23 sep. 2013

EL COLAPSO TOTAL ¿ILUSIÓN O REALIDAD?


Hace unas semanas el Presidente Nicolás Maduro denunció el plan Colapso Total, lo cual como siempre fue escuchado y analizado por los sectores afectos al gobierno y ridiculizado, descalificado y desestimado por los sectores afectos a la oposición venezolana. Es importante analizar la denuncia del presidente y ponerlo a la luz de  lo que vivimos todos y todas las venezolanas y venezolanos en nuestra vida cotidiana.  

A modo de reflexión, la revolución no nace hecha de un sólo golpe, sino que es un proceso que transcurre en un periodo de tiempo donde se proponen cambios en todos los órdenes. Frente a ello, surgen adaptaciones, acomodaciones, ajustes, modificaciones progresivas unas más rápidas e inmediatas, otras más lentas de concreción a mediano y largo plazo, hasta llegar a la meta planteada, que en el caso de la Revolución Bolivariana, es el socialismo.

Para lograr esa meta y para que verdaderamente sean cambios profundos debemos mover las estructuras sociales, económicas, políticas, culturales, jurídicas, las cuales son las que sustentan el sistema. En ese camino de transformación transita nuestra Revolución, avanzando en transformaciones profundas, hermosas y significativas; sin embargo, a pesar de haber logrado cambios significativos en muchos aspectos, estos no siempre se ven o no son percibidos como cambios reales. Los grandes cambios estructurales parecen caer en la desmemoria.

Lo que se percibe como cambio, como movimiento y como “realidad” es lo que hacemos diariamente, lo cotidiano. A pesar que al ser frecuente es algo poco cambiante, eso es lo que percibimos como “real” y cuya pequeña modificación es percibida e internalizada de una manera macro, como si esos pequeños cambios circunstanciales fuesen la expresión de algo definitivo, general y determinante en las vidas de los ciudadanos y ciudadanas.

Cuando el presidente Nicolás habla del plan colapso ¿A qué se refiere? ¿Qué quieren colapsar? ¿Las estructuras socialistas que aun no tenemos consolidadas? ¿El socialismo, que es la meta y que avanzamos hacia ella? Pues no, lo que quieren derrumbar, colapsar, paralizar es la realidad que se conoce y  que se ve, es decir lo que se percibe y evalúa en lo cotidiano. La intención es paralizar el avance de la revolución pero derrumbando la realidad concreta y sencilla de la vida de todos los días. Mientras lo cotidiano, lo frecuente, lo concreto de la vida permanezca intacto las personas parecen mantenerse dentro de cierta normalidad, sin percibir en toda su dimensión los cambios reales en lo estructural ya que estos se mueven lentamente sin ser notados en el día a día  y así van favoreciendo la vida individual y del colectivo sin tocar mayormente la rutina, o el quehacer diario. Sin embargo, cuando se afecta la vida cotidiana, es decir la fachada, esto repercute seriamente en las emociones, pensamientos y acciones de los ciudadanos. Parece dejar de tener importancia los inmensos cambios que tenemos en macro.

¿Qué colapsa entonces? La rutina de la vida cotidiana y así, por ejemplo, ir al mercado se puede convertir en un verdadero martirio cuando  por un lado no se consigue lo que es común comprar, y si se consigue los precios son verdaderamente abusivos y el ciudadano o ciudadana espera una autoridad y si no llega en ese momento se siente desvalido frente a ese abuso. En los bienes y servicios viene la desestabilización: la luz, el teléfono, el tránsito, el transporte, la escuela, los estudios, el trabajo, la comida, son lo concreto, lo que se vive a diario y es allí donde se golpea. Allí se hace la ilusión de caos y la gente se siente abandonada por el Estado aunque se hagan esfuerzos para que el cambio económico y social garantice que eso no ocurra a mediano y largo plazo. Si sientes que lo que ganas  no alcanza, si intentas  hacer un trabajo y se va la luz, si no consigues los productos que buscas… colapsas. ¿Cómo se hace un plan colapso total? pues alterando todo lo que tenga que ver con eso, con lo “normal,” lo habitual, lo frecuente. Al alterar lo que es frecuente y cambiar la intensidad, los planes o lo que requieres de inmediato, se produce una sensación y una emoción  de malestar y esa sensación se generaliza, “el país está mal” dice la señora Josefina, “no sé qué pasa? tanto petróleo y tanto dinero y aquí no se consigue nada” dice el señor Manuel, “ yo no sé qué está pasando sé que es parte del saboteo pero no se hace nada para impedirlo” dice la señora Inés, “ a mí no me van a mentir , yo creo que este país está en crisis” dice el señor Juan.. El plan colapso total quiere mover la rutina, lo habitual, lo que haces frecuentemente, para generar emociones negativas y para culpar al Gobierno, porque una cultura presidencialista y paternalista siempre la culpa de todo lo tiene el Gobierno.

