17 abr. 2014

¿POLARIZACIÓN O JUSTIFICACIÓN DE UNA GUERRA CIVIL?




Desde hace más de una década comenzamos a escuchar de la polarización de una forma cotidiana que además justifica las confrontaciones políticas que hemos vivido en la revolución bolivariana. Esta “polarización” la colocan como  culpa de Chávez   y como algo nuevo, como la que origina la confrontación permanente que da origen a la fractura de la sociedad, de la comunidad, de la familia. Revisemos estos conceptos que a mi juicio son encubridores de otro objetivo. Cuando hablamos de polarización nos referimos, desde la política, a la opinión que se tenga sobre una figura política y que puede ubicarse en polos de orientación, uno de aceptación y otro de rechazo. La opinión pública, la opinión ciudadana se divide entonces en estos dos polos. En nuestro país seria a favor del chavismo y en contra. Ahora bien, ¿esas preferencias políticas justifican lo que estamos viviendo actualmente? ¿Esa es la razón por la cual a una persona del chavismo se le agreda y se le amenace de muerte? ¿Esa es la razón por la que a una persona de la MUD sea despreciada per sé? ¿Esas es la causa real? Para mí no lo es.
La polarización  social es llamada desde el marxismo  lucha de clases, consiste en la teoría que explica la existencia de conflictos sociales como resultado de un problema central o el antagonismo propio entre los diversos intereses de las clases sociales.
La lucha de clases no es nueva y su desarrollo histórico y dialéctico es explicado por los marxistas en diferentes contextos. Lo que vemos actualmente en Venezuela  es la clara convicción de realidades diversas, lo cual tampoco es nuevo, es decir, por pensar justamente diferente y concebir al mundo desde perspectivas sociales distintas es que se toma una posición política y no al revés. Los excluidos, explotados, discriminados históricamente creen en un mundo diferente, un mundo de derechos, de igualdad, de justicia social y por eso están al lado de Chávez y del chavismo. Los que creen en un mundo de ciudadanos de diferentes categorías, de ganadores y perdedores en un mundo de competencias, por demás desiguales, se ubican dentro de los explotadores, de los dueños de los modos de producción y de los distribuidores de riquezas del capital y por ello están en contra de la revolución bolivariana que apuesta a otro mundo posible, el del socialismo .El propio Marx sugirió la existencia de múltiples realidades sociales, cada una de ellas dotadas de una estructura diferente y localizada en mundos distintos, los estudiosos se dedicaron a  descubrir el funcionamiento de estos modos de producción tras sus telones ideológicos. Podemos considerar  la polarización, entonces, como una división social.
La diferencia de las formas de vida entre las clases sociales es conocida, si actualmente analizamos qué sucede en nuestro país, encontramos, que las clases populares tienen cada vez más acceso a servicios, bienes y mejoras cualitativas, es decir, la inclusión social en los rubros de alimentación, vivienda, educación, salud, servicios  es creciente y evidente, no se puede ocultar, aunado además al aumento de ciudadanos con mayor conciencia política y social. Los sectores contrarios al gobierno niegan esta realidad, la invisibilizan y más aun, no  creen en ella, a tal punto que pareciera es un invento de los chavistas. En el mejor de los casos lo descalifican argumentando mala calidad y sus implicaciones negativas (mala educación, comida dañada, malos médicos, casas construidas con materiales inseguros..) Si evaluamos el tipo de vida de la población en general nos encontramos con mejoras en todos los sectores, nadie se ha empobrecido en nuestro país, al contrario, los mismos dueños de los medios de producción, pese a los intentos de controlar precios, explotación y plusvalía siguen siendo ricos y con posibilidades de serlo. Si comparamos estratos sociales semejantes, observándolos  a lo largo de la vida, nos encontramos las mejoras sustanciales en los años de la revolución bolivariana. Si los comparamos entre diferentes estratos podemos ver en algunas áreas cómo la diferencia se mantiene igual o incluso ha aumentado y en otras hay más semejanzas. Lo cual homologa o acerca las brechas entre clases, podríamos decir que la  polarización social comienza a reducirse en algunas áreas de importancia.
