indiferencia por las consecuencias de esa  posición política y por los actos realizados en su nombre.  Repetición del horror de  aquello que  desde  las guerras  emprendidas  desde el Norte, con gran cinismo, llaman daños colaterales. La vida de ese policía y de tantos otros pasa a la categoría de daño colateral.

¿Es que acaso no ser  quien aprieta el gatillo  exonera de responsabilidad, peor aún, de culpa?  Señores y señoras dirigentes  admitan que  declaran una guerra, y que en ella se esperan muertos. No siempre como efecto de una bala, también  podemos esperarlos  cuando el objetivo es  privar de alimentos y medicinas. Antes de la operación final  el bloqueo a Irán produjo cientos de muertos  de niños, igualmente calificados de “daños colaterales”.

Cuánta indignación e impotencia  causa el empuje al caos, a la desestabilización y a las muertes sin razón. Como en el caso de estos oficiales, uno muerto, heridos otros, sencillamente porque estaban haciendo lo que corresponde  hacer  en beneficio de la comunidad, asegurando el derechos a la circulación, en protección de los ciudadanos de esta República, la cual aquellos  no quieren y desconocen.

¿La violencia política es legítima?  Pienso que  no se justifica, más aun cuando, en nuestro caso, en nuestro país, hay  medios para alcanzar objetivos políticos, ateniéndose a la Constitución tal como  fue aprobada por  todos  en un referéndum en el año de 1999. Desde un pensamiento por la paz no se justifica la violencia pero cuando se decide asumir, sostenida en razones éticas, se asume con el agregado de la responsabilidad y el dar cuenta del acto o de los actos. Pero, no, hay quienes no  pueden esperar  para asirse de  aquello que esta fuera de los principios constitucionales, caiga quien caiga, se destroce y se dañe.  Porque no es por los derechos humanos, no es porque  se busca   gobernar apuntando  a  beneficios  para  los ciudadanos. Estas son máscaras que ocultan los viejos intereses, los de siempre, no los intereses de protección, seguridad, soberanía y felicidad de todos y todas. Son máscaras para la creencia y la ilusión del seguidor que  dice a los cuatro vientos: “marcho por mi país”.

No se justifica si para conseguir lo que se busca se pierde soberanía  en ello, se inculque el odio, se incite a la violencia, se rompa la solidaridad y la confianza entre los habitantes. No puede ser que se escuche a un locutor de radio  en Mérida, animando a sus oyentes  a que busquen sus armas, que vayan armados que se aproveche la oportunidad de  disparar (lo dijo en otros términos mas degradados) a un chavista, justo como lo hicieron cuando mataron aquella compañera en Mérida cuando trataba de abrir paso en su calle.  O aquel otro que envía un mensaje que llega a los venezolanos en el  exterior,  donde se dice: “saquen sus machetes…..no digan lo que tienen en casa porque el hambre no tiene amigos.….” Y ahí  tenemos  que convivir, ser pacientes, no arremeter contra familiares y amigos que, aunque lo nieguen, se hacen  partícipes y cómplices, en tanto callan, en tanto guardan silencio, en tanto  se unen  en paros, huelgas, sabotajes, amenazas, obedeciendo automáticamente a hacer todo por “salir de un presidente” sin pensar de  lo que se trata realmente,  y aunque no se sepa o se piense, se es igualmente responsable  de las muertes, asesinatos de líderes campesinos, de jóvenes políticos, y los daños materiales y espirituales que se le causa a toda una sociedad. La obediencia incondicional  también se juzga y se castiga.

Si no se puede esperar por los medios que la Constitución, leyes y reglamentos proponen, si a todo y al poder  se quiere llegar por la vía inmediata que implica la violencia, acudiendo a  ella  y pasando por encima de todo,  es porque  algo oculta quien la fomenta. Nos toca, entonces, develar una y otra vez  la causa, las causas de la guerra  contra todo un pueblo,  y hacerlo sin descanso. Hacerlo en los términos de la paz, sin abandonar la alegría del cuerpo y del espíritu.