Debemos sumarle a eso la permanente acción de los medios de comunicación privada, la cual ha estado dirigida de manera constante y persistente a manipular, precisamente, las percepciones y las emociones de la ciudadanía. De esta forma, a pesar que la producción, distribución y comercialización de productos está en su mayoría en manos privadas, se responsabiliza  al gobierno nacional. Los medios apoyan esta idea conformando la matriz de opinión en esa dirección, impactando incluso en los sectores chavistas para que se decepcionen, duden de sus líderes y del proceso revolucionario y de esta forma la oposición reafirma sus creencias de salir de este gobierno, acciones propias de la guerra psicológica.

No es la primera vez que ocurre esto; revisemos desde el 98 hasta hoy y veremos que, cada vez que se acerca un evento electoral, estas situaciones se agudizan, como ocurrió en abril de este año cuando no teníamos papel sanitario y escaseaban varios productos básicos y así también ocurrió durante el tiempo del golpe del 2002, el sabotaje petrolero y el intento de paralizar al país de esa misma época, por citar algunos ejemplos. Es evidente que ahora la derecha afina estrategias para las elecciones de diciembre y se propone generar altos niveles de insatisfacción, (de arrechera diría Capriles) para lo cual provocan la escasez de alimentos, medicinas, repuestos, se atenta contra el servicio eléctrico, las colas en los supermercados son largas y lentas por los pocos cajeros, se inducen retrasos en el servicio de metro,  el servicio de internet presenta fallas, no llegan los maestros, el tránsito aumenta, todo lo que provoque hastío. No debemos olvidar que gracias a la Revolución Bolivariana nuestros adultos mayores tienen una pensión (hayan trabajado en la administración pública o no), que el trabajo del hogar es reconocido como una actividad económica que crea valor agregado, que crea riqueza y bienestar social, es decir el reconocimiento del trabajo de la mujer, es un avance significativo sin precedentes en la historia, las familias más excluidas tienen acceso a una vivienda digna, nuestro país es  el segundo  de América Latina y  el quinto del mundo en tener proporcionalmente más estudiantes universitarios, se han bajado notablemente los índices de desnutrición y de pobreza extrema, uno de cada tres venezolanos está inscrito en algún programa educativo, somos el 5º país del mundo cuya población se siente más feliz eso y todos los logros parecen no tener importancia frente a lo cotidiano.  Además comienzan los rumores como arma efectiva y letal.... se trata de generar la sensación de caos general y eso es el colapso.

En las elecciones municipales, que históricamente tienen poca concurrencia, la derecha dura y sus seguidores (la mayoría de ellos ciegamente convencidos que es necesario acabar con este gobierno de cualquier modo)  votará siempre por sus candidatos independientemente de su rutina. Lo mismo ocurrirá con el chavismo duro, pero los que fluctúan de acuerdo a su intereses personales, a sus vivencias, los que dudan, los que votan con lo emocional y con lo concreto están siendo sometidos a una situación de alto nivel de frustración, atacados para ser conquistados por esa derecha con su plan colapso total, plan tic tac y con sus objetivos de derrocar a Nicolás Maduro culpándolo de todo y mostrando la esperanza de cambio positivo o de volver a lo normal en paz.  Debemos por un lado, aumentar las  acciones que eleven el nivel de conciencia social y política, y por otro atacar desde lo concreto, eso considerado “lo real”, evitemos que esto lleve a la frustración con ejercicios de evaluacion de la realidad para impedir los objetivos de la derecha que no es otra cosa que hacer colapsar la revolución bolivariana. No lo lograrán! 
Algunas sugerencias:
  • Compre sólo lo que necesite. Evite compras nerviosas 
  • Active la Brigada anti rumores en su comunidad. 
  • Discuta y debata la situación que viva aclarando las intenciones y a quien perjudica.
  • Denuncie en el 0800sabotaje toda conducta o acción sospechosa. 
  • Sea solidario, respetuoso y comparta con otros que lo necesitan, use el trueque con amigos, vecinos, familiares si es necesario 
  •  La emoción negativa que aparezca combátala con la razón 
  •  Denuncie acaparamiento y precios altos al INDEPABIS 
  • Impulsemos, apoyemos y hagamos contraloría social. Nuestro deber es seguir consolidando y fortaleciendo el poder popular
  • Recuerde que estamos en una guerra de cuarta generación.
  • No permita que lo circunstancial le haga perder lo trascendental.
Seguiremos venciendo,
Unidad, Lucha, Batalla y Victoria!!!!

Lic.Ovilia Suárez
Psicóloga del Desarrollo Humano

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