21 jun. 2014

LECCIONES DEL 2014….POR AHORA



Desde que comenzó el año las y los venezolanos nos hemos sometidos a nuevas experiencias, nuevas en formas, en acciones, en respuestas, en sentimientos, en sorpresas, en capacidades, en estilos, en todo.
Quizás estamos experimentando una nueva cultura sin darnos cuenta, comenzamos con un llamado a la violencia que desestimamos la mayoría de las personas de buena voluntad en este país, pacifico, solidario, amable, tranquilo, alegre y valiente, pues esa violencia nos sorprendió nos mostró el odio, la sin razón, lo absurdo de acciones que a todas luces eran violentas y descaradamente destructivas, sin embargo las llamaban pacificas, creo que comenzamos a entender otro lenguaje, se cometieron acciones atroces, se violentaron pre escolares, niños pequeños,  ¡ni en los momentos de una guerra armada eso ocurre!, es decir nuevas formas de expresar la rabia con inocentes, echaron aceite, tachuelas, bombas, alambres para decapitar y los autores no se conmovían, los testigos tampoco, bueno a veces sí…
La guerra económica hizo que surgieran de nuevo todos los sentimientos de la guerra psicológica, desaliento, desesperación, desconsuelo, incertidumbre, pero también que la creatividad renaciera de las tinieblas, comenzamos a inventar recetas, y formas de limpiar… pero lo mejor, sin querer los dueños de las empresas que nos someten a la ausencia de los productos que estamos acostumbrados, los venezolanos comenzaron a hacer cosas increíbles, porque gracias a la ausencia de productos que culturalmente consumíamos comenzamos a cambiarlos, ejemplo de ello la pasta dental “Colgate” (P&G) conocimos otras marcas y se descubre que son mejores, más sabrosas, dan menos sed, es decir ahora no deberiamos  comprar por marca sino por necesidad, la harina de maíz es el mejor de los ejemplos, ya la harina pan dejó su reinato, se conocen muchas marcas y hay mejores que la ya citada de las empresas polar. Eso es un golpe al consumismo , al monopolio y por supuesto al capital. La forma de comprar también cambia antes se comparaba  gaveras de cerveza , ahora les da por no vender sino al detal, así es que ahora como cuesta más, se puede tomar menos y gastar menos, eso es otro golpe al consumo.
Otro aspecto positivo de esta guerra , se  retoman las galletas hechas en casa, como siempre las que se aprenden  de las abuelas, de las madres y que se enseñaron con placer y se trasmiten de generación a generación, a los hijos e hijas y amigas, hecho que hace   juntarse, acercarse, en acciones y gustos más sabrosos y amorosos. Los dueños de las empresas y los políticos despiadados e indolentes nos quieren desesperar pero podemos darle la vuelta y gozarse la jugada, con la convicción de que no nos derrotarán.
En mi experiencia,   cada vez entiendo más lo que es el Socialismo y cada vez estoy más consciente que es  "Socialismo  o Barbarie", esta vez no en un texto, no en un discurso, sino en la práctica, en vivencias, porque la indolencia, el descaro, las rabias, que no son otra cosa que los demonios sueltos, son la expresión más franca del capitalismo, con sus valores que los sustentan.
Mucho aprendizaje en lo que va de año,  aprendí que somos frágiles pero valientes, perseverantes y resistentes como pueblo, eso se traduce en conciencia política y social, en convicciones firmes. Aprendí que la cultura gringa está muy, muy presente y que parte de la población es verdaderamente esclava del imperio sin darse cuenta, que hay muchas personas que creen que ser felices es tener el papel higiénico que les gusta, o el desodorante de una marca,  que sin esos productos se sienten infelices, fracasados y desesperados, (si trabajaran en la Procter & Gamble serian muy felices, sueño de vida pues) sólo con tener productos de consumo diario son felices y están en paz, sus pesadillas son no tenerlos y sueñan con viajar a otros países a comprar jabón, papel  higiénico y sonreír tomándose fotos para mostrar  que ellos si pueden tenerlos, en su poder individual y de clase social pudiente, su felicidad es tan simple sólo eso los hace fuertes. En sus fantasías quieren vivir en otro país donde puedan siempre tener esos productos, con eso les basta para ser felices y estar en paz, no importa que  no tengan a sus seres queridos, sus estudios, su música, sus paisajes, sus frutas, sus panas, sus costumbres, sus metas, su vida, o peor sus metas se terminan limitandose a las galletas, harinas y vainas que compran sin colas porque sólo ellos pueden comprarlas.
También aprendí que por  esa ilusoria felicidad venden hasta su madre, y que además creen que el pueblo entero piensa así, creen que es mejor irse al fin del mundo, pasar por cuatro estaciones, otro idioma, otras costumbres pero teniendo el papel higiénico de la marca que quieren, y lo que quieren comprar al costo de lo que sea, hasta de su madre.
Aprendí que esas personas jamás entenderán el significado de la palabra Patria, que jamás amaron, ni amarán a Bolívar o a Sucre o a nadie, que su historia se basa en programas de televisión y anacronismos, aprendí que les duele la abdicación del rey de España pero no la muerte de un motorizado decapitado por unos salvajes irracionales, psicópatas que desconectados de los sentimientos prefieren creer que la culpa fue del motorizado y no de ellos.
Aprendí que hay venezolanos y venezolanas que no les importa el sufrimiento de  nadie, que si alguien muere porque cierran una calle es entendible porque son los costos sociales, que si muere porque no venden un medicamento tampoco importa, si entran a un preescolar y provocan ataques de pánico se sienten valientes y héroes, son insensibles al dolor humano porque como en la televisión gringa el fin justifica los medios, siempre y cuando ellos no sean el fin,
Aprendí que el absurdo no tiene límites, que hay miles de realidades y que los paradigmas se resquebrajan cuando tratamos de explicar, desde la psicología, lo que pasa en este país donde lo desordenan, lo desabastecen, lo gritan, lo ofenden, lo maltratan, difunden las peores emociones, sentimientos, pensamientos y después la culpa es de Nicolás.(del otro pues)
Aprendo que amo este país más que nunca y que por él, por su historia, por sus valores y por verlo próspero, grande, independiente y soberano podemos dar la vida millones de personas no sólo los nacidos en esta tierra, porque entendimos que lo mejor que tenemos somos nosotros mismos, organizados y juntos, porque nadie podrá jamás con el poder popular a pesar de todo lo que quieran hacer los dueños de los medios de producción que siguen estando en manos de los capitalistas, los oligarcas y que ellos seguro jamás dejan de tener ninguno de sus productos y no hacen ningún esfuerzo  por tenerlos.
Aprendo día a día que tenemos Patria y que pase lo que pase la seguiremos teniendo, desde cada espacio laboral, cada espacio de vida hagamos lo mejor, demos lo mejor de  nosotros, hagamos lo que tengamos que hacer para impedir el saboteo, el avance de la revolución es indetenible, con la conciencia que estamos en una guerra, sin balas, sin aviones, sin bombas como las de siempre, sino con las psicológicas, las que afectan la paz, la tranquilidad, la seguridad y la certeza.  Si alguien duda de a dónde vamos, miren a su alrededor, más allá de lo que se ve, hay un pueblo que lucha, que crece, que es feliz y que ama su historia, su  identidad  que se siente orgulloso de ser venezolano y venezolana y que ese orgullo lo lleva con la cabeza en alto, que jamás se derrota y que como Bolívar y Chávez se crece en las dificultades.

Seguiremos venciendo, seguiremos teniendo patria.
Ovilia Suárez

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