13 sep. 2015

UNA FRONTERA PARA LA PAZ

EL PUNTO Y LA RAYA
Entre tu pueblo y mi pueblo
hay un punto y una raya
La raya dice no hay paso
el punto vía cerrada.
Y así entre todos los pueblos
raya y punto, punto y raya.
Con tantas rayas y puntos
el mapa es un telegrama.
Caminando por la vida
se ven ríos y montañas 

 se ven selvas y desiertos
pero ni puntos ni rayas.
Porque estas cosas no existen
sino que fueron trazadas.
Para que mi hambre y la tuya
estén siempre sepa
radas
Aníbal Nazoa

Las fronteras de los pueblos hermanos siempre han sido fronteras de paz, de hecho en nuestras fronteras encontramos una gran hermandad, aulas de clases binacionales o trinacionales, según el caso, familias con esas mismas características, negocios, empresas, en realidad nos separan calles, ríos, apenas imperceptibles si no fueran por cartelones sencillos, otros no tanto, y por los juegos de colocar una pierna en cada país y sentirnos en varios lugares al mismo tiempo. En nuestra frontera hay familias que celebran dos veces el año nuevo en cada casa de la familia de origen, en cada país, cuando nos separan minutos de diferencia.
¿Cuando la frontera dejan de ser de paz?, cuando como en los barrios, llegan los negocios turbios, los delitos, la maldad, los valores anti humanos que nos dividen, nos maltratan, nos matan, en nuestra frontera con la hermana República de Colombia llegó por esa vía el narcotráfico, el contrabando, la prostitución, el paramilitarismo, la agresión.
Las causas por las cuales en nuestro país hay tantos y tantas colombianas es de todos conocidos, 5.600.000 personas, un éxodo que nos trae cada año más de 100.000 personas, eso habla de la situación social de Colombia y habla de cómo Venezuela siempre se viste de esperanza, sin embargo en los últimos años, han ingresado por otras razones cientos, de colombianos, que manchando su propio gentilicio han venido a sembrar acciones que desestabilizan nuestra nación. Son paramilitares, narcotraficantes, traficantes de dolor, de sufrimiento y de muerte, han sembrado las plagas que deterioran la sociedad, la  paz y la vida de cualquier pueblo.  
Cuando la paz se irrumpe es más difícil restablecerla, el gobierno Colombiano con sus decretos financieros hiere  gravemente nuestra economía y al pueblo venezolano (y también los colombianos que viven aquí hace años) hemos sufrido durante los últimos dos años esa herida a nuestro bolívar y la fuga de productos que rompen con nuestro equilibrio cotidiano y ponen en vilo a miles y miles de ciudadanos diariamente. Ante esto la  frontera debe ser controlada, en consecuencia debe poner límites más severos y eso se ha hecho progresivamente en  los últimos meses, pero la frontera es de dos gobiernos, dos países, del lado colombiano no ha pasado nada, en consecuencia el control debe ser mayor de nuestro lado. Con el ataque a nuestros soldados, quienes hoy aun luchan por sus vidas,  por parte de paramilitares colombianos, nuestro presidente Nicolás Maduro tuvo que decretar el cierre de la frontera y para poder llegar hasta el corazón de las mafias tuvo que decretar el estado de excepción en algunos municipios, medida soberana  para ordenar la casa, y poner la puerta  de entrada a nuestro país en el espacio de control necesario. En esos 2.219 km que nos separan muchas cosas seguirán pasando,  los cruces oficiales son pocos, sin embargo las normas están claras.
No son los ciudadanos colombianos o venezolanos los que se afectan, es el negocio usurero del bachaqueo, el tráfico de mercancías y de droga, la venta de ilícitos de todo tipo, es el desangramiento el que se detiene con el cierre de fronteras. Las familias  colombo venezolanas siguen su vida incluso más tranquilas, la cotidianidad y el orden comienzan a restablecerse y ante esto la arremetida mediática, y política se incrementó ferozmente, las imágenes descontextualizadas, el tono de voz de angustia, las denuncias irresponsables, los comentarios desatinados de las autoridades colombianas, entre tantas otras acciones para generar incertidumbre y zozobra aparecieron, los mecanismos hipócritas internacionales, los “defensores” de derechos humanos, los perros de la guerra hacen presencia para colocar al gobierno de Nicolás Maduro y a la revolución bolivariana como los malos de la película, y desatar la xenofobia de ambos lados como armas de la derecha para provocar la confrontación entre pueblos hermanos.
De parte del Gobierno Venezolano se mostró,  con el seminario para una nueva frontera de paz,  la esencia de  la revolución tal como es, con la participación protagónica, con propuestas de paz, con armonía, con sensatez y con la verdad por delante, con críticas y propuestas, con amor, hablaron diversos sectores sociales, políticos, económicos y también los colombianos que conforman movimientos sociales y que llevan años luchando en nuestra tierra, incluso por un futuro regreso digno a su país de origen o por una ciudadanía venezolana libre de estereotipos y etiquetas negativas, del lado colombiano solo vemos una actitud cerrada, agresiva y acciones en las plazas públicas que atentan  contra la vida de nuestro presidente, actitudes guerreristas. Desde lo diplomático encontramos también diferencias,  intentos de acuerdos por una parte y rechazos a través de la figura de  victimización, con actitudes de confrontación. Nuevamente dos modelos se colocan cara a cara, un presidente sin condiciones para conversar  y llegar conjuntamente a normas que benefician a ambos pueblos, otra condicionada,  envalentonada mostrando arrogancia, ofensiva.   
El pueblo venezolano apoya las medidas porque como bien dicen los pobladores de la frontera, por allá reina el silencio pero todo el mundo conoce la verdad, es hora de la palabra y la acción, basta de silencio impune y de dominación de los delitos que controlan y nos atacan.  De este lado de acá luchamos para que no haya hambre en el mundo, para que nuestros derechos se cumplan, para ser libres y soberanos, desde este lado promovemos la unidad, la integración y la solidaridad. Somos un pueblo libre, impulsamos la paz,
Adelante Nicolás!!!
Mg.Ovilia Suárez
Psicóloga
Psicología del Desarrollo Humano

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