14 nov. 2013

REFLEXIONES ACERCA DE LA “MARGINALIDAD”



Revisando el facebook me encontré con una imagen que instantáneamente me produjo mucho rechazo, la cual consiste en una frase de Claudio Nazoa que dice lo siguiente: “la marginalidad no siempre está asociada a no tener dinero, es simplemente un fenómeno detestable que se lleva más en el cerebro que en el bolsillo”. Como bien pueden observar en la imagen, se encuentra de fondo una fotografía de un barrio, aspecto que inmediatamente generó un conjunto de preguntas en mi cabeza ¿Qué es la marginalidad? ¿Qué se asocia con la marginalidad? ¿Por qué se coloca una imagen de fondo de un barrio en una frase de este tipo? Para responder la primera pregunta puedo decir que la marginalidad se entiende como la falta de integración social o la importancia secundaria o escasa que se le da a una persona o a un grupo o sector determinado. Contestada la primera interrogante, la segunda resulta ser mucho más compleja y amerita que nos detengamos con mayor detenimiento en el análisis de la imagen y la frase.

No hace falta ser un analista destacado del discurso para comprender que en esta imagen se asocia directamente la marginalidad con el barrio, con las personas con menor capital económico, con los sectores populares, legitimándose la visión del “pobre” que no es parte de esta sociedad y que no merece ser incluido en ella, que no tiene el mismo valor, la misma importancia que los demás, que nada tiene que aportar para el desarrollo político, económico y social de nuestro país. Más aún, esta marginalidad como se encuentra en sus cerebros, tal cual se especifica en la frase de Claudio Nazoa, es algo biológico, es un gen que tienen las personas de los barrios que los predispone a actuar de manera marginal. En otras palabras, si no tienes dinero y posees el gen de la marginalidad tu destino será estar execrado en un barrio por el resto de tus días.

La imagen que presentamos no sólo encierra este conjunto de visiones, por otro lado posibilita que ese otro, el que enuncia y cree en estas posturas descalificativas y reduccionistas de los barrios y sus habitantes, se diferencie de estas personas que tanto desagrado les produce para de alguna manera sentirse mejor porque no son marginales y no se encuentran en las mismas condiciones que su contraparte de los sectores populares. De esta manera, se sedimenta esta dicotomía de barrio vs. ciudad, lo malo vs. lo bueno, lo marginal vs. lo central o principal, contraposición que parece hasta irreal porque son muchas las personas de los barrios que día a día se dirigen a sus actividades laborales en el centro de la ciudad y muy pocas las que se trasladan para trabajar en los sectores populares.

En esta imagen se dibuja este enorme panorama que acentúa las diferencias de clase y tiene además un doble peligro, primero que el que enuncia la frase contenida en dicha imagen, Claudio Nazoa, es una figura pública, es un personaje que la gente conoce, por lo tanto, lo que dice tiene un peso importante en la construcción de opiniones y valores para quien lo escucha. El segundo peligro viene de la mano con la forma irreflexiva y acrítica en que circula esta imagen y la frase; las personas en las redes sociales la comparten sin pensarlo mucho y sin darse cuenta del trasfondo ideológico de desmérito que tiene con respecto a ese otro que vive en los barrios.

Es importante que ante imágenes como ésta nos detengamos, las analicemos con mucho detenimiento y tratemos de ver cuál es la visión del hombre que se proyecta a partir de ella ¿coincide con mis valores y costumbres? ¿se diferencia por completo de mis concepciones acerca de la vida y los seres humanos? Desde la psicología socialista y nuestros espacios de acción apostamos por un quehacer profesional y personal que se cuestione constantemente las cosas que circulan en los medios de comunicación y en las redes sociales. De igual forma, apostamos por una psicología que se aleje de las visiones reduccionistas, biologicistas, clasistas y humillantes de las personas que viven en los barrios. El Comandante Chávez y la Revolución Bolivariana apostaron por el empoderamiento de los sectores populares, otorgándoles su valor justo y necesario para la construcción de una sociedad inclusiva, participativa, popular, etc., así que ya es hora que dejemos de circular este tipo de imágenes y empecemos a comprender y respetar a la otredad.

Paúl Mata
Estudiante de Psicología

3 comentarios:

  1. Buenas, compañerxs.
    Este necesario análisis con respecto a la idea clasista de la frase de odio que comentas circula por las redes 2.0, me hizo recordar una concepción que puede alimentar una discusión más de este colectivo. Es la idea que contrapone Félix Guattari (en una entrevista llamada Deseo y Revolución) en 1977 sobre las nociones de marginalidad y minorías, la intentaré resumir. Guattari comenta que la marginalidad, como concepto y en la práctica, termina formándose por un grupo de personas que se mantienen al margen de la estructura social por el hecho de que la sociedad no les da cabida, la urbe en un momento no permitió la entrada a sus estructuras de la población migrante de otras latitudes que no tenía recursos económicos para integrarse a la ciudad, y esta población se mantuvo al margen, un hecho construido por el deseo de pertenecer y por rechazo a esa pertenencia no posible. En esta dinámica, propone Guattari, que la marginalidad como fue concebida, termina siéndole funcional a la totalidad, y esa totalidad totalizante lleva el nombre aplastador de capitalismo (bajo esta tutela de yo soy mejor que tú que planteas en el artículo diciendo "sentirse mejor porque no son marginales"). Y propone Guattari, que para cambiar desde lo conceptual (que termina teniendo un impacto en lo concreto-real) esta dinámica: "Hablemos en cambio de minoría. Según un teorema de la teoría de conjuntos, la totalidad de las minorías supera todas las mayorías posibles y todas las totalidades posibles" (p. 41 en la Editorial Lobo Suelto), porque una sola persona termina perteneciendo a un número variados de minorías, no identificándose desde una sola postura, y rizomatizándose en la sociedad, apreciándola en su diversidad, o como el dice: polivocidad, en lugar de duplicidad, ya que las dicotomizaciones suelen terminar arrastrando su lógica reduccionista (noción que comparte con el artículo; y que buscamos promover su superación). Y he de opinar también que pienso que Guattari no opina acá sobre minorías cuantitativas, sino cualitativas, una contraposición que me parece viene de Moscovici o de Martín-Baró rescatando a Moscovici, cuando plantea que las minorías cualitativas pueden ser mayorías en cantidad pero minorías en cuanto al impacto posible en la estructura social, en el sistema.
    Bueno, es solamente una reflexión abierta a toda posibilidad.
    Saludos,
    Eleazar

