3 feb. 2015

ALTERNATIVAS PSICOLÓGICAS PARA SOBRELLEVAR LA GUERRA ECONÓMICA




Si la Guerra Económica continúa en este 2015 entonces tenemos que esperar más desabastecimiento y carestía, además de precios altos.
Al margen de los esfuerzos que eventualmente haga el Gobierno para contrarrestar los efectos de la guerra económica nosotros como ciudadanos podemos desarrollar nuestras propias estrategias, esta vez desde el ámbito psicológico.
Se trata de un esfuerzo personal e interior que nos preparará para futuras situaciones que en lo personal se nos pueden presentar, y además nos puede servir para identificar áreas de nuestra personalidad que ameritan atención.
Las técnicas psicológicas que a continuación se ofrecen son derivadas del abordaje budista de la conducta humana, esto es de la psicología budista. Hay una línea divisoria muy tenue entre las prácticas psicológicas y las prácticas espirituales, este ensayo se establece una relación entre ambas.
LA NATURALEZA DE LA MENTE.
La mente humana tiene dos grandes tendencias para manejar todas las cosas: el apego y el rechazo. Es decir, o nos aferramos a las cosas o las rechazamos abiertamente. Cualquiera de las dos tendencias es negativa.
El apego.
Cuando nos apegamos a las cosas creemos que el objeto de apego es la única razón de nuestra felicidad y en cuanto comenzamos a desearlo, en ese mismo momento comenzamos a desarrollar el miedo de perderlo. Por eso, el apego es una de las fuentes del sufrimiento. Debemos aprender a vivir sin apego y de esta manera estaremos eliminando una importante fuente del sufrimiento.
Por el apego creemos que hay cosas sin las cuales no podríamos vivir. Pensamos que estas cosas nos hacen mucha falta, tanto que si nos faltaran no sabríamos qué hacer. En realidad lo que sucede es que estas cosas están bajo el dominio del apego, y la verdad es que para vivir nos hace falta muy poco. En realidad para vivir no nos hace falta la arepa hecha con Harina-Pan aunque estemos acostumbrados a vivir con ella.
Los apegos vienen encadenados a otros apegos y generan apegos de segundo grado. Estos conforman una estructura de vida de la que pocas veces nos damos cuenta que existe.
El rechazo
Cuando rechazamos lo que no nos gusta aparece la segunda fuente de sufrimiento. En esa situación desplegamos una gran cantidad de estrategias que generan una gran carga de angustia para tratar de eliminar aquello que no nos gusta. Sin embargo, la gran mayoría de las veces no logramos eliminar el objeto aversivo, y éste permanece a nuestro lado causándonos molestia, rabia, y llenándonos de ansiedad y frustración. El rechazo es la segunda fuente de sufrimiento por eso debemos aprender a vivir sin aversión. El objeto que rechazamos puede convertirse en un muy enriquecedor maestro.
El Ego
El Ego viene a ser una especie de resultado de la mezcla de las dos tendencias de la mente anteriormente descritas. Es con el Ego que nos apegamos a las cosas que nos gustan y rechazamos las cosas que no nos gustan. Pero también, a partir del Ego tenemos la tendencia a recibir reconocimiento. Nos gusta que se nos reconozca, que se nos apruebe; todo esto es manifestación de la tendencia general del Ego que es, justamente, la tendencia a sentirse importante. Es justamente sobre el Ego que actúa la guerra económica a través del dólar negro. La ilusión del dólar negro nos hace creer que tenemos una riqueza con nuestras propiedades, que de la noche a la mañana nuestras propiedades se sobrevaluaron. Todos tenemos alguna propiedad que, en virtud de la guerra económica, se nos ha inculcado la tendencia a valorarla por medio del dólar negro. Independientemente de lo depreciado que esté un artículo lo tasamos a dólar negro. Independientemente de los subsidios que tenga un producto lo valoramos a dólar negro. Nuestro Ego se infla como se infla el dólar negro. Mientras más caro esté el dólar paralelo más importante nos sentimos al creer que tenemos una propiedad que vale mucho dinero. Esto solo genera una espiral de pobreza porque las cosas que los demás tienen también las sobrevaloran artificialmente como se sobrevalora artificialmente el dólar negro.
TÉCNICAS PARA MANEJAR LA GUERRA ECONÓMICA
  1. Manejar los apegos. Tenemos la tendencia a apegarnos a ciertos productos. Creemos que moriríamos si nos faltaran ciertas cosas ¿Qué pasaría si lográramos generar desapego con productos como la Harina-Pan? Los productos que escasean son los que más apego han generado.
  2. Manejar la aversión. Las cosas negativas pueden ser una fuente importantísima de conocimiento. No debemos rechazar las cosas negativas sino más bien entender el mensaje que nos trae. ¿Qué pasaría si no rechazáramos aquello que nos molesta sino que lo aceptáramos para desarrollar ecuanimidad?
  3. Conocer los desafueros del Ego. Las contingencias actuales nos pueden servir para observarnos y conocernos. Observar por ejemplo: con qué nos consolamos cuando tenemos alguna frustración de las que genera la situación económica. ¿Es este consuelo válido? ¿Es real? ¿Es permanente? ¿Es verdadero? Aprender a manejarnos sin apegos y sin aversión, es decir, con ecuanimidad, hace que seamos más felices.
  4. Aprender meditación. A partir de la meditación podemos alejarnos de los apegos y podemos tolerar nuestras aversiones. A partir de la meditación sabremos cómo ser ecuánimes y podremos traer paz a nuestra mente.
CONCLUSIÓN
En este principio de año ya estamos sintiendo los efectos de las exageraciones y distorsiones que a nivel económico ocurren. Debemos prepararnos psicológica y espiritualmente para sobrellevar la guerra económica y que ésta tenga mínimos efectos sobre nosotros. Explicar las bondades de las técnicas descritas en un artículo de tres páginas es imposible, debe hacerse un ejercicio vivencial de las mismas. Las técnicas ofrecidas representan solamente el abordaje psicológico y espiritual, y deben complementarse con decididos esfuerzos en lo económico por parte del Ejecutivo Nacional. Esperamos que con estas propuestas podamos ayudar a mucha gente a sobrellevar la guerra económica y las distorsiones de la economía en este año 2015.
Lic. José Garcés
Psicólogo Clínico
07 de enero 2015

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