25 abr. 2017

EFECTO DOMINÓ. ESTRATEGIA DE LA GUERRA PSICOLÓGICA




            El efecto dominó consiste en colocar sistemáticamente una serie de fichas de dominó en hilera, formando figuras y mecanismos artificiosos, y al dar un leve empujón a la ficha inicial provocar un efecto en cadena, logrando que todas las fichas terminen cayendo. Este mismo efecto se ha intentado implementar en Venezuela para lograr derrocar y desaparecer el proceso revolucionario e instaurar un gobierno neoliberal pro estadounidense. Las últimas manifestaciones “pacíficas” llevadas a cabo por los líderes de la oposición, ponen en evidencia las distintas acciones que buscan crear un efecto dominó en el pueblo y de esta manera lograr que la gente salga masiva y violentamente a protestar en contra del presidente Maduro y se tenga la suficiente “masa popular” para asaltar el poder y legitimarlo ante la opinión pública mundial.
            Algunas de las estrategias es el de organizar grupos de ocho personas o más y trancar distintas arterias viales de importancia con la intención de caotizar el tránsito automotor y el desplazamiento de las personas a sus diferentes destinos. Esto se complementa con acciones virtuales y mediáticas en las cuales se envían mensajes, imágenes y videos de la gente tratando de desplazarse, de las trancas vehiculares, de las quemas de cauchos y de los terroristas enfocados de tal forma que se hace creer que son muchas personas protestando; igualmente se envían imágenes de la policía tratando de controlar a estos grupos. El efecto psicológico que se intenta conseguir entre los receptores de estas noticias es el de generar miedo, ansiedad, estrés, y por otro lado, conductas agresivas y violentas, activando, de esta manera, los mecanismos viscerales, primitivos e irracionales. De modo que las personas recibirán estas noticias como verdades y en consecuencia apoyaran las acciones de los vándalos, justificando estas acciones como válidas ante un gobierno “dictatorial”; otros se unirán a estos grupos creando nuevas acciones con niveles más altos de daños: colocación de guayas de púas en las vías, saqueos de comercios, incendio de instituciones públicas emblemáticas de la revolución.
Estas acciones terroristas son multipropósitos: por una parte se busca caotizar el país, generar los efectos psicológicos entre la personas directamente afectadas por los destrozos, las que se encuentran adyacentes, las que reciben los mensajes, y, por otra parte, se busca que los organismos de seguridad entren en acción de manera de poder captar el momento en donde se vea la “violencia policial del estado”, luego se envía al exterior solo las imágenes y videos de las personas protestando y las de los “agentes del régimen” reprimiendo violentamente a los manifestantes pacíficos.
Otras acciones terroristas a la par de las “marchas pacíficas”, que se han venido llevando a cabo desde hace un tiempo, son las colas planificadas y ejecutadas artificialmente en comercios, bancos, clínicas y hasta instituciones políticas tomadas por lo seudo-chavistas y quinta columnas en donde se eliminan cajeros electrónicos, se ralentizan los sistemas informáticos, se apertura pocas cajas de atención al público, se establecen las colas en sitios en donde el sol pega directamente, no se notifica a las personas que productos se van a expender ni que cantidad. Estos mecanismos son acompañados de mensajes enviados a través de las redes sociales; mensajes diseñados psicológicamente, con la intención de activar los instintos primarios y primitivos de los receptores de estas informaciones. Estas acciones van dirigidas a las necesidades básicas de todos los venezolanos: alimentación, seguridad, salud, empleo, descanso, afecto. Necesidades afectadas por la guerra económica y que se endosa al gobierno bolivariano.  
            El efecto buscado es el de generar una cadena internacional que condene al gobierno revolucionario y que le dé luz verde a los EEUU para intervenir militarmente el país, y, que el pueblo venezolano apoye estas maniobras.
            Lic. Ysrael Salinas
Psicólogo Clínico
Magister en Psicologia Social  

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