3 jul. 2013

COLONIALISMO, IMPERIALISMO Y RELACIONES DE SUMISIÓN



¿Cuál debería ser la calificación que podríamos darle a la conducta de los gobiernos de Francia, Portugal y posteriormente Italia y España al negar al avión del Presidente de Bolivia surcar el cielo de su territorio y  la posibilidad de aterrizar en sus respectivos aeropuertos? ¿Incorrecta? ¿Equivocada? ¿Negligente? Cualquiera de ellas resultan, por decir lo menos, anacrónicas. Lo cierto es que lo que han hecho todos estos gobiernos en este caso es, decididamente, recalcitrante. No parece posible, racionalmente hablando, encontrar otra forma de calificar este acto. Sin embargo, el asunto es aún peor si analizamos las “razones” que esgrimen esos gobiernos para haber tomado tal decisión. Un primer nivel de análisis se refiere a lo que ellos argumentan, expresando que existía la sospecha que en el avión del Presidente Morales viajara el ex funcionario de la CIA Snowden que ha ventilado muchas de las operaciones que esta agencia ha realizado en muchas partes del mundo. No es necesario describir aquí qué es, qué hace y para qué funciona esta agencia de espionaje; basta con decir que ha sido la responsable no solamente de espionaje, sino de sabotajes, asesinatos, guerras, secuestros, golpes de estado y todo lo que haya sido útil para que los Estados Unidos mantengan, a cualquier costo, la hegemonía y el poder en el mundo entero. A esa organización pertenece este señor que ahora, por develar cosas que al fin y al cabo todo el mundo conoce, se ha vuelto un blanco del gobierno estadounidense.
Obviamente que este personaje no representa peligro alguno para ninguno de los gobiernos de esos países , ni para nadie, entonces ¿a cuenta de qué argumentar lo de la sospecha como argumento? ¿Es racional pensar que, aunque el espía viajara en el avión del Presidente Morales, iba a representar algún tipo de peligro para estos países si este avión aterrizaba en sus suelos? No cabe siquiera gastar una línea en respondernos estas inútiles y absurdas preguntas. Lo cierto del caso es que estos gobiernos negaron este permiso (lo cual podría haber costado la vida de todos quienes efectivamente viajaban en el avión, con las consecuencias previsibles para el pueblo boliviano) porque responden al mandato de los Estados Unidos, mostrando así una abyecta relación de sumisión en relación con el imperio. Los ayer conquistadores e imperialistas, se arrodillan hoy frente a quien consideran el amo del mundo y lo hacen, probablemente, porque ellos mismos creen en ese tipo de vínculo tal como lo promovieron y ejercieron a su tiempo con países de Centroamérica y muy especialmente en África. Y es por eso mismo que la Europa de hoy, desplazada de su rol imperial por los norteamericanos, mantiene parece no conocer otra forma de relacionarse que a través de la relación de sumisión. Este acto tan vil y tan abyecto parece mostrar así, por un lado, que el espíritu colonialista e imperialista sigue vivo y apuntó al avión de un presidente latinoamericano, indígena y representante de esta fuerza liberadora y emancipadora que hoy surge en América Latina. Y, por el otro, muestra su indignidad al defender ciegamente los intereses de un imperio que, herido más en su amor propio que en su seguridad, reclama para sí a su propio espía, hoy devenido en informante. Triste papel el de estos  gobiernos; triste también el silencio de buena parte de la comunidad internacional que no se ha manifestado al respecto. Digna y valiente la respuesta del propio gobierno boliviano y de todos los países y voceros que han levantado sus voces para protestar y denunciar el hecho. He aquí las dos posiciones ante la sumisión: la obediencia y el sometimiento o la dignidad y la independencia. Estos dilemas se presentan a diario, sea en la cotidianidad de las personas o en el mundo de las relaciones entre países. El dominio de los unos por los otros es una vieja presencia en la historia de la humanidad que ha generado y genera todo tipo de estragos en la vida del planeta y en la vida de las personas. Jamás debemos aceptar, naturalizar y, mucho menos, legitimar las relaciones de dominio y sumisión. Resistir, denunciar y enfrentar de manera consciente y decidida este tipo de relaciones es un llamado permanente a la dignidad de la gente y de los pueblos.

Nuestro total repudio a la agresion sufrida    al  Presidente Evo Morales, a su pueblo, al de todos en nuestramerica, tambien repudiamos toda expresión imperial y colonialista sea cual sea.


Fernando Giuliani
Psicólogo  Social

1 comentario:

  1. Excelente reflexión Fernando. Espero que este acto antijurídico y anticivil que llevo a cabo el imperio de EEUU permita visibilizar el grave peligro que corremos los países latinoamericanos de sufrir espionajes, invasiones, guerras silenciosas con la finalidad de desestabilizar nuestro país y la creciente unión de los países latinos. Igualmente, espero que este acto criminal que se hizo contra el hermano Evo, el pueblo boliviano y America Latina posibilite el decaimiento de la matriz argumentativa del sector de la oposición referida a la supuesta "paranoia" que tenemos los chavistas en relación a estos temas del imperio, colonialismo e invasión. A seguir luchando desde nuestro espacios de acción por la dignidad del sur.

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