19 ago. 2016

¿QUIÉN CONTROLA A QUIÉN?



En este momento de Guerra No Convencional, que algunxs piensan que es sólo un enfrentamiento político por el dominio de la economía, en la que estamos inmersxs en mi Patria, reflexiono sobre algunas de nuestras características como sociedad venezolana-rentista-petrolera, desde la perspectiva de muchas y muchos amigos e incluso hermanas y hermanos de la vida.

Una de ellas es lo que considero como una baja capacidad para reflexionar, criticar y reconocer nuestras propias acciones, ideas y emociones. Capacidad que disminuye sustancialmente cuando hablamos de atribución de responsabilidad.

Me refiero a lo que desde el campo de la psicología cognitiva se conoce como Locus de Control, interno o externo. Lo que desde la filosofía existencialista refiere al Ser o Estar en el Mundo. Lo que la Teoría Marxista llama Conciencia de Clase, en sí o para sí.

Esta reflexión la aterrizo en una anécdota concreta.

Ante la codicia inducida por un sistema del "compre barato venda caro", rentismo y lucro; en el que también interviene la deshumanización del ser humano y la banalización de sus necesidades, el proponer hacer Boicot a los comerciantes, como lo hizo la compañera Indira Carpio iniciando este agosto de 2016, generó como respuesta de un camarada que "el Gobierno y sus entes  deben asumir su papel de controlar/regular/velar por el beneficio de sus ciudadanos".

Pero no sólo este camarada, ante esta situación un joven de 20 años plantea la necesidad de ser "más duros y fuertes", "quitarle el negocio a esos ladrones", "meterlos preso" y una abuela de 84 años, completamente opositora, le parece que este gobierno revolucionario no sabe gobernar "porque le ha faltado mano dura con los comerciantes"

¿Qué significa esto?
Se que no es el momento más sencillo por el que muchos y muchas estemos pasando, sobretodo, por los terribles errores cometidos, en particular hablando de guerra y actuando como en paz. Pero surge la pregunta ¿y el principio del protagonismo constitucional? ¿Y la responsabilidad que cada uno tiene en las compras nerviosas, los sobreprecios? ¿Y a cuántos especuladores, revendedores (bachaqueros) y comerciantes ignorantes hemos denunciado? ¿y qué presión social hemos generado?

Estas interrogantes me llevan a pensar en principio sobre dos elementos para tratar de enfrentar psicológicamente esta guerra, como ciudadanxs y seres humanos:
1) Optar entre colocar el control de nuestras vidas en las otras y los otros, incluyendo la propaganda, la publicidad, las redes y todo los medios que tratan de "controlarnos" induciendo motivos, necesidades y emociones o colocamos el control en nosotrxs, haciendo un verdadero balance sobre lo ciertamente necesario, sobre nuestra vida y nuestra aspiración para sincerarla con la circunstancia, buscando información y atribuir las responsabilidades donde deben estar, incluso cuestionarnos constantemente nuestras actuaciones y certezas; y
2) Optar entre sentir miedo del otro/otra, la angustia y la rabia, para pagarla con el más débil, la frustración por "no tener" o "no dar" y vincularnos desde la virtualidad o sentir al otro/otra desde la empatía, compartiendo alternativas, intercambiando ideas y realizando soluciones, vinculándonos con las otras y otros desde otras perspectivas.

Pareciera que lo único que nos queda como sociedad es empoderarnos como pueblo trabajador, actuando, revisando, evaluando para volver a actuar en colectivo, apartando con firmeza nuestras/nuestros propios obstáculos.

Isaly Matheus Spíndola
@isalivm

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