11 nov. 2013

DAKA Y CONSUMO



 
«Yo he ordenado inmediatamente la ocupación
de esa red y sacar los productos a la venta del pueblo
a precio justo»
Presidente de la República: Nicolás Maduro

Uno es responsable de lo que dice, mas no de cómo se interprete. Cuando yo escucho que no debe quedar nada en los anaqueles de un local, en tiempos de acaparamiento, pienso en que los locales deben estar surtidos y bien gordos, llenos de mercancía a disposición del sueldo y bonos navideños de las personas, y que los mismos deben estar no a un precio especulado según la idea de una escasez o un dólar no oficial, sino a un precio justo, porque hay productos para el consumo. (1)

Ahora bien, de las distintas sucursales de Daka hasta el momento en Valencia se desbordó el deseo consumista de manera no tradicional al modelo del mercado compra-venta, mientras que en las otras sucursales se hicieron largas colas para comprar a precio justo. Ambas fueron acciones interpretadas desde la frase «que no quede nada en los anaqueles» (2) ¿Por qué se dieron dinámicas diferentes?, ¿Por qué ciertos medios se hicieron voces multiplicadoras de una noticia por sobre la otra?, e igual de duda me genera saber ¿Por qué ciertas personas se identifican con esa empresa que no produce nada en el país, que lo que hace es importar, que vive de la banalidad, que no aporta nada significativo a la sociedad?, ¿Es que se identifican desde la preocupación de sufrir las mismas consecuencias por sus posesiones personales? ¿Qué importancia tienen las posesiones personales acá?

Estamos en tiempos donde la identidad ya no se corresponde a eso en lo que uno ejerce como profesión, esa época donde ser una profesión era la estampa de la identidad cambió, ahora uno puede optar por ejercer varias profesiones, o empezar a ejercer profesionalmente en otras áreas, sea por una apertura de opciones o por una dinámica podrida del sistema laboral, pero la gente se dedica a lo que puede en unos casos y a lo que (re)quiere en otros. Y aunque sigue siendo parte de lo que define nuestra identidad personal, el punto de identificación que se a tomado con las cosas, con lo que se compra, ha tomado un rol poderoso: tener un tipo de celular determinado, de vehículo de transporte, de ropa, etcétera, constituye parte en la definición identitaria de una persona. No digo que sea bueno o malo, simplemente es. Que te puedan despojar de las cosas implica que te puedan despojar de una parte de ti, y aún más, que cualquier persona pueda apropiarse de eso también te quita identidad, o al menos te mimetiza con el colectivo y lo que te hacía único entre pocos ahora te diluye en las posibilidades de la mayoría. 

Más allá del discurso moralistoide de tomar lo que se desea de Daka sin pagar ¿Es realmente eso lo que le molesta a ciertas personas o es en general sentir que la meritocracia económica en la cual creen fielmente no les permita construir una identidad que les de caché, estatus, por sobre otras personas? Porque la verdad es que no todas las personas que se indignan al hablar de Daka se indignan de la misma manera con la problemática del raspacupismo, en ninguna de sus dos versiones, es decir, quien raspa el cupo de otras personas tiene una lógica quizás un poco más «viva» (viveza en todo su sentido peyorativo) que la persona que viaja pensando «no voy a dejarle ni un solo dólar al gobierno», pero, me pregunto ¿Les duele que no le dejen ni un solo televisor a Daka pero no les duele no dejarle ni un solo dólar al país?, ¿Con qué cara se mantiene un discurso moralista? 

Por otro lado, no estoy personalmente a favor de un desaforo consumista, ni de que la felicidad se pueda percibir solamente en la identificación con un producto a la venta, porque eso es la base de la alienación en contraste con la autorrealización marxista, es decir, esa felicidad obtenida del producto durará hasta que se tenga ese producto y luego se desplazará a cualquier otro, así es el mercado actual, en cambio la autorrealización va produciendo una sensación de gusto interno que se obtiene de lo hecho y lo logrado por medio de ese proceso. Pero, cuando sucede un hecho concreto hay que tomar una postura, y ante el hecho de Daka (en sus dos versiones), mi postura es que se debe tratar de entender cuán profundo ha calado la necesidad de las cosas y cómo se puede cambiar esto, siempre y cuando las personas que tienen posbilidad económica de acceso a esos bienes sepan renunciar a ellos de la misma manera que moralistamente le exigen a quienes no pueden acceder con tal facilidad, y si no lograran autosustraer su deseo personal, creo que juzgar las largas colas o la adquisión de los productos sin pago previo es un acto hipócrita.

Eleazar Rodríguez
Lic. Psicología
 
1. Hasta el momento no se antepone acá la lógica socialista frente a la lógica del consumismo desaforado del capitalismo
2 Con esta frase continúa el epílogo del artículo, sacado de: http://www.aporrea.org/contraloria/n239556.html

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