23 mar. 2014

PROPUESTA PARA CONVERSACIONES CON LOS OPOSITORES MÁS CERCANOS




Las situaciones desencadenadas por los llamados irresponsables a la calle que ha hecho la dirigencia política opositora, han generado una vez más severas fracturas en la convivencia, particularmente entre amistades, familiares, profesores, compañeros de trabajo y estudio. Ser el chavista más cercano de un entorno opositor, es una responsabilidad y un compromiso con la convivencia. Es vital repotenciar nuestra capacidad de amar y vincularnos afectivamente con los demás, porque eso es intrínseco a la posición socialista y chavista. Se trata de un arte cotidiano a cultivar en favor de la paz y la vida ¿Cómo asumirlo?
Para no realizar aseveraciones que por ahora, no se encuentran sustentadas en investigaciones, utilizaremos dos escenas hipotéticas. Usted juzgará su parecido con la vida cotidiana. Acordemos para ello dos protagonistas. Sin ánimos de generalizar características se quiere visibilizar situaciones críticas de la convivencia entre opositores y sus chavistas más cercanos 1
Escena 1. Es una reunión familiar, el chavista más cercano decide ir aunque presiente una especie de cayapa política por los últimos acontecimientos en el país. Su familiar opositor se le acerca y pregunta ¿Cómo es posible que ocurran casos de maltrato físico a manifestantes? El chavista escucha y le dice que no está de acuerdo con el abuso de poder por parte de los cuerpos de seguridad, pero también expone su visión comentando que le parece positiva la Conferencia por la Paz y la Vida y que lamenta mucho la ausencia de la MUD. El opositor pasa a justificar esa ausencia de diferentes maneras. El chavista pregunta por qué el opositor defiende a los políticos de la MUD sin permitir que se les critique. Y cae un torrencial aguacero de temas: inseguridad, corrupción, necesidad de un cambio en el país… El chavista insiste: no apoya ni a criminales, ni a corruptos, ni la violación de derechos humanos y que los cambios en este país son electorales. Añade que le parece positivo el Gobierno admita planteamientos de la oposición, y procese jurídicamente a cualquier funcionario que haya usado de forma excesiva el poder físico para reprimir comportamientos inconstitucionales. Remata diciendo que ojalá eso se hubiese hecho con el Caracazo. Su familiar opositor, sin preguntar ni hacer comentarios sobre estos temas, expresa con mucha molestia las cosas que siente no ha podido hacer por culpa de Maduro, otrora por Chávez.  
Escena 2. El chavista llega contento a casa de su opositor más cercano, con 10 discos que compró en la Feria Nacional del Disco. Comenta fue al Paseo del Buen Vivir y compró dos libros en la Feria Internacional del Libro. Le muestra la programación cultural de PDVSA La Estancia. El opositor expresa con desdén que él no va a cosas chavistas. Ignorando el desaire el chavista le muestra el último celular que compró, un Vergatario 8Mpx, súper inteligente, a Bs. 2500 y con tono soberbio el opositor sentencia que no compra cosas chavistas.
Escenas como las comentadas están cargadas de un malestar particular, expresado en el tono de voz, la gestualidad y la incapacidad de reconocer al otro. Son situaciones en las que los argumentos, las maneras y los gestos de la persona chavista atizan algo en la subjetividad del opositor que  desencadena un malestar desproporcionado. Criticar las acciones y desaciertos sería distinto, más sosegado, con mayores niveles de racionalidad. Por el contrario, estas conversaciones parecen la mezcla de un DJ que va cortando y pegando temas, sin importar la secuencia. No hay implicación de la persona consigo misma, se señala directamente al Gobierno como culpable de TODO, impera la negación de los aciertos y la autoexclusión de eventos y beneficios promovidos por el Gobierno. ¿Puede la posición política ser fuente de creación e innovación e incluso de alegría para los chavistas y para el opositor representar una posición sufriente, cargada de malestares muy particulares? ¿Qué ocurre con alguien que se molesta tanto, que no puede escuchar al otro y no acepta a quien piensa distinto?
En situaciones como las comentadas los opositores colocan fuera de sí las motivaciones y razones que le impiden lograr sus deseos, estableciendo una relación estricta y radicalmente causal entre su malestar y la existencia del chavismo. Destaca la ausencia de autocrítica y crítica a sus líderes. Otro aspecto es que son personas que suelen hablar más de política que de su vida personal. Al parecer, la política funge como una especie de máquina fabricadora de justificaciones donde todo lo que le ocurre al opositor es culpa de un Otro, encarnado en Nicolás Maduro, en Chávez o en el Gobierno. 
Para escenas de este tipo debemos ensayar el desenlace necesario, el que ayude a la sana convivencia entre chavistas y opositores. Esto implica identificar el momento límite, cuando la ira y el aguacero de temas impregnan la conversación. Llegado ese punto, ya no estamos ante una discusión política. Continuar argumentando políticamente desde la posición chavista sólo aumentará la rabia del opositor.
El chavista más cercano puede desengancharse de sus argumentos y explicaciones para realizar preguntas. Algunas útiles en casos parecidos: ¿Por qué te molesta tanto que yo piense distinto, que hable del patrullaje inteligente, las canaimitas, las regalías por petróleo que recibimos gracias al Gobierno de Chávez, el aumento en la estatura de nuestros niños, la existencia del Centro Nacional del Disco para los cantautores venezolanos, la Villa del Cine, los satélites…? ¿Por qué no puedes aceptar que el Gobierno Bolivariano ha hecho cosas buenas? ¿Por qué el chavismo te da tanta rabia? ¿Por qué me hablas tanto de política y no de tu vida personal?
Estas preguntas y sus posibles respuestas no procuran convencer al opositor para que sea chavista, ni viceversa. Lo que se quiere es pausar la escalada del malestar, visibilizarlo y detenernos, con la intención de salvar la conversación y sobre todo, ayudar a preservar los vínculos familiares y de amistad. Pero esto sólo es posible si existe voluntad y si el afecto se antepone a la política. Sin estas condiciones, limítese a evitar ser el blanco del malestar subjetivo de su opositor más cercano. Proponga cambiar la conversación antes de convertirla en una competencia de DJ’S que saltan vertiginosamente entre temas revolucionarios y oposicionistas, haciendo una mala composición. Por sobre todas las cosas no dé por sentado que el otro está hablando desde el mismo lugar que usted. Antes de avanzar en cualquier conversación identifique si es el malestar subjetivo o el político el que está comandando la voz de la persona, sus gestos y su corporalidad. No coloquemos nuestra posición política al servicio del malestar subjetivo del otro, porque la subjetividad corresponde a la reflexión y análisis personal de cada quien y no a discusiones políticas. Sin caer en tentaciones construyamos convivencia.


Irene Faría – Psicóloga Social


1 La idea de “chavista más cercano” fue tomada del Artículo El Derecho inalienable de “mis dólares”  elaborado por Clodovaldo Hernández, publicado el 29/01/2014 en http://panorama.com.ve/portal/app/push/noticia97053.php

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