    ResponderEliminar
  2. Claudio Nazoa es hijo del camarada, comunista, escritor, humorista y luchador social Aquiles Nazoa quien vivió en el Guarataro, barrio de Caracas de la parroquia San Juan que inspiró muchos de sus hemosisimos trabajos literarios, el viene de ahi, de nuestros valientes y amorosos barrios, inspiradores y formadores de Aquiles, perseguido por escribir cosas inconvenientes para la burguesia y el sistema, por ser comunista, bolivariano e inmensamente marginal. Pobre Claudio!! olvidó hasta su historia de vida.

    ResponderEliminar
  3. La marginalidad se lleva por dentro - por Claudio Nazoa (Humorista)
    Cuando uno es pobre como yo, pero se siente rico, jamás podrá llegar a ser miserable ni marginal.

    Aunque parezca raro, la marginalidad no siempre está asociada a no tener dinero, es simplemente un fenómeno detestable que se lleva mas en el cerebro que en el bolsillo.

    Conozco colegas pobres que a punta de talento, optimismo y curiosidad por la vida, son más millonarios que la nieta de Aristóteles Onassis.

    La buena vida está sobre todo llena de la energía que produce el amor por las cosas sencillas, pero hermosas.

    Para ser millonario siendo pobre, sólo debemos pensar que dentro de nosotros vive un gigante capaz de hacer todo lo que nos proponemos. Si acaso no logra conseguirlo todo de un tiro, no importa, haga todos los días un pedacito de ese todo que usted quiere lograr.

    Siéntase grande y poderoso ante cualquier circunstancia por más adversa que ésta sea y aunque suene como un consejo esotérico, no olvide que lo más difícil, qué era nacer, ya lo logró; lo demás es totalmente gratis, tanto como lo es ser inmensamente rico siendo muy pobre no teniendo dinero.

    Es muy fácil ser millonario, por ejemplo, cuando vaya a comer, asúmalo con elegancia, sirva su plato (sin importar lo humilde que éste sea) con cariño y póngalo bonito sobre una mesa que tenga un mantelito bien limpiecito. Use cubiertos relucientes, coloque un delicioso vaso con colores excitantes y llénelos de frutas frescas y jugosas. Recoja de la calle o arranque de su matero una o dos flores y colóquelas en el centro de su mesa, comparta su comida, por más poquita que sea, con la persona que usted más ame, sonriendo y mirándola a los ojos, levante su vaso y diga: "Buen provecho", ría y coma pan tostado caliente, ya que el pan da la sensación de poseer más de lo que se tiene y tal vez así sea.

    Si va a salir de casa, piense en lo afortunado que es al tener vecinos tan simpáticos, no importa que eso sea embuste, lo importante es que usted pueda sentir que ellos son simpáticos.

    No vea el basurero, ni los huecos que están en la calle, fíjese más bien en la cantidad de hermosos y frondosos árboles que hay a su alrededor y en los felices niños que juegan junto a ellos.

    No sea tacaño, amigo! Eso es muy feo, mientras más tacaño se es, más pobres y miserables vamos a ser, así que exagere regalando. Seguramente, aún haciéndolo, estará dando poco.

    Enamórese aunque no le hagan caso, porque cuando la gente se enamora siempre se pone bonita y se comporta como si todo lo tuviera.

    Toda desgracia es pasajera, no se entierre en la realidad adversa ni en las cosas que son o parecen malas en la vida.

    Tome licor, no beba; fume, no fume; sea vegetariano, coma carne; sea ateo, crea en todo; no haga deporte, vaya al gimnasio y trote, en fin, haga todo o deje de hacerlo, pero no obligue ni moleste a otros con sus fastidiosas manías.

    Odie la pobreza, enséñese a sí mismo y a los demás, a ser ricos de verdad. Desconfíe de quienes, valiéndose de aquellos que creen ser pobres, se exhiben como un general de causas miserables de dominio.

    Basta ya de exaltar la pobreza como una virtud, ya que eso sólo sirve para que la gente no se dé cuenta de lo inmensamente rica que puede ser!" este es el escrito de Claudio que inspiro tan lamentable imagen, pero creo que tiene mas que ver con decirle a la persona de pocos recursos que si libera su mente puede salir adelante, en lugar de victimizarse y culpar a la sociedad de sus carencias, ustedes tienen razon no hay por que relegar el estado de marginalidad a los barrios, comunidades o situaciones sociales que no deberian incidir en nuestra inteligencia y nuestra educación se puede ser rico pero marginal, como se puede ser culto pero mal educado, como se es pobre pero digno y todas esas contraposiciones, pero creo que Claudio quizo decir que no tener un bolivar en el bolsillo no debe ser limitante para superarnos y ser cada dia mejores personas, porque lo que nos margina a todos es nuestra percepcion de nosotros mismos

    ResponderEliminar