La forma en que se concibe el mundo (ideología en términos no marxistas) sí es antagónica y es por ello que la población se identifica  con los actores políticos actuales, como polos contrarios. La clase media ha despreciado históricamente a las clases populares, llena de representaciones sociales negativas, no soporta que tengan beneficios o bienes como los de ellos, en muchas zonas urbanas actualmente se convierten en vecinos, gracias a la Gran Misión Vivienda Venezuela. Comen más y mejores productos alimenticios y eso genera más compras que se traducen en mayor posibilidad de escasez, el aumento de vehículos (mas posibilidad de adquirirlos) se interpreta como mayores problemas de tránsito. Parece que los derechos de los pobres son vistos como perjuicios contra sus privilegios. Las líneas “naturales” de las divisiones sociales se convierten en barricadas.
¿Protestas o promoción de enfrentamiento social?
Las protestas actuales  en presencia de la continuada guerra psicológica (ver artículos de este mismo blog al respecto) pretenden intensificar la incertidumbre, la percepción de desgobierno, es la evidencia de la desesperación que la realidad actual no cambiará y que este pueblo se dirige inexorablemente hacia el socialismo.
Sus objetivos, uno solo confrontarnos y fracturar la sociedad venezolana, dispersar los  planes del gobierno y destruir los logros de la revolución, las estrategias son socavar la moral mediante la estrategia del terror a la población, crear confusiones y dudas acerca de la realidad en la cual se vive, dudas sobre el futuro, sobre cuáles deben ser las acciones a tomar, la generación de noticias contradictorias, mostrando imágenes trucadas, hace que la estructura cognitiva de lo que vivimos sea imprecisa, la estructura cotidiana se ve afectada por las guarimbas, generando aun mayor ambigüedad. La dificultad para tomar una postura crítica es cada vez más compleja, nadie en su sano juicio apoyaría los horrendas acciones terroristas, fascistas que han ocurrido, nadie estaría de acuerdo, por lo menos abiertamente, en agredir a niños que montan inocentemente bicicletas con alambres de púas, ni guayas para degollar, ni ataques  o muerte a animales para agredir a seres humanos, ni agresiones a personas de la tercera edad, ni la tala  de cientos de árboles,  ni disparos certeros por parte de francotiradores.
Sin embargo, para la oposición esas acciones son mostradas como la única salida de un gobierno que no apoyan, así es que si no comparten esas acciones tampoco harán nada para impedirlas, al contrario, les llevan agua, café, comidita, y les dan basura, artefactos y objetos usados para tapar las vías públicas.
Si los disturbios no cesan, o se intensifican, podría  llegar un momento en que la gente deje de poder adaptarse de forma positiva, las personas podrían reaccionar a la tensión de un modo que degrade su vida. Vemos actualmente cómo se niega  la realidad, la existencia de las acciones violentas, y se comienza a creer en  fantasías cada vez más infantiles que le permiten seguir adelante y justificar acciones ilógicas a injustificables. Comienza también a creer y promover una sociedad fragmentada en pedacitos de iguales, solo de la oposición, por ejemplo, o el país  fragmentado en grupos regionales (la media luna)
En este momento mostrar que es el mismo grupo de iguales pero con distintas posturas políticas es una manera de promover una guerra civil, una acción que permita la fragmentación, una acción de autodestrucción y los verdaderos promotores no aparecen mostrando “una confrontación natural”, cuyo desenlace también sería “normal”. No es cierta, la polarización social y en consecuencia la política ha existido siempre y con ella hemos vivido cinco siglos, las diferencias humanas no son tan reales ni tan naturales, las salidas violentas sólo son de un grupo pequeño que trata de magnificarlas y de creer que son aceptadas, o estamos frente a delirios masivos, frente a psicosis generalizadas, o alienaciones claras o jugando un juego que desconocemos reglas ni quiénes serán los ganadores y perdedores y porqué. Los venezolanos y venezolanas no somos así, somos alegres, risueños, buscamos soluciones y con un espíritu sano, somos amorosos, solidarios, amamos a nuestros próceres,  a nuestra historia. Ganaremos todos y todas  cuando el poder del amor supere al deseo del Poder. Tenemos una Constitución aprobada por la mayoría de la población, en elecciones, ahí están los mecanismos para actuar, el saboteo al gobierno nos perjudica a todos. Trabajo y más trabajo es la consigna.
Ms Ovilia Suárez
Psicología del Desarrollo Humano

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