¡ Cuán difícil , Presidente Chávez, es la tarea asignada para sostener la Patria!   
María Antonieta Izaguirre
Psicóloga Clínica

12 sep. 2016

EL HAMBRE Y LA GUERRA PSICOLÓGICA




¿Quién siendo hombre o mujer de buena voluntad no se estremece por el hambre? ¿Quién puede permanecer incólume ante una imagen, una historia, una experiencia de hambre? De hambre verdadera, esa que golpea, que agrede, que mata, esa que permanece sin ser vencida en el mundo. Son muchos los artículos, libros, intenciones, propuestas de acabar con el hambre en nuestro planeta, el capitalismo y sus desigualdades, inequidades, injusticias cada día más fomenta, refuerza y impulsa el hambre y la hipocresía hace que sea  invisible, que parezca que no existe, que es lejana.
Algunas propuestas serias han surgido, específicamente de América Latina que ha vivido con una población en pobreza y con hambre. Ellas apuntan a fomentar la producción agrícola, en disminuir la injusticia social, en promover el buen vivir con medidas que garanticen derechos sociales.

La Revolución Bolivariana y nuestro comandante Hugo Chávez fue un luchador incansable en este frente y como en muchos otros logró la victoria. A Chávez le dolía la pobreza, la sentía en carne viva, su angustia por el hambre se convirtió en lucha permanente en cualquier lugar del mundo. Su accionar, su solidaridad, su empatía, su trabajo incansable dan muestra de ello. Recordemos que el Plan de erradicación del hambre de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) lleva el nombre de Hugo Chávez. 

Nuestro Presidente Obrero Nicolás Maduro sigue su  plan y con conciencia de clase insiste en el buen vivir, disminuimos los índices de desnutrición, la pobreza crítica y extrema. Las misiones y grandes misiones van como tanques de guerra a combatir los flagelos del sistema capitalista. Las bases de misiones en los sectores de pobreza extrema, los planes permanentes de acción en alimentación, servicios, vivienda,  educación, salud,  trabajo,  formación, la atención integral, la conciencia social son punta de lanza para el empoderamiento y el cambio de modelo. Esto es una lucha larga y se inició en Venezuela con la fuerza de la solidaridad para Nuestra América  toda. 

Si la Revolución Bolivariana ha tenido éxito contundente e indiscutible, es en el área social, es por ello, que en los actuales momentos es un blanco de ataque, ¿Y cómo hacer eso? Pues trabajando las percepciones sociales, reforzando imaginarios, actitudes, magnificando las situaciones difíciles, y “mostrando al mundo” imágenes y casos de gran susceptibilidad, por ello, analistas, intelectuales, políticos y medios de derecha tienen rato mostrando interés por el hambre en nuestro País. 

Partiremos del concepto del hambre, que en nuestra forma de hablar se relaciona con la sensación fisiológica que sentimos cuando no hemos comido, es decir muchas veces nos levantamos con hambre, o cuando pasamos de la hora de comer, o cuando tenemos más de 4 horas sin ingerir nada, o cuando comemos algo sanito y la digerimos rápido, esa hambre es normal,  la padecemos todos y todas, eso no es importante, la complicada está en aquella que podemos llamar hambre social. Esta es la que quieren mostrar, la que quieren magnificar, la que surge sin mayores análisis. Los cambios de hábitos alimentarios permiten mejorar la salud, el peso, el buen vivir y no es necesariamente por falta de comida, sí por cambio de alimentos, no es lo mismo comer pan con mortadela y un refresco, a  una ensalada con pollo asado, yuca y un jugo de frutas sin azúcar.

La revolución bolivariana responsable y consciente ha trabajado incansablemente para lograr una equitativa distribución de la riqueza y es por ello que también ha sido atacada duramente. La guerra económica y la guerra psicológica han dañado nuestra cotidianidad y estabilidad alimentaria, duramente, nos han creado angustias, incertidumbre, desasosiego, desesperación, nos han puesto a hacer colas durante horas y horas para tener acceso a productos de consumo cotidiano, han golpeado nuestros hábitos alimentarios y nuestra idiosincrasia, fomentando el egoísmo, la usura, el sálvense quien pueda, el individualismo, los valores deshumanizados, el consumo….

Ahora vemos en las redes,  a través de las noticias y de los  medios masivos de incomunicación imágenes (que dicen más que mil palabras) donde se muestra a venezolanos comiendo de la basura, personas en situación de calle, en condiciones de miseria. Noticias donde se muestra como miles de venezolanos están pasando hambre, el aumento de pobreza con datos económicos simples, en fin encontramos la creación insistente de percepciones de hambre, pobreza y crisis humanitaria. Cuya intensión es evidentemente política.

Aquí algunos elementos para el debate. En primer lugar, los que ahora se muestran sensibles en nuestro país, ante este flagelo de la humanidad, son los mismos que nunca jamás se  interesaron ni en los pobres, ni sus condiciones, por el contrario, los descalifican, crean y refuerzan estereotipos,  los hacen responsables de su “estilo de vida” y para ello crean programas de caridad que sustentan Organizaciones No Gubernamentales (ONG) internacionales y locales ,  que reproducen el estatus quo  y siguen explotando a los más pobres y negándoles sus derechos sociales. En segundo lugar desde el año 2012  agudizándose  la intensidad de la guerra psicológica los medios de comunicación ya  “vaticinaban” en sus grandes titulares “Viene Hambre” preparando el escenario para la ejecución de la guerra económica.

Iniciada  con alta intensidad la guerra económica y “desapareciendo” de los anaqueles los productos acostumbrados a consumir por la gran mayoría de los venezolanos y venezolanas se inició la artillería psicológica en la cual se estimula la percepción social que no se está comiendo, que se está pasando hambre, que el gobierno nos mata de hambre, que los niños comienzan a estar desnutridos,  aparece la “dieta de maduro” responsable del peso de todas y todos, comienzan las imágenes descontextualizadas muy bien montadas con mensajes latentes, unos evidentes otras no tanto, como vemos en las imágenes de este articulo. 
 
La falta de algunos productos en las grandes cadenas de supermercados es responsabilidad mayoritariamente de los grandes empresarios, que en medio de esa guerra cada día están más enriquecidos mientras el pueblo ha pasado trabajo y situaciones muy difíciles durante todo el año sin ningún tipo de piedad. 

Los ahora preocupados, analistas, acádemicos, intelectuales,  políticos y medios de comunicación a su servicio,  no han hecho ninguna propuesta sensata, real y positiva, tampoco acciones que ayuden a resolver el problema ni tampoco dan elementos científicos, reales, serios,  creíbles, que sostengan lo que han dicho irresponsablemente desde inicio de año.

Las medidas del gobierno han permitido  efectivamente detener el objetivo de la guerra económica: que se pueda “desatar una  hambruna”,  y solicitar una intervención por crisis humanitaria. Las acciones del gobierno han servido para defender a la población, contraatacar y lograr avanzar en un nuevo modelo.  Los aumentos de salario, de los bono de alimentación,  las misiones sociales, las grandes misiones, la organización popular a través de los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción) donde la distribución de alimentos esta a  cargo del pueblo y no de las grandes cadenas de distribución,  la agricultura urbana, la agenda económica bolivariana con sus líneas estratégicas, intentan romper con el colonialismo alimentario y crear una nueva cultura productiva.

En Venezuela hemos estado sometidos a una transculturización brutal que condicionó nuestros hábitos alimenticios por décadas. Además el mercado con miles de industrias posicionó marcas y productos que se convirtieron en preferencias de consumo de forma paulatina y que hoy en día son nuestra comida diaria, incluso, marcas y productos que se han querido asociar falsamente con nuestra identidad como venezolanos. La modernización ayudó a convertir nuestros alimentos en productos pre cocidos, fáciles de elaborar y que complacen los gustos ya condicionados, y con una economía rentista petrolera, el consumismo y el facilismo se convirtió en una forma de vida, en una cultura.

Darnos un golpe en nuestros hábitos alimentarios y en nuestra forma de vivir es muy fácil, basta con eliminar la accesibilidad a lo que cotidianamente consumimos, con escasez, hiperinflación, desabastecimiento y saboteando la distribución. Pero si revisamos lo que consumimos encontramos muy malos hábitos, que nos conducen a una malnutrición, obesidad, hipertensión, diabetes, entre otras cosas. Aprovechemos pues esta coyuntura para comer sano, para estar sanos, para afianzar los valores propios. Procuremos más solidaridad, más apoyo, más organización, para el buen vivir. 

Por último recomendamos siempre un llamado a la prueba de realidad, a diferenciar entre las percepciones, lo que “nos parece que es asi” y lo que ocurre en realidad. Ante el comentario de que se está pasando hambre preguntemos ¿Cuándo fue la última vez que comiste? ¿Qué comiste? ¿Que acciones has tomado para mejorar el acceso a los  alimentos? ¿Cuál es la forma de organización a la que perteneces para tratar de enfrentar el desabastecimiento y la inflación? Y tratemos de orientar en los planes, programas, acciones, misiones que lleva a cabo el gobierno nacional.
Mg. Ovilia Suárez
Psicóloga en desarrollo Humano

*En la foto observamos dos púberes con todos los estereotipos de pobres, buscando en una única bolsa de basura adentro, vemos actitudes incluso de juego en dos de ellos mientras el central come algo que “encontró” en la bolsa, en la pared claramente el nombre de Maduro.